Contextos de la Colección Permanente 17 se dedica a una de las figuras capitales del Renacimiento italiano: Rafael. Retrato de un joven (1518-1519) es el punto de partida de un problema complejo que aborda la autoría de las obras del pintor en los últimos años de su vida.

Rafael Sanzio (Urbino, 1483-Roma, 1520) llegó a Roma, procedente de Florencia, probablemente en el otoño de 1508. Según Giorgio Vasari (1550), el joven artista fue llamado a la corte del papa Julio II (1503-1513) por mediación de Bramante que procedía, como él, de Urbino y que en ese momento era el responsable de las obras de San Pedro. En Roma, Rafael fue inmediatamente contratado para participar en la decoración de los apartamentos privados del pontífice, situados en el ala norte de los palacios vaticanos, iniciando su trabajo por la Estancia conocida con el nombre de la Segnatura. La estrepitosa novedad de su lenguaje, unida a la innovadora forma de su narración fue tal, que las decoraciones realizadas poco tiempo antes por otros artistas fueron destruidas, y el proyecto se adjudicó en su totalidad a Rafael. El estudio y la realización de los frescos de la Estancia de la Segnatura se prolongaron durante tres años, de 1508 a 1511; a ella siguieron las Estancias de Heliodoro, realizada entre 1511 y 1514, la del Incendio de Borgo, entre 1514 y 1517 y la de Constantino, ejecutada por sus discípulos tras su muerte, en 1520, y concluida en 1524. Los brillantes resultados de su labor en el Vaticano, además del éxito obtenido con los retratos y con las pinturas devocionales, incrementaron la ya sólida y dilatada fama del pintor, contribuyendo a un aumento más que significativo del número de encargos. Esta circunstancia le obligó a organizar un taller donde los ayudantes y los colaboradores fueran capaces de dar una respuesta a la sobrecarga de tareas y peticiones. Entre sus discípulos más aventajados destacan Giulio Romano y Giovan Francesco Penni, herederos del material de trabajo de Rafael, especialmente de los dibujos y de los cartones tanto de los proyectos en curso como de los que quedaron sin iniciar tras el fallecimiento del maestro. La presencia de estos colaboradores empezó a ser más evidente aproximadamente a partir de 1514, y especialmente desde la Estancia del Incendio. Su contribución, sin embargo, sigue siendo bastante discutida y difícil de perfilar, especialmente en el periodo comprendido entre 1516 y 1520, que es precisamente en el que se centra la exposición. Rafael, durante esos años, fue el responsable directo de los procesos creativos; en ellos se valió de los dibujos, que aumentaron considerablemente, y que sirvieron de idea inicial y final a unos ayudantes encargados de materializarlos. Sanzio, por su parte, supervisaba desde los preliminares más elementales hasta las fases más delicadas confiando a veces, a sus colaboradores, una parte de los mismos.

En Rafael. Retrato de un joven se ha reunido una selección de dibujos y pinturas vinculados a varios de los últimos grandes trabajos de Rafael. En ellos se detectan los firmes lazos que mantuvo con sus ayudantes, a la vez que nos revelan ciertas trazas del método de trabajo. Es el caso de los retratos sobre tabla del Museo Thyssen-Bornemisza [cat.1], del Musée des Beaux-Arts de Estrasburgo [cat. 2], y del diseño del Teylers Museum [cat. 14]. Estos modelos se presentan al espectador con un giro de cabeza respecto de la dirección del cuerpo, fórmula compositiva que Rafael tomó de Leonardo y que desarrolló con gran originalidad aplicándola a un número significativo de obras y bocetos, como podrá apreciarse en la exposición. Este gesto, matizado, lo encontramos de nuevo en la pareja de dibujos [cats. 3 y 4], fechada entre 1514 y 1516, procedentes de la Devonshire Collection, en Chatsworth. Ambas sanguinas se han relacionado con una sala del Vaticano, la de los Palafreneros, que Rafael proyectó con las figuras de los apóstoles al claroscuro. Para la Farnesina, villa de recreo del banquero Agostino Chigi, el taller de Rafael realizó, entre otras labores, la decoración del techo de la logia, abierta al jardín, con la fábula de Psique (1517-1518). A este trabajo se asignan tres dibujos atribuidos dos a Rafael y uno a Giulio Romano [cats. 5, 6 y 7]. El esquema llevado a cabo en estos tres diseños lo volvemos a encontrar en el Busto de ángel [cat. 12], vinculado a la Estancia de Constantino.

Del Musée du Louvre procede un revelador dibujo de una Virgen con el Niño [cat. 8] en el que se resuelve satisfactoriamente una composición que, trasladada al óleo por Giulio Romano [cat. 9], se completa en una de sus esquinas con san Juanito. El estupendo estudio de Rafael [cat. 10] donde se soluciona el grupo principal de La Gran Sagrada Familia de Francesco I, (París, Musée du Louvre) óleo donde no se ha descartado la mano de Giulio Romano y de otros colaboradores, es un ejemplo riguroso de la implicación de Rafael en el proceso de creación y de la transposición de sus ideas. La Virgen de la Rosa [cat. 13], una de las pinturas de Sanzio más copiadas, repite con frescura y naturalidad las torsiones y los giros en la figura de la Virgen, recurso que con un carácter más frontal Giulio Romano aplicó en su Madonna Hertz [cat. 11].