Impresionismo y aire libre

Cascadas, lagos, arroyos y ríos

Desde el origen del género del paisaje, el agua contribuyó a imprimir variedad y frescura a los cuadros. Torrentes y saltos de agua aparecen ya en los estudios de enclaves próximos a Roma, como Tívoli o Terni, famosos por sus cascadas, o la región de los «Castelli Romani», con sus lagos Nemi y Albano, plasmados de forma sintética por los paisajistas neoclásicos. En Inglaterra, los estudios al óleo de ríos alcanzaron su punto culminante en la obra temprana de Turner y de Constable. El agua está también muy presente en la obra de Courbet —con un sentido muy material— y de Daubigny, quien introdujo el elemento acuático en la temática de la Escuela de Barbizon y se hizo construir un barco-estudio para pintar en él sus vistas de los ríos Sena y Oise. De entre los impresionistas, Monet fue el que mayor atención prestó a los efectos cambiantes del agua.

La cascada de Marmore

Camille Corot La cascada de Marmore, en Terni. c.1826

Técnica
Óleo sobre lienzo. 36 x 32 cm.
Propiedad
BNL BNP Paribas Group Collection, Roma. Italia


El Châteu de Chillon

Gustave Courbet El Châteu de Chillon, 1874

Técnica
Óleo sobre lienzo. 86 x 100 cm.
Propiedad
Musée Gustave Courbet, Ornans. Francia.

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© Museo Thyssen-Bornemisza

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