ESTUDIO TÉCNICO DE LAS OBRAS DE LA COLECCIÓN THYSSEN-BORNEMISZA

EL GRECO De Italia a Toledo

MONTAJE EXPOSITIVO

Fechas: Del 10 de Enero al 2 de Marzo 2014
Lugar: Sala de exposiciones Contexto. Primera planta. Acceso desde el Hall Central. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.
Visita: Gratuita en horario de martes a domingo de 10.00 a 19.00 horas y los lunes de 12.00 a 16.00 horas.
Fig. 1
La Anunciación, c. 1576.
Óleo sobre lienzo. 117x98cm. Detalle de los angelitos y la paloma del Espíritu Santo. Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza. Cat. n. 172 (1975.34).
Fig. 2
La Anunciación, c. 1596-1600.
Óleo sobre lienzo. 114 x 67 cm. Detalle de la Virgen y del rompimiento de gloria. Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza. Cat. n. 171 (1954.1)
Fig. 3
Cristo abrazando la cruz, c. 1587-1596
Óleo sobre lienzo. 66 x 52,5 cm. Detalle del rostro de Cristo. Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza. Cat. n. 169 (1930.28)
Fig. 4
La Inmaculada Concepción, c. 1608-1614.
Óleo sobre lienzo. 108 x 82 cm.Detalle del rostro de la Virgen, de la Paloma y de los ángeles. Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza. Cat. n. 170 (1930.29)
EL PROYECTO

Con motivo del IV Centenario del fallecimiento de El Greco (Candía, 1541-Toledo, 1614), se presentan los resultados del estudio técnico de las obras, pertenecientes a la Colección Thyssen-Bornemisza.

Los estudios de investigación mediante análisis químicos, radiografía (RX) e imagen infrarroja (IR) nos permiten profundizar en la evolución material y conceptual del artista, en las obras correspondientes a las dos etapas que aquí estudiamos, italiana y española, entre las que transcurren, aproximadamente, dos décadas.
Las conclusiones de la investigación, confirman el desarrollo de su evolución formal y material. Desde su primera época, condicionada e influida por los maestros italianos- que se hace evidente, por ejemplo, en la composición arquitectónica que nos desvelan la radiografía y la imagen infrarroja-, hasta su etapa española, en la que el dibujo subyacente se ha perdido prácticamente, la pincelada es más suelta y subjetiva y donde se mezclan empastes y veladuras sin un aparente orden establecido. Los últimos años, son la culminación de un estilo inconfundible y personal en el que las figuras se alargan y desdibujan con toques impresionistas, reflejo de su madurez intelectual y técnica.
EL GRECO EN EL MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA
El Greco se encuentra representado en el Museo Thyssen-Bornemisza con cuatro obras que revelan el interés que el artista despertó en los fundadores de la colección privada que sería el origen del Museo madrileño. Basta tomar como referencia las pinturas que cada artista tiene asignadas en este gran conjunto artístico para comprobar que lo habitual es que sean una o dos obras por pintor, lo que hace de El Greco una figura destacada dentro del contexto. La fascinación de Heinrich Thyssen-Bornemisza (1875-1947), iniciador de la colección, por El Greco se detecta en fechas tempranas y camina pareja a su génesis y a las primeras adquisiciones. En esta andadura no hay que desdeñar el peso que tuvo el historiador August L. Mayer, estudioso del pintor y asesor por aquellos años de Heinrich Thyssen. Así, figuraron cuatro obras del cretense en la exposición que mostró por primera vez la Colección Thyssen-Bornemisza conocida como Sammlung Schloss Rohoncz, y cuya sede fue la Neue Pinakothek de Múnich en 1930. Siete años más tarde, en 1937, el número de pinturas asignadas a El Greco había conseguido aumentar hasta llegar a seis. En el catálogo de la colección editado ese año figuraban dos Mater Dolorosa, el Retrato de un joven, Cristo abrazando la cruz [cat. 169 (1930.28)], la Inmaculada Concepción [cat. 170 (1930.29)] y una Última Cena [cat. 17 (1934.5)] que se expone actualmente en el Museo como anónimo veneciano. En resumen, una buena representación, atípica para el perfil de la colección y que, con el paso del tiempo sufrió cambios de atribución y de propietario tras el fallecimiento de Heinrich Thyssen. Algunas de estas obras históricas no llegaron al Museo de Madrid, como es el caso de las dos representaciones de la Virgen o del retrato, pero sí lo hicieron Cristo abrazando la cruz y la Inmaculada Concepción, además de la ya mencionada Última Cena. Hubo que esperar hasta 1954, y a Hans Heinrich Thyssen para que la presencia del pintor aumentara, hecho que sucedió con dos obras excepcionales con el mismo asunto: la Anunciación. La primera, tardía, fechada hacia 1596-1600, se adquirió en 1954 [cat. 171 (1954.1)] y la segunda, temprana en la producción del artista, ya que fue ejecutada en Italia hacia 1576, se incorporó en 1975 tras haber pertenecido a la colección Corsini de Florencia [cat 172 (1975.34)].
Los cuatro lienzos del Museo recogen aspectos importantes de la trayectoria de El Greco. De las dos Anunciaciones, la más temprana resulta excepcional dentro de las colecciones españolas, y no sólo por su altísima calidad sino también por la escasez de pinturas del periodo italiano que hay en España. Es un ejemplo elocuente que nos sirve para analizar elementos que El Greco toma prestados de otros artistas y cómo los hace suyos, pero también nos anticipa lo que vamos a encontrar en sus años finales si ponemos nuestra atención en el rompimiento de gloria o en los angelitos del óleo [fig. 1]. La otra Anunciación muestra ya un estilo completamente definido, característico de su última etapa [fig. 2], además de tratarse de una reducción extremadamente refinada de la gran obra pintada para el Colegio de doña María de Aragón. La Anunciación fue uno de los temas estrella del pintor, pues estuvo presente a lo largo de toda su trayectoria artística. A través de estas dos obras el visitante tiene la posibilidad de transmutarse en testigo directo de la vertiginosa evolución de trazo y de la composición a través de un mismo tema.
En el Cristo abrazando la cruz encontramos un prototipo de imagen piadosa que, en este caso, fue extraída de la Pasión. Con ella El Greco establece un vínculo emocional con el espectador a través del rostro, pero sobre todo mediante unas manos y unos ojos que radian una mirada que es una de sus señas de identidad [fig. 3]. Por último, en la Inmaculada Concepción [fig. 4] se ha visto la colaboración de uno de los miembros del taller, su hijo Jorge Manuel. En la tela se dan cita dos manos, la del padre y la de hijo, esta última evidente en la ejecución del paisaje con los símbolos marianos y la del progenitor en partes de la figura. La tela resulta interesante por dos motivos: por la interpretación del tema y por ser un espejo en el que se reflejan dos sensibilidades distintas que no pasan desapercibidas al visitante del Museo.
Mar Borobia
© 2014 Museo Thyssen-Bornemisza Paseo del Prado 8, 28014 Madrid, España