Va a la página principal (Atajo: Tecla T)Va a los contenidos (Atajo: Tecla Y)Va al encabezado (Atajo: Tecla K)Va a información sobre accesibilidad (Atajo: Tecla L)
Museo Thyssen-Bornemisza
 
Obras
New York City, 3 (inacabado). MONDRIAN, Piet. Óleo sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza. museo arte Madrid España
Ficha New York City, 3 (inacabado). MONDRIAN, Piet
Ficha
Descripción New York City, 3 (inacabado). MONDRIAN, Piet
Texto Catálogo
Biografía MONDRIAN, Piet
Biografía
MONDRIAN, Piet
New York City, 3 (inacabado), 1941
Óleo sobre lienzo
117 x 110 cm

Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


Obras del artista >>

Versión para imprimir >>
 
 
En la exposición Cubismo y arte abstracto que Alfred Barr, el primer director de The Museum of Modern Art de Nueva York, organizó en 1936, Mondrian destacaba como el máximo representante de la corriente geométrica de la abstracción. Barr la diferenciaba de la otra corriente abstracta más biomórfica y orgánica -representada por figuras como Kandinsky o Miró- como "la forma del cuadrado enfrentada a la silueta de la ameba".

Mondrian, vinculado al grupo neoplasticista holandés que se congregaba en torno a la revista De Stijl, había dedicado toda su obra a la investigación del equilibrio de las líneas ortogonales y los colores primarios. Esa apasionada búsqueda del equivalente plástico de una verdad universal hace de él uno de los principales protagonistas del movimiento moderno. En ese proceso de reducción del lenguaje plástico a sus elementos básicos, a una simple trama de verticales y horizontes, apareció en su obra la estructura de la retícula que, como ha señalado Rosalind Krauss, "se ha convertido desde entonces en emblema de los anhelos modernos, en el ámbito de las artes visuales".

En el otoño de 1940, tras los bombardeos de Londres y la entrada de los alemanes en París, Mondrian decidió aceptar la invitación del pintor americano Harry Holtzman y se instaló en Nueva York. Allí encontró el apoyo de viejos amigos y realizó un conjunto de obras inspiradas en esta ciudad americana -como New York City, New York, del Museo Thyssen-Bornemisza-, que respondían a la primera impresión que le había causado esta ciudad desde el barco. Desde un primer momento se sintió fuertemente atraído por el dinamismo de la gran metrópoli, por su configuración cuadrangular y sus elevados edificios que, como él solía decir, eran "lo más lejano a la naturaleza", pero también por los últimos hallazgos del jazz en cuanto a ritmo y contrarritmo, por el nuevo boogie woogie, que ya le habían fascinado en París.

Este conjunto de obras no sólo han sido estudiadas desde el efecto producido por la ciudad en Mondrian, sino también desde el punto de vista de la introducción de una nueva técnica. Las gruesas líneas negras que delimitaban los campos de color de sus obras anteriores se le hacían ahora demasiado tradicionales y, Mondrian, comenzó a utilizar un nuevo material para realizar sus cuadros: la cinta adhesiva de colores. La reversibilidad de las cintas le permitía modificar su colocación sobre el lienzo blanco, hasta ponerlas en los lugares que le parecían más satisfactorios y compensados para su composición. La fase final consistía en reemplazar las cintas por líneas de colores pintadas, pero esta operación sólo la llevó a cabo en una de las obras de la serie, New York City (Centre Georges Pompidou, París). Las demás obras se quedaron inacabadas, con las cintas de colores adheridas, aún sin pintar, conformando lo que Christopher Green (1995) ha definido como "una indecisión suspendida".

Mondrian por regla general mantenía sus obras en su estudio por largos períodos y hacía modificaciones en ellas hasta conseguir el deseado equilibrio entre líneas y colores. Para él un cuadro acabado no era más que una fase de una progresión. Como explicaba su biógrafo, Michel Seuphor (1956), Mondrian "pintaba sólo porque creía que la pintura podía mejorar; cada obra tenía que suponer un avance con respecto a la anterior". En 1941, el propio Mondrian comentó al galerista americano Sidney Janis que consideraba que un cuadro estaba más acabado cuando "tenía más boogie woogie". En la última obra que terminó en su vida, Broadway Boogie Woogie, de 1942 1943 (The Museum of Modern Art, Nueva York), Mondrian consiguió lo que venía persiguiendo durante toda su vida, la expresión del ritmo puro en pintura.

Paloma Alarcó

 
Paseo del Prado, 8 - 28014 Madrid - España Newsletter | Dónde estamos | Mapa Web | Advertencias legales