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Biografía

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| POPOVA, Liubov
Bodegón con instrumentos, 1915
Óleo sobre lienzo 105,5 x 69,2 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
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El suprematismo, que toma su nombre del término latino supremus (supremo, absoluto), partiendo de las investigaciones del cubismo y del futurismo, planteaba la reducción de la pintura a su mínima expresión. En el manifiesto publicado por Malevich y Maiakovski en 1915, se podía leer: "El artista se ha desembarazado de todo lo que determinaba la estructura objetivo ideal de la vida y del 'arte': se ha liberado de las ideas, los conceptos y las representaciones, para escuchar solamente la pura sensibilidad".
Fue en las Arquitecturas pictóricas, una serie de pinturas no objetivas que realizó entre 1916 y 1918, donde Popova comenzó a explorar las posibilidades de un vocabulario abstracto, siguiendo las ideas suprematistas de Malevich. La elección del término "Arquitectura" se debe seguramente a la intención de Popova de resaltar los aspectos constructivos de la imagen. Los intereses artísticos de Popova estaban centrados en la creación de ritmos de planos superpuestos de intenso colorido, para lograr composiciones muy estructuradas.
La Arquitectura pictórica (Bodegón: Instrumentos) del Museo Thyssen-Bornemisza es una de las obras más tempranas del conjunto. Aunque estudios más recientes la han fechado en 1916, John E. Bowlt y Nicoletta Misler (1993) apuntan la posibilidad de que sea una obra de 1915 y que estuviera ya presente en la mencionada exposición 0 10. Se trata de una composición en la que todavía se mantienen algunas referencias al mundo objetual cubista, como testimonia la silueta de la guitarra, claramente reconocible. Ahora bien, ya se manifiesta una geometrización y una superposición de planos "flotantes" cuya interacción, como señala Magdalena Dabrowski (1991), "crea una tensión y, sin embargo, mantiene un equilibrio dinámico dentro del cuadro".
La arriesgada combinación de colores primarios, que da a sus obras una gran luminosidad, es una de las aportaciones de Popova al suprematismo. Como era habitual en estas composiciones, algunas zonas del cuadro están pintadas con una cierta textura, una característica que nos indica el interés de Popova por los materiales y sus cualidades táctiles -o faktura- que para los vanguardistas rusos era un componente esencial del cuadro.
Aunque en 1922 dejó oficialmente de pintar para dedicarse al diseño, Popova, la "artista constructora" como la llamaban sus contemporáneos, fue una de las principales defensoras del arte abstracto en Rusia, convencida de que "la forma transformada es abstracta y se halla absolutamente sometida a los requisitos arquitectónicos, como también a las intenciones del artista, quien alcanza completa libertad en la abstracción absoluta, en la distribución y construcción de líneas, superficies, elementos volumétricos y valores cromáticos".
Paloma Alarcó
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