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Museo Thyssen-Bornemisza
 
Obras
Verde sobre morado. ROTHKO, Mark. Técnica mixta sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza. museo arte Madrid España
Ficha Verde sobre morado. ROTHKO, Mark
Ficha
Descripción Verde sobre morado. ROTHKO, Mark
Texto Catálogo
Biografía ROTHKO, Mark
Biografía
Zoom Verde sobre morado. ROTHKO, Mark
Zoom
ROTHKO, Mark
Verde sobre morado, 1961
Técnica mixta sobre lienzo
258 x 229 cm

Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


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Aunque generalmente se le asocia con la generación de pintores expresionistas abstractos norteamericanos de la Escuela de Nueva York, Rothko no compartía con sus compañeros el carácter gestual y espontáneo de su pintura. A comienzos de la década de 1950 Rothko ya había alcanzado un lenguaje abstracto personal, que sometió en los siguientes veinte años a un proceso de refinamiento y simplificación. Sus lienzos -generalmente de grandes formatos, por considerar que así se conseguía crear un estado de mayor intimidad- están divididos en varios campos de color de formas rectangulares, más o menos horizontales, abiertas y vibrantes, que, sin ninguna relación con la geometría, parecen flotar sobre un espacio indeterminado. Sus colores, aplicados en sucesivas y finas veladuras, como si en vez de óleo se tratara de acuarela, nunca nos revelan las pinceladas, disminuyendo la textura de la pintura a su mínima expresión.

Rothko concebía sus obras como dramas, como la representación de una tragedia sin tiempo. Sus cuadros, de gran intensidad espiritual, consiguen envolver al espectador con una gran fuerza emotiva, invitándole a la contemplación y la meditación. Robert Rosenblum calificó su pintura como la "abstracción de lo sublime" y la relacionó con la tradición romántica de los países de la Europa nórdica. Según este autor, los cuadros de Rothko, como sucedía con los de Friedrich dos siglos antes, "buscan lo sagrado en un mundo profano".

El artista consideraba que el color puro era el mejor método para expresar las emociones y, en este sentido, podemos ponerle en relación con las teorías místicas sobre la abstracción desarrolladas por Kandinsky. Como él, Rothko creía que el color actuaba directamente sobre el alma y era susceptible de producir emociones profundas en el espectador.

En los primeros años de la década de 1960, las tonalidades fuertes y brillantes de sus cuadros anteriores, que producían una especie de radiación expansiva, son sustituidas por colores sombríos, como los morados, grises, verdes oscuros, marrones, con los que Rothko consigue obras más herméticas, todavía más sobrecogedoras.

En 1961, el mismo año en que Rothko pintó Verde sobre morado del Museo Thyssen-Bornemisza, se celebró una importante exposición del artista en The Museum of Modern Art, la primera que este museo neoyorquino dedicaba a un artista de la Escuela de Nueva York en solitario. Rothko, que siempre supervisaba meticulosamente los montajes de sus obras, pues valoraba mucho la forma en que el espectador se acercaba a ellas, hizo una presentación muy intensa y dramática, con los cuadros muy juntos y la luz muy difuminada, que anunciaban el cambio que se estaba produciendo en su obra, fiel reflejo del estado depresivo en el que se encontraba. Aunque no se sabe con certeza, Gail Levin (1987) apunta que Verde sobre morado fue seguramente realizado después del cierre de la muestra del MoMA y sería uno de los primeros ejemplos de la evolución de la pintura de Rothko hacia unas tonalidades más opacas y sombrías.

Jeffrey Weiss, comisario de la gran retrospectiva del artista celebrada entre 1998 y 1999 en Washington, Nueva York y París, hacía referencia a la contradicción entre la atracción que nos produce la pintura de Rothko, que se presta a una prolongada contemplación, y lo difícil que es de descifrar. Paradójicamente, Rothko siempre aspiró a ser comprendido, convencido de que "la evolución de la obra de un pintor es un viaje en el tiempo hacia la claridad: hacia la eliminación de todos los obstáculos entre el pintor y la idea y entre la idea y el espectador"; y para él "alcanzar esa claridad es sencillamente ser entendido".

Paloma Alarcó

 
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