| |
| Obras |
 |

Ficha

Texto Catálogo

Biografía

Zoom
| PIAZZETTA, Giambattista
Retrato de Giulia Lama, c. 1715
Óleo sobre lienzo 69,4 x 55,5 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Obras
del artista >>
Versión
para imprimir >> |
| |
|
|
| |
Giambattista Piazzetta desempeñó un papel de primer orden en la renovación de la pintura veneciana del Settecento. Si Sebastiano Ricci y Giambattista Tiepolo fueron los responsables de la renovación del cromatismo veneciano a través de composiciones llenas de riqueza y fantasía, Piazzetta lo fue del nuevo auge que adquirió la pintura de género hacia mitad de siglo XVIII.
Este lienzo, publicado por Fiocco en 1927, está fechado en los primeros años del período de madurez del artista y en él descubrimos la faceta retratística del pintor junto a las huellas de su aprendizaje con Antonio Molinari. Piazzetta proyectó esta pintura con un formato oval que fue modificado en una fecha que desconocemos. Tanto la colocación de la figura como las líneas, que con dificultad percibimos todavía en los cuatro ángulos, confirman el formato original de la obra. El retrato está trabajado con un fuerte claroscuro representativo de esa etapa, en la que la iluminación desempeñó un papel importante por las connotaciones que Piazzetta le dio, inspirándose en las creaciones de los tenebristas venecianos de finales del XVII.
La identidad de este personaje se pudo establecer gracias a la semejanza de sus rasgos con los del autorretrato de Giulia Lama que se conserva en la Galleria degli Uffizi de Florencia, fechado en 1725. Giulia Lama, artista veneciana nacida en 1681, frecuentó desde muy joven las esferas artísticas de su ciudad natal. Alumna de Piazzetta, sus primeras obras muestran los fuertes contrastes lumínicos que empleó su maestro, aunque posteriormente esos contrastes se irían suavizando siguiendo las tendencias venecianas de la obra de Giambattista Tiepolo y del mismo Piazzetta.
En este retrato, de facciones suaves, la pintora está envuelta en un ambiente de ensoñación y melancolía que es característico del artista y que puede advertirse a veces también en sus cuadros de género. Si se compara con el autorretrato antes mencionado, la representación del pintor se encuentra idealizada. Este hecho puede constatarse, además, a través del comentario hecho por el abad Conti, en 1728, a Madame Caylus en el que aquél se refirió al rostro poco agraciado de Giulia Lama alabando, sin embargo, la gracia y elegancia de su conversación.
Piazzetta ha construido el rostro con un gama cálida de tonos pardo rojizos, muy representativos de su estilo, que contrasta con los blancos luminosos que emplea para dibujar el cuello de la camisa de Giulia Lama. La posición elegida por el pintor para colocar a su modelo, vuelta hacia nosotros, con la paleta y los pinceles en la mano, nos produce la impresión de un descanso momentáneo debido a una pequeña interrupción en su trabajo. Mariuz ha llamado la atención sobre la forma en que están construidos los ojos de la artista, voluminosos y de párpados hinchados, confeccionados con fuertes sombras y claros yuxtapuestos, y la ha puesto en relación con el rostro de la Virgen del retablo de Sagredo (Detroit Institute of Arts) del propio Piazzetta. Según Jones (1982), Giulia Lama habría servido también de modelo al artista para encarnar a Susana en el lienzo Susana y los viejos que se guarda en la Galleria degli Uffizi.
Mar Borobia
|
| |
|
|