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| RIBERA, Jusepe de (llamado 'EL ESPAÑOLETO')
La Piedad, 1633
Óleo sobre lienzo 157 x 210 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
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El lienzo se encuentra fechado y firmado sobre la piedra colocada en el ángulo inferior derecho: "Jusepe de Ribera español 1633", fórmula utilizada a lo largo de la década de 1630 y a la que en ocasiones el pintor añade, precisando su origen, la palabra "valenciano". La obra está datada en uno de los períodos de mayor creatividad del artista en cuanto a la calidad y la cantidad de los trabajos que salieron de su taller. En esta década se fechan el conjunto de pinturas para el convento de las Agustinas Recoletas de Monterrey (1633-1637), la serie de filósofos de 1636, repartida entre varias colecciones y encargada por el príncipe de Liechtenstein, la decoración para la cartuja de San Martino (1637 1638), cuadros mitológicos como Apolo y Marsias (1937) del Museo Nazionale di San Martino, o historias religiosas como la Bendición de Jacob (1637) y el Sueño de Jacob (1639) ambas del Museo del Prado.
En la década de 1630-1640 el estilo de Ribera sufrió una transformación que le llevó a aclarar su paleta, abriéndose a una nueva concepción neoveneciana del color que de Roma se había extendido hasta Nápoles. Sin embargo sus figuras se seguirían construyendo con un potente modelado plástico y acentuados contrastes luminosos que se atenuaban según los temas. En el cambio que se produjo entonces en su colorido es probable que desempeñara un papel importante la presencia en Nápoles de pinturas de artistas flamencos, como Rubens y Van Dyck, así como la actividad de pintores como Pietro Noveli, conocedor de la obra de Van Dyck y de Giovanni Lanfranco.
Este lienzo se inscribe dentro de un período de transición en el que el pintor todavía no había abandonado sus iluminaciones tenebristas, pero en el que se empezaba ya a percibir una preocupación por el nuevo colorido. La obra, que procede de la colección del marqués de Heredia, escenifica un tema que Ribera trató con numerosas variaciones a lo largo de su carrera. La más temprana de ellas está relacionada con uno de los primeros encargos que el artista recibió en Nápoles de Marcantonio Doria y que se ha identificado casi con seguridad con el cuadro que se encuentra en la National Gallery de Londres. En esa Piedad de Londres, fechada hacia 1618 1621 y de formato también horizontal, Ribera dispone en primer plano a Cristo muerto en el momento que san Juan procede a colocarlo sobre el sudario; le acompañan la Virgen y la Magdalena. En la Piedad napolitana de la cartuja de San Martino, datada en 1637, encontramos varias similitudes con nuestro lienzo. La primera de ellas consiste en la repetición de los modelos que representan a la Magdalena y a san Juan. Ambos personajes se colocan en los dos óleos con alteraciones en sus posturas, impuestas por las diferencias de formato de ambas composiciones. El compacto grupo central del cuadro napolitano se agrupa en torno a la pronunciada diagonal que marca el cuerpo de Cristo; en cambio en esta Piedad del Museo Thyssen Bornemisza los personajes se van acoplando a lo largo de la tela. Esta Piedad está modelada con una pincelada enérgica iluminándose de manera selectiva, recurso que, sin duda, contribuye a acentuar el mensaje devoto y emocionado que contiene la obra.
Mar Borobia
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