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Museo Thyssen-Bornemisza
 
Obras
La escalera (Segundo estado). LÉGER, Fernand. Óleo sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza. museo arte Madrid España
Ficha La escalera (Segundo estado). LÉGER, Fernand
Ficha
Descripción La escalera (Segundo estado). LÉGER, Fernand
Texto Catálogo
Biografía La escalera (Segundo estado). LÉGER, Fernand
Biografía
Zoom La escalera (Segundo estado). LÉGER, Fernand
Zoom
LÉGER, Fernand
La escalera (Segundo estado), 1914
Óleo sobre lienzo
88 x 124,5 cm

Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


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Si Picasso y Braque fueron quienes inventaron un nuevo leguaje plástico que rompió con toda la pintura anterior, Léger fue quien adaptó el nuevo estilo artístico a la modernidad. Léger se propuso capturar los contrastes de la vida moderna a través de los contrastes pictóricos, e intentó encontrar una nueva belleza en el mundo moderno al compaginar el cubismo con el uso del color.

Llevó a la práctica este planteamiento estético en la serie que denominó Contraste de formas, de 1913 y 1914, que marca el punto más álgido de su carrera durante el período anterior a la Gran Guerra. En esa serie, a pesar de tener un lenguaje cercano a la abstracción, se detecta la intención de representar una figura humana deshumanizada y mecanizada, que se funde con su fragmentado entorno, que no es otro que el mundo de la máquina y de la tecnología. En contra de la planitud propia del cubismo más ortodoxo, Léger intentó dotar a sus objetos de un sentido de volumen físico: "Opongo las curvas a las rectas, superficies lisas a formas modeladas". Esto le llevó a utilizar unas formas tubulares, con planos cóncavos y convexos y ritmos mecánicos, construidas a base de contrastes de colores puros.

Christopher Green (1995) hace referencia a una carta de Léger fechada en Normandía en julio de 1914 en la que menciona un grupo de obras tituladas La escalera, derivadas de sus investigaciones abstractas de contrastes de formas y colores. En el catálogo razonado del artista de Georges Bauquier (1990) aparecen recogidas, además de La escalera del Museo Thyssen-Bornemisza, otras cinco obras con el mismo título hoy en la Kunsthaus de Zúrich, en el Kunstmuseum de Basilea, el Moderna Museet de Estocolmo, el Kunstmuseum de Winterthur y en The Museum of Modern Art de Nueva York.

En La escalera del Museo Thyssen-Bornemisza, que lleva el subtítulo de Segundo estado, un grupo de figuras deshumanizadas, construidas a base de formas cilíndricas, están bajando hacia el espectador por una escalera de la que podemos claramente discernir la barandilla en escorzo y unos cuantos escalones amarillos a la derecha de la composición. Las formas tubulares, que delimitan las líneas negras de los contornos, adquieren volumen gracias a unos cuantos toques de rojo, azul y amarillo que sólo cubren la superficie parcialmente dejando a la vista el resto de la tela. La profundidad se consigue a través de la superposición de planos y formas y, aunque no hay una fuente de luz definida, Léger utiliza algunas pinceladas de blanco para resaltar determinadas zonas y aumentar la tridimensionalidad de las formas cilíndricas.

El movimiento, que se crea a través de la rotación que parecen tener las distintas piezas articuladas de las figuras y por el avance de éstas hacia el espectador, pone a Léger en relación con otros pintores contemporáneos interesados en representar escenas en movimiento. Con su amigo Robert Delaunay, con Marcel Duchamp -cuyo Desnudo bajando la escalera, de 1911, fue expuesto en el Salón de la Section d'Or de 1912- o con los futuristas italianos, Léger comparte un mismo interés por la captación de la mecanización y la velocidad de la vida moderna.

Por último, la representación del contraste, la fragmentación y la simultaneidad de la ciudad moderna que reflejó Léger en su obra, no puede dejar de relacionarse con la exaltación de la ciudad moderna y la representación del yo fragmentado en el espacio y en el tiempo, presente en la poesía de Guillaume Apollinaire. Su noción de simultaneísmo a la que se refiere el propio título de la serie, Contraste de formas, es la misma que Apollinaire propone para su propia poesía a partir de 1912. Su poema Zone, de 1912, traduce su propia experiencia de la ciudad moderna y ofrece un calidoscopio de imágenes a través de nuevos procedimientos poéticos, como el verso libre y la estética de la simultaneidad y la fragmentación.

Paloma Alarcó

 
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