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Museo Thyssen-Bornemisza
 
Obras
La Virgen y el Niño con un racimo de uvas. CRANACH, Lucas el Viejo. Óleo sobre tabla. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza. museo arte Madrid España
Ficha La Virgen y el Niño con un racimo de uvas. CRANACH, Lucas el Viejo
Ficha
Descripción La Virgen y el Niño con un racimo de uvas. CRANACH, Lucas el Viejo
Texto Catálogo
Biografía La Virgen y el Niño con un racimo de uvas. CRANACH, Lucas el Viejo
Biografía
Zoom La Virgen y el Niño con un racimo de uvas. CRANACH, Lucas el Viejo
Zoom
CRANACH, Lucas el Viejo
La Virgen y el Niño con un racimo de uvas, c. 1509-1510
Óleo sobre tabla
71,5 x 44,2 cm

Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


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Lucas Cranach, de la misma generación que Durero, fue el pintor de la Reforma. Amigo personal de Melanchton y Lutero, estuvo implicado en los movimientos reformistas aunque ello no supuso inconveniente alguno para que siguiera pintando escenas religiosas para clientes católicos como el cardenal Alberto de Brandemburgo o los miembros de la casa de Sajonia.

El ideal de belleza femenina que propone Cranach, y que está representado plenamente en sus composiciones mitológicas con Venus y ninfas, está lejos, en cuanto al tratamiento del desnudo y de la figura, de los planteamientos clásicos vigentes en Italia. Sus modelos femeninos tienen unos matices expresivos y una elegante sensualidad, no exenta de cierto erotismo, que coloca su pintura bajo un prisma distinto al italiano. Por lo demás, sus tipos se repetirían insistentemente a lo largo de su vida creando un arquetipo distintivo de su producción y estilo.

La pintura religiosa de Cranach gozó de una gran aceptación en su momento. A ello contribuirían, sin duda, algunas de las singularidades que se encuentran en esta Virgen y el Niño fechada generalmente a fines de la primera década del siglo XVI. El rostro de María, perfilado y modelado suavemente, recuerda en su tratamiento al esfumado de Leonardo. Características como estas, que dulcifican sus figuras, aparecen en la producción de Cranach hacia 1509 y 1510, tras un viaje a los Países Bajos durante el que pudo tener ocasión de estudiar modelos italianos en la corte de Margarita de Austria. Idéntico tratamiento del volumen se encuentra, por otro lado, en dos significativas obras de ese período: Salomé, conservada en el Bayerisches Nationalmuseum de Múnich, y Venus y Cupido, del Ermitage de San Petersburgo.

Nuestro grupo tiene como fondo un paisaje, elemento que en Cranach desempeñó un papel fundamental desde el comienzo de su carrera y que contiene, en germen, aspectos que desarrollaría posteriormente la llamada Escuela del Danubio. Este paisaje, visto desde un punto de vista elevado, se organiza con un amplio bosque que termina en una cadena montañosa realzada por una sugerente gama de azules y que nos invita a continuar el recorrido por sus laderas. La fortaleza en lo alto de la montaña, a la derecha, y el pino, a la izquierda, son motivos recurrentes del artista y que éste empleó en otros grupos religiosos con la Virgen y el Niño fechados hacia 1518. El hecho de que en la composición se introduzca un racimo de uvas que sostiene la Virgen y de las que el Niño se alimenta, se ha relacionado con la Eucaristía y con el papel de Redentor que Jesús tendría que cumplir. La obra está firmada, en el murete a la izquierda, con la serpiente alada. Este emblema fue otorgado a Cranach para su escudo de armas, en 1508, por el elector de Sajonia. Cuando su hijo Hans murió, modificó sus alas.

Mar Borobia

 
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