BECKMANN, Max Autorretrato con la mano levantada,
1908
Óleo sobre lienzo 55 x 45 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Esta obra, significativa de la primera época de Beckmann, todavía no apunta hacia el arte vanguardista que desarrollaría después. Vemos aquí claras referencias al pasado de la pintura; por un lado, la obsesión por el autorretrato, como Rembrandt, que el pintor mantendría a lo largo de su vida; la influencia del impresionismo en la utilización de una pintura fragmentada, que también nos recuerda a Frans Hals, y, por último, una presencia frontal y hierática que nos recuerda a la imagen bizantina del Cristo bendiciente.