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Tras la pintura religiosa y mitológica, el retrato constituye el tercer gran grupo temático en la obra de Tiziano. Actualmente se conservan unos ochenta considerados autógrafos, aunque sabemos, por referencias en textos y copias de originales perdidos, que el conjunto fue más numeroso. A la muerte de Giovanni Bellini, en 1517, y durante el mandato del dogo Leonardo Loredán, Tiziano fue nombrado pintor oficial de la República. Entre las labores del puesto estaba la ejecución de los retratos oficiales de los nuevos dogos destinados a decorar un friso conmemorativo de la sala del Consejo Mayor del Palacio Ducal de Venecia. Al igual que las pinturas de otras estancias del Palacio Ducal, esta galería de retratos del Consejo Mayor, desapareció en el incendio que sufrió el edificio en 1577, y entre las pérdidas se encontraba el retrato oficial hecho por Tiziano al dogo Francesco Venier. En las labores de renovación de la decoración que la República emprendió tras el incendio, fue Domenico Tintoretto el que ilustró de nuevo este ciclo iconográfico de retratos.
Francesco Venier, nacido en 1489, ejerció su mandato entre el 11 de junio de 1554, fecha en que fue elegido, y el 2 de junio de 1556, fecha de su muerte. Anteriormente había desempeñado el cargo de embajador de la República ante la Santa Sede bajo el pontificado de Pablo III. El corto mandato de este dogo estuvo marcado por la pacificación de los conflictos bélicos de la República y por una carestía en la vida que le hizo bastante impopular. Durante los años que ocupó el cargo no gozó de buena salud y necesitaba la ayuda de dos hombres para poder desplazarse. Astuto, estudioso y de sobrias costumbres, su monumento fúnebre en la iglesia del Salvador fue diseñado por Jacopo Sansovino y decorado con esculturas de Alessandro Vittoria.
Este retrato autógrafo, réplica de la imagen oficial perdida durante el incendio, pudo ser encargado a Tiziano por algún familiar próximo al dogo (tal vez su hermano Pietro Venier) o bien pudo ser realizado para alguna de las sedes de la magistratura, como ha apuntado Rearick (1997). Tiziano lo compuso con un esquema sencillo utilizado en anteriores retratos. Venier posa en un interior, de pie, con una cortina detrás y una ventana a la izquierda a través de la cual se capta una vista de la laguna. Como han reseñado diversos críticos, el artista ha acertado a reflejar la pobre salud del dux revelando, a través de un cuerpo cubierto de oros, la fragilidad del personaje de mirada profunda y perspicaz. Venier viste la tradicional indumentaria de los dogos, con el sombrero, túnica y capa de rica botonadura. El episodio registrado en la vista de la ventana, con un edificio ardiendo detrás de un velero, no ha podido identificarse. Un lienzo de Jacopo Palma el Joven, fechado a finales del XVI, que se halla en la sala del Senado del Palacio Ducal y titulado El dux Francesco Venier presentando a Venecia las ciudades de Brescia, Udine, Padua y Verona, representa de nuevo a este personaje en una actitud similar a la de nuestro lienzo, pero ya de cuerpo entero.
Mar Borobia
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