Va a la página principal (Atajo: Tecla T)Va a los contenidos (Atajo: Tecla Y)Va al encabezado (Atajo: Tecla K)Va a información sobre accesibilidad (Atajo: Tecla L)
Museo Thyssen-Bornemisza
 
Recorrido Cronológico
El Paisaje: el concepto de naturaleza en pintura

A través del paisaje, el pintor nos transmite su concepto de la naturaleza: la niega o afirma, la capta con fidelidad o la interpreta según su estado de ánimo. Y es también campo de de experimentación pictórica en su afirmación como género autónomo.
Formato RSS (Really Simple Syndication) rss_feed recorrido nº1
 
  Pintura gótica, primitivos italianos y neerlandeses
  La pintura gótica, junto a la de los primitivos italianos y neerlandeses inicia el recorrido y el discurso histórico-estilístico en la segunda planta del Museo. En estas primeras salas asistimos al nacimiento de una nueva forma de entender el arte, en consonancia con un cambio de mentalidad: el simbolismo y esquematismo medievales darán paso al naturalismo e idealismo renacentistas.
 
  El Quattrocento
  El Quattrocento es el gran periodo de eclosión del Primer Renacimiento, que en Italia dio grandes maestros y definió las bases del renovado clasicismo, ilustrado con obras de Paolo Uccello, Bramantino, Lorenzo Costa, Cosme Tura o Bonfiglio.
 
  El retrato en el Renacimiento
  El retrato fue una de las grandes aportaciones del Renacimiento. En el Museo se puede seguir su evolución tanto en su vertiente idealizada, italianizante, como en la corriente neerlandesa, de tendencia realista y descriptiva.
 
  El Cinquecento y el Manierismo
  El Renacimiento clasicista, de raíces italianas, evoluciona a lo largo del siglo XVI desde una estética del orden y la proporción hacia composiciones cada vez más complejas, cuya culminación es el manierismo colorista veneciano o el personalísimo estilo de un artista como El Greco.
 
  Pintura alemana y neerlandesa de los siglos XV y XVI
  El Renacimiento germánico y neerlandés se caracterizó por un naturalismo que buscaba la fidelidad al modelo, deteniéndose en la representación del detalle, y siempre con el máximo realismo. La pintura religiosa y el retrato son las temáticas dominante, y ambas están teñidas de ese gusto nórdico por representar el entorno cotidiano.
 
  Pintura barroca del siglo XVII
  Liderado desde Italia, el Barroco, con sus composiciones y temáticas grandilocuentes, básicamente pintura de historia, de propaganda religiosa y de escenas mitológicas, tuvo también gran desarrollo en Francia y los Países Bajos, países en los que había triunfado el espíritu de la contrareforma católica y en los que el arte reflejaba la vida de la sociedad aristocrática. Junto a estos temas, el estilo se abrió a la representación del paisaje en la pintura y a la introducción de escenas más intimistas, influencias ambas de los países del norte.
 
  La pintura italiana del siglo XVIII: tardobarroco y vedutisti
  En el siglo XVIII, junto con la perviencia de la pintura religiosa y mitológica, se desarrolla en Italia un nuevo género: el de las "Vedute" (vistas), relacionado con la fascinación por los monumentos y la Antigüedad que eclosiona en este siglo. Italia se convierte en el gran referente del mundo clásico. La ruinas, principales vestigios de ese pasado míticamente esplendoroso, son lugares de culto y visita. Así, todo el país adquiere protagonismo como temática para el arte: tanto las ruinas clásicas como las vistas de las ciudades.
 
  Pintura flamenca y holandesa del siglo XVII: corrientes italianizantes y retratos
  Los intercambios estilísticos entre los artistas del Norte de Europa y la Europa Meridional fueron frecuentes. En estas salas se recoge la influencia del barroco clasicista, de cuna italiana, en los artistas flamencos y holandeses.
 
  Pintura holandesa del siglo XVII: vida cotidiana, paisajes y bodegones
  El cambio de temática que se produce en la pintura holandesa del siglo XVII supuso una original aportación a la historia del arte, que incluso cambió el curso de la misma: la pintura de paisajes y de escenas de la vida cotidiana toma protagonismo, alejándose de la temática tradicional de pintura de historia, mitológica, religiosa o de retratos de las monarquías y de la alta aristocracia. Los holandeses pintan las ciudades y los ciudadanos, los paisajes y los interiores domésticos, al amparo de una nueva clientela: la burguesía comerciante.
 
  Pintura del siglo XVIII: del Rococó al Neoclasicismo
  El siglo XVIII es un periodo convulso, de cambios sociales que marcan los orígenes de la época contemporánea. En el arte, se manifestarán una sucesión de sensibilidades, que van del rococó al Neoclasicismo, cuya veta común está en la conciencia, por primera vez, de que no hay principios universales, sino visiones subjetivas. El Rococó ensalza lo íntimo, el gusto por lo delicado; el neoclasicismo vuelve los ojos a la antigüedad clásica, aunque consciente de revivir una cultura pasada. Al mismo tiempo, el arte se vuelve más internacional, traspasa fronteras: Italia, Francia, Inglaterra, las colonias de ultramar...
 
  Pintura norteamericana del siglo XIX
  Capítulo de la historia del arte muy poco representado en la museística europea, la pintura norteamericana parte durante la época colonial, en el siglo XVIII, de una fuerte impronta británica, para ir perfilándose como escuela con características propias a partir de la Declaración de la Independencia. Su peculiar recepción del Romanticismo, de connotaciones nacionalistas, encontrará su mejor vehículo en la pintura de paisaje. El paisajismo norteamericano exalta la naturaleza representando el territorio americano como un nuevo jardín del Edén.
 
  Pintura europea del siglo XIX: del Romanticismo al Realismo
  El Romanticismo supone, a principios del siglo XIX, una rebelión anticlásica que tendrá principalmente dos focos en cierta manera opuestos: el alemán y el francés. En líneas generales, el Romanticismo supone la exaltación de las sensaciones sobre la razón, idea que también pervive en las sucesivas oleadas de realismo y naturalismo que se suceden a lo largo del siglo XIX. Con ellos surge un nuevo interés en capturar la naturaleza en su estado puro, que sienta las bases para el nacimiento del Impresionismo.
 
  Impresionismo
  El Impresionismo supuso una revolución en el arte. Con él se suele decir que terminó la pintura antigua y comenzó la moderna. Su modernidad estriba, por un lado, en un cambio de temática: abandonando definitivamente el "tono" trascendental de la pintura de historia o religiosa, los temas impresionistas son el paisaje, la vida cotidiana, la ciudad, los cafés y los teatros. Por otro lado, en un cambio en el lenguaje y técnica pictóricas: la luz se convierte en protagonista del cuadro y la técnica, rechazando los principios académicos, se vuelve personal para encontrar la forma más apropiada de representación de la reverberación de la luz y el color, con el fin de captar lo que realmente ve el ojo del artista. Las colecciones Thyssen-Bornemisza ofrecen un amplio conjunto de este movimiento, a través de sus principales artistas, desde sus inicios hasta sus derivaciones europeas y norteamericanas.
 
  Post-Impresionismo
  Se califica como Post-Impresionismo el arte que se produce durante los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, en París. El nombre no responde exactamente a un movimiento, sino a un conjunto de tendencias que en cierta manera derivan de las enseñanzas impresionistas. Entre estas tendencias figuran el Simbolismo y el Neoimpresionismo, pero sobre todo destacan una serie de figuras independientes, cuyas aportaciones tuvieron una importancia crucial en la evolución de la pintura: Gauguin, Van Gogh y Cézanne.
 
  Pintura Fauve
  A comienzos del siglo XX surgen una serie de movimientos y grupos artísticos que ocupan la frontera innovadora del arte moderno hasta la llegada del Cubismo. El Fauvismo en Francia y el Expresionismo en Alemania son sus manifestaciones más importantes. Ambos grupos tienen en común una actitud de rebeldía hacia la sociedad burguesa, expresada en una pintura expresiva, emocional, que rompe con los esquemas tradicionales y se basa, bajo la influencia de Van Gogh y Gauguin, en el uso del color en estado puro.
 
  Pintura expresionista
  La pintura expresionista alemana es, junto a la impresionista, una de las secciones más extensas de la Colección. El Expresionismo es un amplio movimiento que se desarrolla en Alemania a lo largo de las primeras décadas del siglo XX. Diverso en sus manifestaciones formales, éstas se basan en un principio común: el arte debe expresar un sentimiento; más que dar a conocer la realidad de las cosas, debe transmitir la visión interior del artista. Una serie de grupos jalonan esta evolución: Die Brücke, Der Blaue Reiter y, ya en los años 20, la Nueva Objetividad.
 
  Vanguardias experimentales
  Se denomina 'vanguardias experimentales' a aquellos movimientos que tuvieron lugar desde 1907, con el inicio de la búsqueda que lleva al Cubismo, hasta 1924, año en que se publica el primer manifiesto surrealista. Los diversos movimientos que surgen coinciden en poseer una radical voluntad de ruptura frente al arte existente, nacer como grupo organizado con un programa, y partir de la convicción en estar creando las bases de un mundo nuevo. Los principales movimientos fueron: Cubismo, Futurismo, Orfismo, las vanguardias rusas: Suprematismo y Constructivismo, Dadaísmo y De Stijl.
 
  Síntesis de la modernidad en Europa y Estados Unidos
  Asumidas las innovaciones de las vanguardias experimentales, en las que primaba el trabajo colectivo bajo las consignas de un programa férreamente fijado, a partir de los años 30 los artistas buscan la creación de un leguaje individual desarrollando los caminos abiertos por la experimentación vanguardista. Por otro lado, en estos años Estados Unidos comienza a tener un mayor protagonismo en la escena artística internacional, equiparándose con Europa. Las nuevas tendencias y los grandes artistas alternarán uno y otro lado del Atlántico.
 
  Surrealismo, tradición figurativa y Pop Art
  La pintura figurativa ha estado presente a lo largo del siglo XX con numerosos artistas y escuelas que no se configuran dentro de un mismo estilo. Lejos de ser una pervivencia del arte tradicional, la pintura figurativa, en sus diversas opciones, fue una tendencia que participó en la esencia misma de la modernidad artística. Desde el Surrealismo y el Pop Art, pasando por el realismo y su complementario formalismo de los años 30; hasta el realismo social o la Escuela de Londres de la segunda mitad de siglo, el Museo ofrece una completa panorámica de las diversas variantes de la figuración en la pintura europea y norteamericana de los últimos cien años.
 
Paseo del Prado, 8 - 28014 Madrid - España Newsletter | Contacta | Mapa Web | Advertencias legales