Capítulo de la historia del arte muy poco representado en la museística europea, la pintura norteamericana parte durante la época colonial, en el siglo XVIII, de una fuerte impronta británica, para ir perfilándose como escuela con características propias a partir de la Declaración de la Independencia. Su peculiar recepción del Romanticismo, de connotaciones nacionalistas, encontrará su mejor vehículo en la pintura de paisaje. El paisajismo norteamericano exalta la naturaleza representando el territorio americano como un nuevo jardín del Edén.