Se califica como Post-Impresionismo el arte que se produce durante los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, en París. El nombre no responde exactamente a un movimiento, sino a un conjunto de tendencias que en cierta manera derivan de las enseñanzas impresionistas. Entre estas tendencias figuran el Simbolismo y el Neoimpresionismo, pero sobre todo destacan una serie de figuras independientes, cuyas aportaciones tuvieron una importancia crucial en la evolución de la pintura: Gauguin, Van Gogh y Cézanne.