Liderado desde Italia, el Barroco, con sus composiciones y temáticas grandilocuentes, básicamente pintura de historia, de propaganda religiosa y de escenas mitológicas, tuvo también gran desarrollo en Francia y los Países Bajos, países en los que había triunfado el espíritu de la contrareforma católica y en los que el arte reflejaba la vida de la sociedad aristocrática. Junto a estos temas, el estilo se abrió a la representación del paisaje en la pintura y a la introducción de escenas más intimistas, influencias ambas de los países del norte.