El
contrato de préstamo y la constitución
de la Fundación
La posibilidad de que España acogiera la
Colección Thyssen-Bornemisza cristalizó
el 20 de diciembre de 1988, con la firma de un contrato
de préstamo que firmaron el Reino de España
y Favorita Trustees Limited, entidad dueña
de la Colección. Según el contrato,
las obras más importantes de la Colección
Thyssen-Bornemisza se entregaban al Reino de España
para su exposición en el Palacio de Villahermosa
de Madrid y en el Monasterio de Pedralbes de Barcelona
por un periodo de nueve años y medio. A cambio
el Gobierno aportaba un edificio, el Palacio de
Villahermosa, que debía ser rehabilitado,
y se creaba una Fundación a la que el Gobierno
se comprometía a dotar de medios suficientes
para la gestión del futuro Museo. Como contraprestación
se establecía una aportación económica
anual de 5 millones de dólares a los propietarios
de la colección durante el periodo de préstamo.
En esa misma fecha, se constituyó una fundación
creada por el Gobierno español, por una parte,
representado por Jorge Semprún, entonces
Ministro de Cultura, y por otra, el Barón
Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza. La Fundación
Colección Thyssen-Bornemisza nacía
como una fundación cultural privada de servicio
y promoción, sin ánimo de lucro. Su
fin fundacional quedó definido como el mantenimiento,
conservación, pública exposición
y promoción de las obras de arte integrantes
de la Colección Thyssen-Bornemisza que estuviesen
en posesión de la Fundación y del
Museo que las albergara, así como su sostenimiento
económico.
La Fundación comienza su andadura de inmediato.
Se constituye un Patronato, formado por cinco miembros
representantes del Gobierno Español y otros
cinco por parte de los propietarios de la Colección;
se nombra también un Director Gerente y un
Conservador Jefe y, en la primera reunión
del Patronato, se encomienda al arquitecto Rafael
Moneo la rehabilitación del Palacio de Villahermosa.
Remodelación del Palacio de Villahermosa, traslado
e instalación de las obras
En los tres años siguientes, el equipo de
la Fundación se dedica prioritariamente a
la transformación del madrileño Palacio
de Villahermosa para adaptarlo a sus nuevos usos,
y a la elaboración del proyecto de distribución
de los cuadros en las 48 salas que poseerá
el museo. El 2 de marzo de 1990 se coloca la primera
piedra y se da a conocer a los medios de comunicación
el proyecto de Rafael Moneo.
Las obras de remodelación se desarrollan
a buen ritmo, a pesar de que suponen el diseño
y la construcción de un espacio museístico
prácticamente nuevo. A lo largo de 1991,
se trabaja ya en los acabados, en las instalaciones
de climatización, seguridad, iluminación
y electricidad.
El 13 de mayo de 1992, en una rueda de prensa que
cuenta con la presencia de Su Alteza Real la Infanta
doña Pilar de Borbón, el Ministro
de Cultura, Jordi Solé Tura, los Barones
Thyssen-Bornemisza y Rafael Moneo, se presenta a
los medios de comunicación el palacio dispuesto
ya para acoger las casi 800 obras que componen la
parte de la Colección Thyssen-Bornemisza
que vendrá a España.
Durante el verano de 1992, y siguiendo un minucioso
plan elaborado por los responsables de la Fundación
en Madrid en colaboración con Villa Favorita,
se lleva a cabo el traslado de las obras a España
desde la antigua sede de la Colección en
Lugano.
En tan solo dos meses - junio y julio de 1992 -,
se trasladaron más de novecientas piezas
sin que se produjera ninguna modificación
en el plan de transporte establecido. El traslado
se realizó en avión y en camiones,
utilizando el transporte terrestre exclusivamente
para las obras de gran formato y para las piezas
especialmente delicadas. Se confeccionaron cajas
especiales para cada una de ellas siguiendo las
últimas y más modernas técnicas
internacionales sobre manipulación de obras
de arte. El embalaje se realizó en Villa
Favorita bajo la supervisión de restauradores
y conservadores que redactaron los correspondientes
informes con objeto de dejar constancia del estado
de las obras antes del transporte. El plan de seguridad
para proteger el traslado se diseñó
asimismo hasta el último detalle. Los mismos
especialistas que supervisaron el embalaje en Suiza
recibieron y abrieron las cajas en el Palacio de
Villahermosa, redactando nuevos informes para comprobar
si las obras habían sufrido algún
daño durante el transporte. No se apreciaron
daños en ninguna de las obras trasladadas
y, poco a poco, cada una de ellas fue ocupando el
lugar que se le había destinado en las nuevas
salas según el plan de instalación
previamente diseñado.
Inauguración del Museo Thyssen-Bornemisza
de Madrid
El 8 de octubre tiene lugar la inauguración
oficial del Museo bajo la presidencia de Sus Majestades
los Reyes de España. Dos días después
se abre al público; las largas colas que
rodean el edificio demuestran el interés
y las expectativas que ha despertado la instalación
de la Colección en España. El Museo
Thyssen-Bornemisza se sumaba así a la amplia
oferta cultural de Madrid, que se convierte en una
de las principales capitales del arte.
Con la apertura del Museo se puso de manifiesto
la extraordinaria complementariedad de la Colección
con respecto a las obras del Museo del Prado y del
resto de las colecciones públicas españolas.
En el nuevo museo, quedaban perfectamente representados
movimientos artísticos y momentos de la historia
de la pintura muy escasamente presentes en los museos
españoles, principalmente en lo relativo
a pintura moderna - siglos XIX y XX, con especial
acento en el impresionismo, postimpresionismo, expresionismo
alemán, las primeras vanguardias, etc. y,
como ya se ha comentado anteriormente, la escuela
norteamericana del XIX, prácticamente inexistente
en los museos europeos; pero también venía
a reforzar algunos capítulos del arte antiguo,
como la escuela alemana o la pintura holandesa del
siglo XVII.
Su presencia en España no sólo ha
enriquecido el panorama museístico español
sino también la ya notable oferta pictórica
madrileña, completando de forma brillante
el denominado Triángulo o Paseo del Arte,
junto al Museo del Prado y al Museo Nacional Centro
de Arte Reina Sofía.
La compra de la Colección
Los Barones Thyssen-Bornemisza estaban plenamente
satisfechos por el emplazamiento del Museo, la alta
calidad de las instalaciones y la buena marcha de
la Fundación. Por ello, desde la inauguración
del Museo no cesaron los contactos entre los propietarios
y el Estado español con el fin de configurar
la transacción definitiva de la Colección
a la Fundación española. Así
aunque entonces se mantuvo en secreto, antes de
que finalizaran las obras de remodelación
del Palacio de Villahermosa, en marzo de 1992, se
firmó una nueva Carta de Intenciones entre
el Ministro de Cultura y los representantes de los
propietarios relativa ya a la compra de la Colección.
En ella se fijaba la cifra que habría que
pagar por la Colección en el supuesto de
que se llegase al acuerdo de cesión de la
propiedad: trescientos cincuenta millones de dólares.
En aquel momento la Colección podía
tener un valor de entre mil y mil quinientos millones
de dólares, cifra orientativa calculada teniendo
en cuenta los valores de adquisición y aplicando
a éstos índices complejos, comparándolos
con los valores de seguro, analizando las transacciones
en régimen de mercado abierto que se habrían
producido para obras de similar categoría,
etc. Sin embargo el Estado español no era
un comprador normal, sino que adquiría una
serie de obligaciones de cara la futuro de la Colección,
entre ellas, y en primer lugar, la de no volver
a vender las obras adquiridas.
De esta forma, tan sólo nueve meses después
de la inauguración del Museo, la tan esperada
posibilidad de que la Colección se instalara
definitivamente en España se hizo realidad.
El 18 de junio de 1993, el Consejo de Ministros
aprueba un Real Decreto por el que se autoriza al
Gobierno a otorgar el contrato en virtud del cual
la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza
adquiere la propiedad de 775 cuadros integrantes
de la Colección del mismo nombre. Por fin,
el 3 de agosto de 1993, una vez convalidado el Real
Decreto-Ley por las Cortes Españolas y ultimadas
las operaciones previstas en el contrato, la colección
adquirida pasó a integrarse de manera definitiva
en el Patrimonio Histórico Español.
Las contraprestaciones ofrecida por la Fundación
comprendía el pago del precio, que en su
totalidad ascendía a trescientos treinta
y ocho millones de dólares USA, así
como la asunción por parte del Estado español
y la propia Fundación de ciertas obligaciones,
dirigidas a preservar permanentemente la identidad,
unidad, internacionalidad y prestigio de la Colección.
En virtud de este mismo contrato, el Palacio de
Villahermosa fue cedido a la Fundación, cuyos
estatutos fueron también modificados de acuerdo
con la nueva situación: el Patronato quedaba
ahora integrado por doce miembros, de los cuales
ocho son nombrados por el Gobierno Español
y los otros cuatro son designados por la familia
Thyssen-Bornemisza. El Ministro de Cultura es el
Presidente del Patronato, el Barón Hans Heinrich
Thyssen-Bornemisza ostenta, personalmente y con
carácter vitalicio, la Presidencia Honoraria
de la Fundación. La vicepresidencia vitalicia
es ocupada por la Baronesa Thyssen-Bornemisza.
Quedaban así definidas las condiciones que
garantizaban lo que, tanto el Barón como
su padre, habían deseado siempre: el mantenimiento
de la unidad de la Colección y su disfrute
por el público. Con la primera exposición
temporal, “Del Impresionismo a las Vanguardias.
Obra sobre papel de la Colección Thyssen-Bornemisza”,
que abrió sus puertas al público el
15 de octubre de 1993, se celebra el primer aniversario
del Museo, que culminaba con un balance muy positivo:
alrededor de 600.000 visitantes durante los dos
primeros años
La Fundación Thyssen-Bornemisza
en Barcelona
Como ya se ha mencionado antes, en el Contrato de
Préstamo suscrito el 20 de diciembre de 1988,
se establecía que un número determinado
de obras de arte de la Colección en préstamo
se destinarían al Monasterio de Pedralbes,
en Barcelona. Esta cláusula recogía
el espíritu del convenio suscrito, en mayo
de 1986, entre el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza
y Pasqual Maragall, Alcalde de Barcelona.
El 7 de septiembre de 1989 se inician las obras
de remodelación de un ala del Monasterio
de Pedralbes, con un presupuesto inicial de 500
millones de pesetas. En abril de 1992, el Reino
de España, Favorita Trustees Limited y la
Fundación suscriben una adenda al Contrato
de Préstamo por la cual se define la lista
de obras de arte pertenecientes a la Colección
que serán expuestas en el Monasterio de Pedralbes,
72 pinturas y 8 esculturas.
Un año más tarde, el 30 de abril
de 1993, el Reino de España, Favorita Trustees
y la Fundación suscriben una nueva modificación
del Contrato de Préstamo, en virtud de la
cual esta última se hace cargo de la organización
y gestión directa de la exposición
de las obras instaladas en el Monasterio de Pedralbes,
puesto a disposición por el Ayuntamiento
de Barcelona. A este acuerdo, le sigue la firma
de un convenio, el 24 de mayo, entre el Ministerio
de Cultura, el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación
en el que se establecen los términos de la
organización y gestión de las salas
de la Colección Thyssen-Bornemisza en el
Monasterio de Pedralbes. Asimismo, en otro convenio
de igual fecha y realizado entre el Ministerio de
Cultura y la Fundación, aquél se compromete
a asumir el posible déficit que pueda generar
la exposición de la parte de la Colección
Thyssen-Bornemisza exhibida en Barcelona.
Los mismos pasos que se siguieron en Madrid, se
ponen en marcha en Barcelona casi un años
después: presentación a los medios
de comunicación de las salas de Pedralbes,
rehabilitadas por los arquitectos Josep María
Julià y Pere López Iñigo, y
el traslado de obras desde Lugano e instalación
en las salas.
Coincidiendo con las fiestas de la Merced, patrona
de Barcelona, el 23 de septiembre de 1993 se inauguran
las salas de la Fundación Colección
Thyssen-Bornemisza en el Monasterio de Pedralbes.
Al acto asistieron sus Majestades los Reyes de España,
don Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de
Catalunya, doña Carmen Alborch, Ministra
de Cultura, don Pasqual Maragall, Alcalde de Barcelona,
y los Barones Thyssen-Bornemisza.
Desde diciembre de 2004, esta parte de la colección
se exhibe de forma permanente en el Museo Nacional
de Arte de Cataluña, tras un acuerdo de colaboración
suscrito entre la Fundación y el citado Museo.
De esta manera la Colección Thyssen-Bornemisza
en Barcelona se presenta en un contexto artístico
de primera categoría, refuerza los contenidos
del museo catalán, y a la vez obtiene una
mayor difusión, uno de los principales objetivos
de la Fundación para las colecciones que
le han sido encomendadas.
La historia reciente
La eficacia de la nueva fórmula de gestión
puesta en marcha por la Fundación Colección
Thyssen-Bornemisza ha quedado de manifiesto desde
el momento de su creación en 1988. Desde
la apertura de los dos museos, en Madrid y Barcelona,
y la puesta en marcha de un completo y variado programa
de actividades, la Fundación se ha consolidado
como una institución viva, que ocupa ya un
lugar destacado en el panorama de la vida cultural
española.
La Fundación Thyssen-Bornemisza es consciente
del papel que debe desempeñar, proporcionando
una oferta cultural innovadora y de calidad, al
servicio de la difusión de la Colección,
mediante una gestión ágil y dinámica,
enfocada a cubrir las necesidades de la sociedad
actual. Este ha sido el objetivo básico que
ha marcado la actividad a lo largo de su todavía
corta existencia. Exposiciones temporales, actividades
didácticas, ciclos de conferencias, publicaciones,
programas de voluntariado, de desarrollo institucional
y de promoción, son sólo algunos ejemplos
de la serie de iniciativas desarrolladas en estos
años, encaminadas a ampliar progresivamente
la oferta de servicios culturales para la difusión
de la Colección, así como a involucrar
cada vez más a diversos sectores sociales
en la vida del Museo.
La historia continúa: Colección
Carmen Thyssen-Bornemisza
Como señalábamos al principio, desde
hace unos años la Baronesa Thyssen-Bornemisza
ha venido reuniendo una excelente colección
de pintura con obras procedentes de donaciones de
su esposo, entre ellas, por ejemplo, las esculturas
de Rodin origen de la Colección, y otras
muchas adquiridas en los mercados internacionales
y españoles. Tras su presentación
en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en 1996,
y continuando con la ya descrita vocación
viajera de la Colección histórica
de la familia Thyssen-Bornemisza, esta nueva Colección
ha recorrido, en sólo cuatro años,
numerosas ciudades españolas y diversos países
de Europa, Asia y América.
La Colección cuenta ya con más de
600 piezas. Entre ellas se incluyen importantes
obras de artistas tan relevantes como Simone Martini,
Zurbarán, Jan Brueghel el Viejo, Salomon
Ruysdael, Jan Van Goyen, Canaletto y Guardi, entre
los maestros antiguos. Sin embargo es en la pintura
del siglo XIX y comienzos del XX donde se sitúa
su núcleo principal. Junto a destacados conjuntos
de pintura española y norteamericana de ese
periodo, destaca una magnífica representación
de artistas con una proyección internacional
tan significativa como Courbet, Corot, Monet, Pissarro,
Sisley, Renoir, Degas, Gauguin, Bonnard, Vuillard,
Picasso, Braque, Matisse, Gris, Léger, Nolde,
Kirchner, Kandinsky y Delaunay.
En junio de 1999 se anunciaba la adquisición
de dos edificios adyacentes al Palacio de Villahermosa
destinados a la ampliación de la sede madrileña
de la Fundación Thyssen-Bornemisza y la cesión
gratuita, para su presentación en este nuevo
espacio, de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
durante un periodo de once años. La firma
del Protocolo de Intenciones entre el Ministro de
Cultura, Mariano Rajoy, y la Baronesa Thyssen-Bornemisza
tuvo lugar en el Palacio de Villahermosa el 30 de
septiembre de ese mismo año. En el acto,
ambas partes manifestaron su voluntad de llegar
a un acuerdo que permita la instalación definitiva
de esta colección en el Museo de Madrid.
Inmediatamente se iniciaron las obras de remodelación
del nuevo edificio, dirigidas por los arquitectos
Manuel Baquero y Francesc Pla (equipo BOPPBA), para
albergar la colección. En febrero de 2002
se firmó el acuerdo definitivo que confirmaba
los anteriores términos, y en junio de 2004
tuvo lugar la flamante apertura de los nuevos espacios
y la nueva colección del Museo Thyssen-Bornemisza.
Una vez más, un miembro de la familia Thyssen-Bornemisza,
en este caso la Baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza,
contribuía decisivamente al enriquecimiento
de las colecciones públicas españolas,
con el préstamo de su colección. Y podemos
decir que esta vocación de servicio público
es, sin duda, uno de los elementos diferenciadores
de los grandes coleccionistas, que desean, por encima
de otras consideraciones, compartir con todos su amor
por el arte.
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