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Hubert de Givenchy

Del 22 de octubre de 2014 al 18 de enero de 2015

Aforo limitado. Se recomienda la entrada anticipada



Autor:
Robert Doisneau
Título:
Hubert de Givenchy
Fecha:
1960
Ubicacion:
© Robert Doisneau

Impresionismo americano

Del 4 de noviembre de 2014 al 1 de febrero de 2015

Aforo limitado. Se recomienda la entrada anticipada



Autor:
Mary Cassatt
Título:
Otoño, 1880 (detalle)
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
92,5 x 65,5 cm

Ubicacion:
Musée des Beaux Arts de la Ville de Paris, Petit Palais, París, PPP00706 © Petit Palais/Roger Viollet

ficha de la obra
  • Cristo en la tempestad del mar de Galilea

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Jan Brueghel fue miembro de una dinastía de pintores cuyo primer nombre relevante fue el de Pieter Bruegel, padre de Jan, que murió cuando éste era un niño. Según Karel van Mander, Jan se formó con su abuela, la miniaturista Maria Bessemers, y con el pintor Pieter Goetkindt. Con veintiún años realizó un viaje a Italia, pasando por Colonia, estando documentado en Nápoles en 1590 y después en Roma, donde conoció al pintor flamenco Paulus Bril y al cardenal Federico Borromeo. Los años siguientes, 1595 y 1596, se encuentra en Milán, a donde siguió al cardenal, regresando a Amberes en octubre de 1596. Jan Brueghel trabajó el paisaje, la pintura alegórica, mitológica, de género y la naturaleza muerta, especialmente las flores y guirnaldas, donde alcanzó una gran perfección. Fue un artista cotizado y reconocido en su momento, así como durante el siglo xvii, apreciándose en sus obras el refinamiento y su particular toque de pincel, suave y elegante, con el que organizó detalladas y delicadas superficies y por el que se le conoce con el apodo de Velours, terciopelo. Aunque Jan Brueghel, en alguna ocasión, siguió la huella de su padre, optó por un estilo basado en el estudio del natural, en el que primó la belleza.

Este cobre se dio a conocer en la década de 1970, cuando estuvo registrado en la colección de Antonio Colombo. La pintura, procedente de esta colección, fue vendida en Milán a la muerte de su propietario, en 1970, pasando a continuación a la galería del marchante Silvano Lodi, donde fue adquirida, en 1979, para la colección Thyssen-Bornemisza. La pintura se reseñó por primera vez en la monografía de Ertz dedicada al artista, editada en 1979, fecha esta en la que también participó en una exposición en Londres dedicada a Jan Brueghel.

El óleo, firmado por el artista y fechado en 1596, es una versión autógrafa de una pintura conservada en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, ejecutada un año antes que la nuestra y que perteneció precisamente a la colección del patrón de Brueghel en Italia, el cardenal y coleccionista Federico Borromeo. Como recuerda Gaskell en el comentario que hizo a esta pintura del Museo, es frecuente encontrar dentro de la producción de Brueghel réplicas de sus obras.

Jan Brueghel ilustra un tema de la vida pública de Jesús recogido en el Nuevo Testamento y mencionado por tres de los cuatro evangelistas. El pasaje corresponde al episodio de la tempestad calmada que tiene lugar durante una travesía en barca en el lago Tiberiades. Brueghel coloca en la embarcación, azotada por las olas, a Jesús durmiendo, justo en el momento en que uno de los discípulos decide despertarlo antes de que el bote haga aguas. La barca va completa con once de los discípulos, que se afanan por evitar una catástrofe luchando con los remos y con las velas. Brueghel coloca la narración en un entorno que recuerda por su tratamiento a otro subgénero del paisaje: las marinas. El pintor, que no descuida el motivo principal del cobre, concibe el pasaje con un punto de vista alto, ofreciéndonos una amplia panorámica de una costa en la que ha combinado con efectividad elementos fantásticos con otros reales. Es el caso de la fortaleza que coloca en una isla, en el centro de la pintura, y que corresponde a un apunte conservado en el Museum Boijmans-Van Beuningen, tomado durante su estancia en Nápoles, del castillo dell’Ovo. La paleta que Brueghel emplea en esta pintura es bastante reducida de color pero rica en matices y tonos, predominando en ella los verdes, azules y grises, que rompe con los intensos y vibrantes rojos de las túnicas de los apóstoles, junto con el amarillo y rosa de otras telas. La minuciosidad y la calidad de la pincelada se percibe en cada uno de los minúsculos detalles que pueblan el cobre y que apreciamos en los rostros de las figuras, en el cuidado y delicadeza con que dibuja la abrupta costa o en los edificios de la gran ciudad que se vislumbra al fondo, a los pies de una bahía.

En esta etapa Jan Brueghel, como recoge Ertz, realizó un número significativo de escenas costeras en las que predominan las gamas cromáticas registradas en este cobre y entre las que se encuentran Tempestad en el mar con náufragos, en una colección privada, y La partida de san Pablo desde Cesárea, en el North Carolina Museum of Art de Raleigh.

Mar Borobia

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