Nació en la ciudad holandesa de Leyden y mostró desde muy joven una gran habilidad para el dibujo y la pintura; su padre, de profesión molinero, lo envió a Amsterdam para que se formase con Lastman y los hermanos Pynas. Pronto pudo establecerse como pintor independiente, ya que recibía numerosos encargos, llegando a tener en su taller un gran número de discípulos. El mismo año de su llegada a Amsterdam había pintado La lección de anatomía, su primer encargo oficial, que le consagró definitivamente. En 1634 se casó con Saskia, hija de un rico comerciante, y el pintor llevó una vida desenfadada, dedicado a coleccionar obras de arte. Su técnica se va haciendo cada vez más suelta y libre, con un colorido rico de tonos dorados. Realiza una gran cantidad de obras de temas muy variados: bíblicos, de filósofos meditando, autorretratos. Pero su suerte cambia, Saskia muere dejándole solo con su hijo Tito, y su pintura -tan original y personal- ya no es entendida; se ve obligado a vender sus colecciones y a retirarse a una humilde casa. El final de su vida está marcado por la soledad, el olvido y la miseria. Pero su extraordinario talento compositivo, su amor por la verdad y la sencillez, la soltura de su técnica, así como la personal interpretación de la luz, lo convierten en un genio universal que ha iluminado a numerosos pintores a lo largo de la historia.
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