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Ficha |
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Biografía |
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Estas tablas se adquirieron, en 1928, a la galería Haberstock de Berlín, junto a dos obras más de la colección, y se dieron a conocer al público y a la crítica en la exposición organizada, en 1930, por la Neue Pinakothek de Múnich. Al año siguiente de su presentación, en 1931, se exhibieron como préstamo temporal en la Alte Pinakothek de la mencionada ciudad.
En las alas exteriores de estas puertas, Cranach coloca, sobre un fondo oscuro, a san Cristóbal y a san Jorge, que captan la atención del espectador por la dirección de sus miradas y la posición acompasada de sus cuerpos, que cierran perfectamente la composición. San Cristóbal, patrón de la muerte súbita, lleva al Niño sentado sobre uno de sus hombros. Jesús, que mira a su porteador, se sostiene agarrando un mechón del cabello del gigante, mientras que con la otra mano bendice. El santo, como es habitual, se ayuda para vadear el río de una rama de árbol. Por su parte, san Jorge, que luce su tradicional armadura de caballero, permanece de pie encima del lomo del dragón, con la espada desenvainada y agarrando al animal por la cola. Cranach dibuja a este santo con un discreto halo cuyo resplandor asoma por detrás de su cabeza.
En las alas interiores se han pintado, con gran solidez, a santa Isabel y a santa Ana, sobre un celaje graduado, y en la parte inferior, como donantes, a los duques de Sajonia, Jorge y su esposa Bárbara. De rodillas, sobre el suelo, y con las manos en oración, los duques de Sajonia tienen como fondo superficies oscuras y planas, de perfil escalonado, que se integran de forma brusca y extraña en la composición. Por esta razón, en la monografía de Friedländer y Rosenberg (1978) dedicada a Cranach, se consideró la posibilidad de que estas figuras se hubieran añadido posteriormente, sugiriéndose la fecha de 1518 para los donantes y la de 1508 para el resto de la pintura. En este estudio también se valoró su escala, ya que siguen, en proporción, criterios más acordes con la pintura gótica que con la de principios del siglo XVI. Éste es el motivo por el que las tablas fueron objeto de un estudio técnico que ayudó a determinar si los donantes fueron o no añadidos con posterioridad. El resultado, recogido en el estudio de Isolde Lübbeke (1991), estableció que los pigmentos y el medio, tanto en santa Isabel y santa Ana como en los donantes, eran los mismos. Además, las ropas de las santas estaban terminadas sólo en unas pocas zonas, quedando el resto de la composición sin concluir. Estos datos, así como las escasas diferencias estilísticas y técnicas entre los personajes, llevaron a Lübbeke a considerar estas tablas interiores un trabajo unitario, pintado y terminado al tiempo. La diferencia en la proporción de los donantes, siguiendo a esta historiadora, pudo deberse a una decisión personal de quien encargó el trabajo.
No fue ésta la única vez que Cranach retrató, como donantes, a los duques de Sajonia. En la catedral de Meissen se conserva un tríptico en cuya tabla central se representa a Cristo Varón de Dolores y, en las laterales, a los duques, orantes y de mayor edad, escoltados por parejas de santos. También se conservan, con participación del taller en algunos casos, varios retratos de la duquesa Bárbara de Sajonia, como la versión del Statens Museum for Kunst de Copenhague, directamente inspirada en la tabla de la Colección Thyssen-Bornemisza; si comparamos ambas imágenes, el único cambio significativo que se detecta es el de la posición de las manos.
Entre las obras que se han mencionado como imagen central para este tríptico desmembrado, se encuentra la desaparecida Madonna Galluzzo, fechada en 1515. Esta Virgen, que aparece en un paisaje con el Niño y san Juan Bautista, mantendría, desde un punto de vista iconográfico, una conexión lógica con nuestras tablas.
Los rostros redondeados y la suavidad en el modelado han servido para datar nuestras pinturas en los años posteriores al viaje que Cranach realizó a los Países Bajos. Característico del pintor es la forma de reproducir, con gran maestría, gasas y transparencias, como las del cuello plegado de santa Isabel o el velo que sutilmente cubre a santa Ana.
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