En esta obra podemos apreciar el cambio que se ha producido en Picasso en el período que comprende desde finales de los años veinte, cuando se acerca al surrealismo. Su obra se torna más atormentada y crispada, como podemos ver en este toro, y en el caballo de cabeza erguida, ya en el último estertor. Este lenguaje de tensión culminará pocos años después en el Guernica.