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Del 4 de febrero al 18 de mayo de 2014

A PARTIR DEL 7 DE MARZO: Nuevo horario de lunes a domingo de 10.00 a 19.00, viernes y sábados hasta las 21.00. ¡RESERVA LAS ENTRADAS ONLINE!



Autor:
Paul Cézanne
Título:
Retrato de un campesino
Fecha:
1905-06
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
64,8 x 54,6 cm

Ubicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Darío de Regoyos (1857-1913)

Del 18 de febrero al 1 de junio de 2014



Autor:
Darío de Regoyos
Título:
Autorretrato (detalle)
Fecha:
c. 1902
Óleo sobre tabla
Museo de Bellas Artes de Asturias

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Autor:
Robert Delaunay
Título:
Retrato del Dr. Piraz (reverso)
Fecha:
c.1907
Técnica:
Óleo y cera sobre lienzo
Medidas:
62 x 51 cm
Úbicacion:
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza
Numero de inventario
Nº INV. (CTB.1996.33.b)

Más información sobre esta obra




Al comienzo de su carrera artística, Robert Delaunay está fuertemente influido por el movimiento impresionista, del que adopta el estudio atmosférico de la luz, y posteriormente por el grupo de Pont Aven. En la obra de Delaunay titulada El mercado, 1905, hallamos también una mayor atención a los volúmenes, característica de la pintura de este grupo. Delaunay no tarda en pretender conciliar estas tendencias opuestas, es decir, la efusión prismática del color y el dominio formal del asunto temático. El descubrimiento del Neoimpresionismo, en la retrospectiva de Seurat en el Salon des Indépendants de 1905, le permitirá formular una primera síntesis. A lo largo de los dos años siguientes (1905-1907), adoptará una ancha pincelada divisionista mediante la cual afirma la autonomía del color y su capacidad para generar una forma en movimiento.

El ejemplo establecido por los fauves, cuyos lienzos de vivos colores representan la novedad más llamativa en el Salon d'Automne del otoño de 1905, induce a Delaunay a interpretar con mayor libertad las leyes armónicas marcadas por Signac y le incita a yuxtaponer colores puros sin traba alguna. En el Salon des Indépendants de 1906 le llama la atención que Signac, Cross e incluso Metzinger organicen sus composiciones en pequeños cubos o teselas. En estas obras, Delaunay descubre vibrantes superficies sólidamente organizadas, construidas a base de amalgamar veladuras de distintos colores susceptibles de recomponer, en la retina del espectador, la movilidad óptica de una fuente de luz, sin diluir su forma. En el catálogo de la exposición de Cross, celebrada en 1907 en la galería Bernheim-Jeune, Maurice Denis evoca el estilo de colores puros e insiste en el deseo de construir arquitecturas mediante estas pinceladas de «teselas». Delaunay mantiene esta lección estructural; junto con Metzinger, se diría que pretende interpretar la emancipación fauve como destilada a partir de un punto inicial más estructurado de las composiciones luminosas de Henri Edmond Cross.

El encuentro de Delaunay con Jean Metzinger, que tenía dos años más que él, le indujo a adoptar la misma técnica. Junto con Metzinger, Delaunay comienza a consultar los tratados científicos sobre el color, en particular los trabajos de Eugène Chevreul y Ogden Rood, de los que tuvo noticia a través de la obra de Signac D'Eugène Delacroix au néo-impressionnisme. Signac recomienda una pincelada «neta, sin retoques, y de tamaño proporcionado al formato del cuadro». Pincelada que Delaunay aplica, siguiendo la recomendación de Metzinger, con metódico cuidado y renovado aliento en Naturaleza muerta con papagayo. El cuadro, ejecutado en la primera mitad de 1907, marca la cúspide de su período divisionista. Delaunay elige para esta obra una vivísima selección de colores que le permiten optimizar, superando las fórmulas de Chevreul, el estremecimiento orgánico de los colores cuando se colocan al lado de sus opuestos. Al asociar contrastes disonantes con las armonías de la analogía descrita por el químico francés, Delaunay cubre la superficie del lienzo con pequeños rectángulos de color amarillo, naranja, azul y verde sobre un tono dominante naranja amarillento que corresponde a los dos colores reflectantes contiguos mencionados por Rood con el fin de ilustrar la fuerza circular de este pequeño intervalo. Al manejar simultáneamente la conjunción de colores complementarios (azul-naranja, amarillo-violeta) y colores disonantes (amarillo-naranja, azul-verde) consigue combinaciones cromáticas muy vivas y variadas que activan la capacidad de reacción de la mirada. Al igual que las pinturas fauves, esta naturaleza muerta se ha despojado de cualquier referencia al ambiente inerte y mullido de los interiores de finales del siglo XIX. El género de naturaleza muerta procede directamente del Fauvismo de Matisse. Éste expuso su Naturaleza muerta con alfombra roja en el Salon d'Automne de 1906. Parece ser que la obra influyó directamente en el estilo de la composición de Delaunay Naturaleza muerta con guantes (fechada en 1906-1907), de su segunda versión de Naturaleza muerta con papagayo, de 1907, que en la actualidad se conserva en el Museo de Colmar y en Tres peces de colores, 1907, Colección Perrel. Las dos primeras eran seguramente las que Delaunay presentó en el Salon des Indépendants de 1907 con el título Naturaleza muerta. Estudio. Fue en esta exposición cuando Louis Vauxcelles -que acuñó el término fauve- presentó a Delaunay como un «pequeño salvaje, discípulo de Matisse y Metzinger.

Las superficies refractantes de los floreros multiplican los reflejos de la luz del sol, cuyos rayos parecen concentrarse en la parte superior derecha de la composición, en un disco blanco que recuerda la superficie que se obtiene cuando gira a toda velocidad el disco cromático ideado por Rood. A partir de Paisaje con disco solar (1906-1907, París, Musée national d'art moderne) obra en la que aparece por primera vez la forma circular abstracta en el vocabulario de Delaunay, éste pretende reproducir un centro real de irisación, con el fin de crear «una especie de sol», en expresión utilizada en aquella misma época por Maurice Denis con respecto a las obras de Cross. A partir de 1907, Delaunay introduce las premisas de un reflejo puramente psicológico en la pintura, consiguiendo en la fortísima densidad cromática de su color naranja un efecto puramente óptico, casi hipnótico, que le permite liberar el espacio pictórico de sus convencionalismos de ilusión con el fin de lograr un lenguaje visual directo, sin connotaciones simbólicas. La estructura modular compartimentada, que por la izquierda se entrecruza con la retícula de ramas de las plantas arboriformes, basta para articular la composición. Por la derecha, el juego rítmico de los contornos en espiral del papagayo y de los floreros, así como el disco luminoso (inspirado en las teorías de Charles Henry sobre la generación de fuerza) orientan el movimiento de los ojos del espectador mediante contrastes simultáneos. El color ya no define un tema sino que da testimonio, a través de la difracción de la luz, del «movimiento vital del mundo», ofreciendo al artista la posibilidad de reproducir en la superficie inerte del lienzo el impulso sensorial que genera nuestra relación visual con el mundo. Esta búsqueda de los orígenes nos permite interpretar con mayor precisión el carácter exótico de los motivos que se han combinado en este cuadro. Mientras que Picasso asimila las deformaciones del arte negro con el fin de reformar su concepto del espacio, Delaunay desarrolla una forma distinta de Primitivismo y halla inspiración en los detalles exóticos de los floreros que su madre, Berthe Delaunay, había traído de Oriente. Esta elección no es sencillamente anecdótica, sino que se vio directamente fomentada por su contacto con el aduanero Rousseau, el gran «primitivo moderno» con el que Delaunay establecería estrechos vínculos de amistad a lo largo de 1906. En el Salon des Indépendants de 1907 se cuelgan los lienzos de Delaunay junto a los de Rousseau. Una semana después, a Rousseau lo recibe Berthe Delaunay en su casa y le encarga La encantadora de serpientes. La obra Naturaleza muerta con papagayo, ejecutada por aquella época, revela toda la influencia inicial del estilo de Rousseau en Delaunay, que vio en este pintor popular una forma auténtica de arcaísmo que propiciaba la recomposición de la materia temática anticipándose a la innovación más conceptual de Cézanne. La densa pincelada divisionista dialoga con la arcaica constitución de los mosaicos bizantinos que Vauxcelles compara acertadamente con las ingenuas simplificaciones del Aduanero. El esplendor oriental de Naturaleza muerta con papagayo es escasamente anterior a la efímera fase fauve y a la importante fase cubista (1907-1912) del pintor. Supone un primer himno órfico a la luz que anuncia la serie multicolorista de Ventanas en la que Delaunay adopta la metáfora solar de la iluminación que, posteriormente y hasta 1914, estimulará sus experimentos pictóricos del color en movimiento.

Pascal Rousseau

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