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Alma-Tadema y la pintura victoriana
en la Colección de Pérez Simón

Del 25 de junio al 12 de octubre de 2014 (prorrogada)



Autor:
Sir Lawrence Alma-Tadema
Título:
Las rosas de Heliogábalo (detalle)
Fecha:
1888
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
132,7 x 214,4 cm

Ubicacion:
Colección Pérez Simón, México

Carmen en las colecciones españolas

Del 7 de octubre al 9 de noviembre de 2014

Exposición en colaboración. Acceso gratuito



Autor:
Pablo Picasso
Título:
Ilustración para Le Carmen des Carmen de Prosper Mérimée y Louis Aragon
Fecha:
1964
Ubicacion:
Colección Bancaja, Valencia
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2014

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Autor:
Wifredo Lam
Título:
Busto femenino
Fecha:
c. 1939
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
65,7 x 50,8 cm
Úbicacion:
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza
Numero de inventario
Nº INV. (CTB.1999.101)

Más información sobre esta obra




En 1923 Wifredo Lam llegó a España, estableciéndose en Madrid, para proseguir una carrera pictórica iniciada en Cuba en el seno de la enseñanza académica. En el Museo del Prado copió a Velázquez, Goya y El Greco; frecuentó el Museo Arqueológico, y en Barcelona, en 1937, descubrió el Románico. Su pintura, principalmente retrato y paisaje, se vio influida en su época española por Zuloaga, Anglada y Néstor, distanciándose del academicismo de sus orígenes para derivar hacia otros derroteros. Las memorias del románico y el arcaísmo se fraguarían realmente con nuevas aportaciones durante su estancia en Francia. Este cuadro fue realizado en París, donde se instaló en 1938 tras su voluntaria participación en la Guerra Civil en el bando republicano. Allí su pintura dio un giro con la asimilación del Cubismo. Lam conocía la obra de Picasso desde su exposición en Madrid en 1936, pero fue en París donde trabó amistad con él tras presentarse en su estudio con una carta del escultor Manolo Hugué. Lam descubrió el arte africano gracias a Picasso, pero este descubrimiento no haría sino reforzar un sesgo primitivista que enlazaba con el trasfondo cultural afrocubano del que procedía. Pintado cuando llevaba ya un año viviendo en la capital francesa, el cuadro representa una figura femenina frontal, que ocupa la totalidad del espacio. Sobre un fondo oscuro, su imagen esquemática se recorta con su rico colorido. Lam crea una figura de rostro ovalado, carente de rasgos fisonómicos, que evoca una imagen genérica, universal e indefinida. La neta estructuración de la forma responde a una intención geometrizante que el pintor empezó a considerar cuando, estando en Barcelona, descubrió reproducciones de la obra de Cézanne. Al entrar en contacto con el cubismo picassiano, este sentido estructural de la forma se hizo aún más nítido, aunque Lam nunca adoptó la facetación cubista analítica. Picasso había alabado la «enorme fuerza primitiva» de su pintura, y Lam, a su vez, destacó de la obra del malagueño «la energía de la forma». El pintor cubano conjuga la creación de formas a base de grandes planos de color, con el sentido primitivo de las máscaras africanas vistas en el Musée de l'Homme, París, que visitó con frecuencia acompañado de su amigo Michel Leiris y en el que confesaba sentirse «como en casa». En 1939 celebró su primera exposición en la galería Pierre, y unos meses mas tarde expuso con Picasso en la Perls Gallery de Nueva York. Las pinturas de 1938 y 1939 poseen un fuerte carácter de máscaras. Predominan las figuras femeninas, a veces con niño, retomando un tema muy presente a principios de los años treinta. Los contornos son generalmente agudos y muy marcados, con grandes trazos que definen unos rasgos faciales majestuosos en su esquematismo. Sin embargo, en muchos de los cuadros, como en este de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, los rostros se reducen a manchas de color sin detalle alguno, tan sólo largos barridos del pincel con un color bastante diluido que burla cualquier ilusionismo y confiere a la figura una majestad abstracta. En este cuadro, que perteneció a Dora Maar, además de una clara potenciación de la forma y el color a través de la asimilación del Cubismo y el Fauvismo matissiano respectivamente, al igual que en otras pinturas contemporáneas no está ausente un potencial espiritual que, aunque sería más desarrollado en su obra posterior, recuerda el impacto que sobre el pintor cubano ejerció en su día la estatuaria arcaica, el Románico y la pintura de El Greco. Desde los años cuarenta en su pintura, impregnada entonces por el Surrealismo y por la fuerza ritual de sus raíces caribeñas, se produciría la fusión plena entre modernidad y Primitivismo.

Carmen Bernárdez Sanchís

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Paseo del Prado 8, 28014 Madrid, España

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