Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Anónimo alemán activo en el Medio Rin

Título:
Cristo con la cruz (reverso)
Fecha:
c. 1420
Tipo:
Tabla
Medidas:
62 x 30 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 268.b (1970.19.b)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Este artista anónimo de la primera mitad del siglo XV, se caracteriza por utilizar recursos estilísticos propios del gótico internacional para la composición de sus pinturas. La tabla por su formato alargado podría haber formado parte de un tríptico o un díptico, y en ella el artista ha sabido aprovechar, en el anverso, el estrecho soporte para colocar la cruz en medio y organizar el espacio. Así en la zona superior, José de Arimatea y Nicodemo descienden el cuerpo de Cristo, mientras en la parte inferior izquierda aparece la Virgen, junto a san Juan y las santas mujeres y a la derecha un grupo de hombres elegantemente vestidos. El dolor de la Virgen domina la parte inferior del panel y enlaza con los escritos religiosos sobre el desmayo de la Madre de Dios. En el reverso, el tema representado es poco usual, y en él Cristo camino del Calvario, observa a una religiosa que camina detrás suyo portando también una cruz. Este tema está sacado de un poema tardomedieval de principios del siglo XV, que aparece en la parte inferior de la representación.

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Más información sobre esta obra

Esta tabla, pintada por ambas caras, pudo ser el ala de un tríptico o de un díptico. En sus estrechas y alargadas dimensiones, el pintor, que ha sacado todo el provecho al espacio, ha colocado una elevada cruz con un pronunciado segmento vertical en torno al que se han organizado los distintos grupos que componen el episodio. La mitad superior está ocupada por Cristo, cuyo cuerpo aparece salpicado de pequeñas gotas de sangre y con las heridas aún abiertas, que es descendido de la cruz por José de Arimatea y Nicodemo, que lo cogen por la cadera y el costado. Estos personajes mantienen un equilibrio difícil en los peldaños de las escaleras, cuya inestabilidad se acentúa más por sus frágiles apoyos. En el plano inferior, al pie de la cruz, el artista anónimo ha instalado sus figuras en pequeños agrupamientos que llenan el espacio y que se ordenan con diagonales. De los tres grupos que establece, destaca, por número y posición, el de la Virgen, desfallecida y asistida por dos de las santas mujeres, y san Juan, que llenan el ángulo inferior izquierdo. A la derecha, aparecen ricamente vestidos tres hombres, dos de ellos comentando los acontecimientos, ya que uno de ellos señala al otro la escena. El pintor ejecuta sus figuras aplicando un canon corto y con afán descriptivo, ya que cuida detalles como los ribetes de las telas, la decoración de las fundas de las espadas y otros pormenores, como son los reversos de las túnicas. También ha puesto un énfasis mayor en destacar a san Juan entre todos los personajes que componen este Descendimiento, pues su rostro se diferencia del resto por unos rasgos menos estereotipados.

En el reverso de la tabla se ha representado un tema inusual, ya que se reproduce un poema que se ilustra con una imagen en la zona superior. Cristo, camino del Calvario, arrastra su cruz con ambas manos, mientras se gira para mirar a una religiosa que con otra pesada cruz le sigue. Según el texto, que es un poema tardomedieval, Jesús anima a una hermana a coger su cruz y a que le siga. El escrito, de principios del siglo XV, tuvo una amplia difusión y fue estudiado, en 1834, por Henrich Hoffmann von Fallersleben, motivo por el que ha podido determinarse, aunque con reservas, la procedencia de la obra. El dialecto en que está redactado el poema corresponde a una zona del Medio Rin que, según Lübbeke, debe tenerse en cuenta para situar el foco artístico en el que se realizó la pintura. Esta misma historiadora fijó la ejecución de la tabla en torno a 1420, tanto por las características del poema, como por los rasgos estilísticos de la obra, que se inscriben dentro del gótico internacional. Además, comparó este Descendimiento con una Crucifixión, también vinculada a un maestro anónimo, activo en el Medio Rin, conservada en el Städelsche Kunstinstitut en Frankfurt. Entre ella y la tabla del Museo Thyssen-Bornemisza encontró paralelismos en los rasgos de los rostros, el tratamiento de las manos y la gama cromática empleada, en la que predominan colores vivos como los verdes y los rojos.

Mar Borobia