Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Maestro de la Madonna André

Título:
La Virgen con el Niño entre ángeles
Fecha:
c. 1500
Tipo:
Óleo sobre tabla
Medidas:
62 x 31 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 255 (1930.62)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

El Maestro de la Madonna André, pintor anónimo activo en Brujas a comienzos del siglo XVI, debe su nombre a una tabla del Musée Jacquemart André de París, en el que se representa a la Virgen de más de medio cuerpo con un paisaje de fondo. Su estilo refleja la huella de Jan Van Eyck y de Petrus Christus, y también de su contemporáneo Gerard David. La obra del museo Thyssen-Bornemisza se inspira en la Virgen con el Niño de Petrus Christus, que se conserva en el Szépmüveszeti Museum de Budapest, que a su vez toma como referencia la célebre Virgen de la fuente de Van Eyck, del Musée Royal des Beaux-Arts de Amberes. Nuestro artista incluye en su composición cuatro ángeles músicos, dos en la zona inferior y otros dos en la superior, que no aparecen en la obra de Petrus Christus y ha utilizado como fondo la ciudad de Brujas, en la que puede identificarse la catedral de Nuestra Señora, sustituyendo así el fondo paisajístico de la composición de su antecesor. La pintura del Museo guarda, además, cierto paralelismo con una tabla de Gerard David del mismo asunto, conservada en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

NR

Más información sobre esta obra

Este maestro anónimo, que trabajó en la ciudad de Brujas, como atestiguan algunos de los fondos de las obras que tiene asignadas, debe su nombre a una tabla conservada en el Musée Jacquemart-André de París. En este óleo se representa, de más de medio cuerpo, una Virgen con el Niño delante de un paisaje. Su figura fue estudiada por Friedländer, que destacó en él la herencia de Van Eyck. Entre las obras que se le han atribuido figura la mencionada pintura del Musée Jacquemart-André, esta del Museo Thyssen-Bornemisza y una tercera, también con una Virgen con un Niño, en el Everhart Museum de Scranton, Pensilvania.

La obra pertenece a la colección Thyssen-Bornemisza desde 1930 y la referencia más antigua que se conoce sobre su procedencia data de 1854, cuando estuvo en la colección de William Fuller Maitland, en Essex. Más tarde pasó por las colecciones de R. Langton Douglas y de Eduard Simon en Berlín, donde se subastó en 1929. El modelo para esta Virgen se inspira en una Virgen con el Niño de Petrus Christus que se conserva en el Szépmüveszeti Museum de Budapest, a la que, a su vez, sirvió de referencia la célebre Virgen de la fuente de Van Eyck, conservada en el Musée Royal des Beaux-Arts de Amberes. Petrus Christus presenta su Madonna de pie, bajo un arco de medio punto en cuyos laterales y sobre columnillas de mármol, ha representado, a modo de esculturas, las figuras de Adán y Eva. Como fondo tiene una terraza abierta que da a un suave paisaje. En nuestra Virgen, sin embargo, se ha sustituido ese fragmento de naturaleza por otro urbano que corresponde a la ciudad de Brujas, y que ha podido identificarse, entre otras razones, por la torre de la catedral de Nuestra Señora. Además, nuestro pintor incluye en su composición, a diferencia del modelo de Petrus Christus, dos ángeles músicos en la zona inferior, con un arpa y un laúd, y otros dos sobrevolando la cabeza de la Madre de Dios y que transportan una corona que la identifica como Reina de los Cielos.

La pintura del Museo Thyssen-Bornemisza guarda un gran paralelismo con la tabla del mismo asunto conservada en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, asignada a Gerard David y fechada hacia 1510-1515. Las variaciones compositivas entre ambas imágenes afectan a detalles como el tupido tapiz de hierba con el que se inicia nuestra pintura, y que en la obra de Nueva York desaparece, o en la actitud del Niño, que en la tabla del Museo Thyssen-Bornemisza mantiene con su Madre un lazo afectivo más frío que el que se describe en la obra de Nueva York. Las diferencias se extienden a otros pormenores como las túnicas, los adornos de los ángeles, el colorido y el paisaje, así como al marco arquitectónico en el que la escena se inscribe.

Mar Borobia