Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Morris Louis

Título:
Columnas de Hércules
Fecha:
1960
Tipo:
Acrílico sobre lienzo
Medidas:
231,1 x 267,3 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 653 (1983.18)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Más información sobre esta obra

Morris Louis ha sido considerado como puente entre los expresionistas abstractos y la abstracción pospictórica. Como muchos de los artistas americanos de su generación, Louis se preocupó por los problemas materiales y ópticos, pero evolucionó hacia una pintura menos heroica y más lírica, que le convirtió en uno de los pintores predilectos de los críticos formalistas Clement Greenberg y Michael Fried. La consolidación de su estilo personal arrancó cuando en 1953 viajó desde Washington a Nueva York, donde no sólo vio los primeros cuadros de Pollock en directo sino que, junto a Greenberg y su amigo el pintor Kenneth Noland, visitó a Helen Frankenthaler. El descubrimiento de su obra Montañas y mar, colocada sobre el caballete de su estudio, le hizo sentir una especie de epifanía que determinaría su evolución artística posterior.

Columnas de Hércules pertenece a un conjunto de Columnas del verano de 1960, en las que Louis depuró la técnica de las veladuras derramadas iniciada en el ciclo de los Velos, de años anteriores. En los grandes lienzos de esta serie el artista hacía que la pintura escurriera en bandas paralelas de colores opacos, de lado a lado del lienzo. En esta operación técnica los colores acrílicos, muy diluidos con trementina, empapaban muy rápidamente la tela manchándola y formando parte de ella de manera irreversible. Si Jackson Pollock, al utilizar el dripping en sus pinturas, anuló el contacto del pintor con el lienzo, Louis también se abstuvo de intervenir en el proceso de ejecución del cuadro y dejó que los colores siguieran su propia lógica, llevados por la fuerza de la gravedad, y de ese modo logró conceder a la composición un aspecto de gran espontaneidad. Ahora bien, esta espontaneidad se contrarresta con un esquema compositivo, ordenado y simétrico, controlado en todo momento por el artista. En la composición de Columnas de Hércules, las bandas de color dejan el lienzo desnudo en el centro, lo que provoca una sensación de vacío. La misma metáfora del vacío está presente en la última serie realizada por Louis, las denominadas pinturas Unfurled (Desplegadas), en las que emplea las mismas bandas paralelas de chorros de pintura, pero formando diagonales desde las esquinas del cuadro, lo que le permitía acrecentar el efecto de un espacio central abierto al abismo.

Paloma Alarcó