Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Mijaíl Lariónov

Título:
Desnudo azul
Fecha:
c. 1908
Tipo:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
73 x 116 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 638 (1979.6)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Más información sobre esta obra

Desde su más temprana juventud el pintor Mijaíl Lariónov formó pareja artística con su mujer Natalia Goncharova , con quien mantendría una enriquecedora relación de inspiración mutua . Ambos supieron combinar las influencias internacionales con sus propias teorías artísticas . En los primeros años del siglo xx , Lariónov estudió en Moscú con el pintor Konstantín Korovin , cuya pintura se había impregnado de la estética impresionista, tan del gusto de la burguesía moscovita francófona . El propio Lariónov viajó a París en 1906, para ayudar a Diághilev en la representación rusa en el Salon d’Automne , y se convirtió en un entusiasta seguidor del postimpresionismo, a lo que se añadirá poco después la influencia del simbolismo y del primitivismo. Además, durante esos años Lariónov visitaba con frecuencia la residencia de Serguéi Shchukin , donde las obras maestras de Gauguin , Picasso y Matisse de su colección también le enseñarían nuevos caminos para su arte . Este Desnudo azul fue la respuesta de Lariónov a las pinturas polinesias de Gauguin de la colección Shchukin .

A pesar de estas influencias foráneas, el artista no perdería de vista las tradiciones culturales rusas. Comenzó a coleccionar, junto a Goncharova , iconos, esculturas en piedra, o lubok (grabados populares pintados a mano toscos y de bajo coste), que se convertirían en referentes básicos de su lenguaje pictórico . Hacia 1908, año en que teóricamente fue realizado este Desnudo azul , el primitivismo ya era un hecho en la pintura de Lariónov . Por otra parte, la especial luminosidad de esta pintura puede tener que ver, como ha planteado Jean-Claude Marcadé en un artículo sobre Lariónov , con la influencia de la luz meridional de Ucrania.

Paloma Alarcó