Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Govert Flinck

Título:
Retrato de un caballero
Fecha:
1640
Tipo:
Óleo sobre tabla
Medidas:
67,1 x 55,1 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 143 (1930.22)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Más información sobre esta obra

Govert Flinck, hijo de un pañero, empezó su formación en el taller que Lambert Jacobsz., pintor y predicador, tenía en Leeuwarden, donde permaneció hasta 1633. Allí conoció al también pintor Jacob Adriaensz. Backer cuya influencia se ha detectado en una serie de dibujos primerizos de Flinck. Ambos artistas, siguiendo el relato de Houbraken, viajaron juntos a Amsterdam para continuar su educación en el estudio de Rembrandt, donde Flinck pasó unos tres años. En Amsterdam vivió en casa de Hendrick van Uylenburgh, artista y comerciante, que dirigía una escuela en la que los alumnos aprendían los rudimentos de la pintura copiando cuadros. Govert Flinck, al igual que Backer y Ferdinand Bol, absorbieron en sus primeras obras las enseñanzas de su maestro, y en el caso de Flinck, como atestigua Houbraken, asimiló con precisión su estilo. Las primeras obras conocidas, firmadas posiblemente ya como maestro independiente, están fechadas en 1636 y se conservan en el Rijksmuseum de Amsterdam y en el Herzog Anton Ulrich de Brunswick. Flinck cultivó a lo largo de su carrera la pintura de historia y el retrato.

Este Retrato de un caballero desconocido está firmado y fechado por el artista en 1640, y en él son evidentes los paralelismos que mantiene con el estilo que Rembrandt había desarrollado en sus primeros años en Amsterdam. Estas semejanzas las encontramos en dos elementos: el tipo de composición y los efectos de la luz. En cuanto al tipo de encuadre, la tabla se ha relacionado con dos retratos de Rembrandt, donde, en esencia, los personajes comparten el mismo fondo y enfoque: el de Maerten Looten de 1632 y el de Herman Doomer de 1640. El primer modelo, un acaudalado comerciante activo en Leiden y Amsterdam, aparece de tres cuartos con el mismo giro de cabeza que nuestro joven anónimo. En el segundo caso, el comitente, un dorador y fabricante de molduras y marcos, fechado también en 1640, mantiene unas similitudes compositivas mayores con la pintura del Museo Thyssen-Bornemisza. Flinck repitió este mismo esquema en un retrato que hizo a Rembrandt y que se conserva en la National Gallery de Londres, datado en 1639, ejecutado un poco antes que el de nuestro desconocido personaje. En estas cuatro imágenes la figura aparece sobre un fondo neutro, modulado con la luz y con el rostro vuelto, de tres cuartos, hacia el espectador.

El estilo de Flinck a lo largo de la década de 1640 se enriqueció al introducir en sus retratos registros de otros dos célebres artistas: Bartholomeus van der Helst y Anton van Dyck. Sus decorados y puestas en escena se tornarán más elegantes y reflejarán, con la ayuda de los gestos y los objetos el estatus social de sus clientes. Su colorido, en estos años, varió aproximándose a los patrones flamencos.

La tabla ingresó en la colección Thyssen-Bornemisza antes de 1930 y en la década de 1920, cuando perteneció al marchante Jacques Goudstikker, participó en cuatro exposiciones.

Mar Borobia