Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Karl Hubbuch

Título:
Doble retrato de Hilde II
Fecha:
c. 1929
Tipo:
Óleo sobre lienzo adherido a masonite
Medidas:
150 x 77 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 596 (1978.88)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Más información sobre esta obra

Karl Hubbuch, originario de Karlsruhe, viajó frecuentemente a Berlín, donde conoció a George Grosz y a Rudolf Schlichter, con quienes se vinculó a los grupos de ideología radical Novembergruppe y Rote Gruppe, y más tarde a la Neue Sachlichkeit. A pesar de su radicalidad ideológica, el acento crítico de su pintura se vio suavizado por un estilo objetivo más moderado y clásico, propio de los artistas de Karlsruhe.

Este Doble retrato de Hilde II es una doble imagen de su mujer, a quien pintó en numerosas ocasiones. Hilde Isai (1905-1971), una de sus alumnas de dibujo del natural en la academia de Karlsruhe, con quien contrajo matrimonio en 1928, era una mujer enérgica e independiente, que abandonó a su marido para dedicarse a su pasión por la fotografía en la Bauhaus de Dessau. La composición, a modo de Doppelgänger, había sido inicialmente concebida como un retrato cuádruple, cortado posteriormente en dos por el propio artista a causa del daño producido por una gotera en la parte central. Los dos fragmentos, que fueron expuestos juntos en algunas ocasiones, y los dibujos preparatorios ofrecen una secuencia progresiva de la personalidad de Hilde. Hubbuch, un pintor muy aficionado a los retratos múltiples, en lugar de tratar de plasmar la personalidad de Hilde en una sola figura, la multiplica en sus numerosas facetas, desde la imagen de la izquierda, en que aparece sentada con las piernas cruzadas en una moderna silla de tubo diseño de Marcel Breuer, en una actitud seria y recatada, con gafas de intelectual, hasta la mujer provocativa y coqueta, en ropa interior, del extremo derecho de la composición del doble retrato de Múnich. Como la mayoría de los miembros de la nueva objetividad alemana, Hubbuch se sentía atraído por las escenas cotidianas, por la representación crítica de la banalidad de la vida diaria y por la captación minuciosa de los diferentes objetos y texturas.

Aunque en numerosas ocasiones esta pintura ha sido fechada en 1923, en el catálogo de la exposición retrospectiva del pintor de 1981, el primer estudio crítico serio sobre su obra, Wolfgang Hartmann la databa hacia 1929 teniendo en cuenta las peculiaridades estilísticas y por el hecho de que Hubbuch no conoció a Hilde hasta 1926.

Paloma Alarcó