Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

George Grosz

Título:
Tertulia
Fecha:
c. 1928-1930
Tipo:
Acuarela y tinta sobre papel
Medidas:
59 x 46 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 571 (1979.86)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Más información sobre esta obra

Esta acuarela pertenece a un conjunto de obras sobre papel realizadas en los años anteriores a la huida de Grosz de Alemania. Durante ese periodo el pintor tuvo que padecer un nuevo (el tercero) y largo proceso por blasfemias, a causa de los grabados de la carpeta Hintergrund (Fondo), que recogía sus dibujos, de acentuado tono crítico, realizados para la película proyectada en el fondo del decorado de la representación teatral de Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, de Jaroslav Hasek (1928).

Aunque la obra fue adquirida por el barón Thyssen-Bornemisza en 1979 con el título Conversación política y en ocasiones ha sido también publicada como Café alemán, Peter Vergo se decanta acertadamente por la denominación de Der Stammtisch por la inscripción que aparece en el banderín colocado en el centro de la composición y que hemos traducido como Tertulia, ya que se refiere al término utilizado en alemán para denominar la mesa de un restaurante o café reservada a un determinado grupo de personas que se reúnen con regularidad para debatir sobre política o diversos temas de actualidad.

En la composición aparecen tres personajes masculinos bebiendo y fumando plácidamente en torno a la mesa de un café. El ácido tono crítico de la imagen está motivado por la especial animadversión que Grosz sentía entonces por ciertas tertulias políticas y literarias, tal y como se desprende de la carta que le escribía a su amigo Otto Schmalhausen desde las tierras bálticas: «Nos mantenemos todo lo lejos que podemos de las tertulias literarias. No tiene sentido escuchar aquí las mismas sandeces y participar en las mismas pequeñas ejecuciones o incluso provocarlas».Con su magistral captación de la vida de los cafés, que representó en centenares de cuadernos de apuntes, carpetas de grabados y lienzos, con su peculiar exageración caricaturesca, Grosz «no pretende —como ha señalado recientemente Valeriano Bozal— describir estados de ánimo, sino suscitarlos».

Paloma Alarcó