Museo Thyssen Bornemisza

Colección Permanente

Autor:

Robert Rauschenberg

Título:
Express
Fecha:
1963
Tipo:
Óleo, serigrafía y collage sobre lienzo
Medidas:
184,2 x 305,2 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 721 (1974.34)
ficha de la obra

© Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Más información sobre esta obra

Robert Rauschenberg, junto a Jasper Johns, fue quien sirvió de enlace entre la generación de pintores expresionistas abstractos más veteranos y los jóvenes artistas pop. Si bien Rauschenberg siempre mantuvo en su obra algunos elementos del expresionismo abstracto, a la vez se rebelaba contra él. Por otra parte, su encuentro con Marcel Duchamp en 1960 sería decisivo para la incorporación de los métodos dadaístas en su obra. Duchamp, por su parte, también sentía admiración por estos jóvenes americanos, que creaban totalmente de espaldas a la tradición: «En Europa —apuntaba— los jóvenes artistas de cualquier generación siempre actúan como los nietos de algún gran hombre —Poussin, por ejemplo, o Victor Hugo—.Esto no existe aquí. Aquí les importa un bledo Shakespeare, nadie es nieto de Shakespeare. Así el terreno es más apropiado para nuevos descubrimientos».

Hacia la mitad de los años cincuenta, Rauschenberg comenzó a producir sus combine paintings, una mezcla de pintura, assemblage y collage de fotografías y objetos encontrados, generalmente desechos de la sociedad de consumo. En 1962, bajo la influencia de Andy Warhol, comenzó a experimentar un nuevo tipo de técnica artística que se convirtió en la base de su trabajo en los siguientes años: la serigrafía fotomecánica. Este método le permitía incorporar en sus obras imágenes fotográficas impresas sobre pantallas de seda que luego transfería a sus lienzos, manipulándolas y superponiéndolas a modo de collage, y completaba el conjunto con pintura al óleo.

Las reproducciones agrandadas de fotografías suyas o de recortes de revistas se repetían sistemáticamente en lienzos diferentes. Al haber sido ampliadas a una escala muy superior a la original, las imágenes adquieren un aspecto granulado que Rauschenberg explota plásticamente al combinarlas con las gruesas y rápidas pinceladas al óleo. Como leemos en el testimonio del artista que recoge Calvin Tomkins, esta técnica le fascinaba por su componente de sorpresa y por las innumerables posibilidades que una imagen ofrecía al ser manipulada y combinada con otras y por la manera cómo «algunas imágenes insisten en ser ellas mismas, hagas lo que hagas».

Express, del Museo Thyssen-Bornemisza, pertenece a un grupo de pinturas en las que Rauschenberg utiliza la serigrafía. Algunas de las fotografías aquí reproducidas, en las que plasma su universo visual, se encontraban ya en obras anteriores y se repetirían en obras posteriores. Según Gail Levin, el título Express en inglés puede aludir tanto a un movimiento a gran velocidad como a algo muy preciso y exacto, o incluso a la expresión de un determinado impulso creativo. Hay numerosas referencias al movimiento en la obra: la imagen repetida del jinete sobre el caballo en el momento de saltar una valla, los bailarines en acción, el escalador colgado de su cuerda, las ruedas incluidas en la parte inferior del cuadro y un desnudo que baja una escalera —una referencia muy explícita a la famosa obra de Duchamp, presentada en el Armory Show de 1913—. Por otra parte, la fotografía de los bailarines es un homenaje a su amigo el coreógrafo Merce Cunningham, antiguo compañero de estudios en el Black Mountain College en Carolina del Norte, una escuela experimental que sin duda contribuyó al desarrollo del singular lenguaje artístico de Rauschenberg.

Rauschenberg fue siempre un artista multidisciplinar. Cualquiera que fuera su producción, permaneció siempre fiel a su espíritu crítico ante las normas establecidas y mantuvo una misma voluntad experimentadora. Express fue una de las obras que se presentaron en el pabellón americano de la Bienal de Venecia de 1964, en la que Rauschenberg fue el primer artista norteamericano en ser galardonado con el primer premio. Desde entonces, la proyección pública de su obra, en constante búsqueda de nuevas formas de expresión en el arte, le convirtió en uno de los artistas más influyentes entre los jóvenes creadores de las últimas décadas del siglo XX.

Paloma Alarcó