Museo Thyssen Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Autor:

Ernst Ludwig Kirchner

Título:
Paisaje con castaño
Fecha:
1913
Tipo:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
96 x 85,5 cm
Úbicacion:
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza
Numero de inventario
Nº INV. (CTB.1996.40)
ficha de la obra

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza

Más información sobre esta obra

Kirchner pintó Paisaje con castaño en la isla alemana de Fehmarn, en el Báltico, en el verano de 1913. Las pinturas que el artista ejecutó en la isla se encuadran dentro de tres categorías: escenas de playa, a menudo con desnudos; estudios de paisajes de los alrededores, entre otros la alquería de Staberhof y el cercano faro de Staberhuk (de hecho, el artista estuvo alojado en casa del farero y su familia en distintas ocasiones en que visitó Fehmarn); y sus representaciones de los frondosos bosques y la exuberante vegetación, la profusión de flores silvestres y los matorrales que caracterizaban su entorno inmediato. En otros cuadros pintados en Fehmarn en 1913 están representados árboles concretos, o alguna especie particular; así, por ejemplo, en la obra titulada Laburnum Tree, que en la actualidad se conserva en la colección del Colby College Art Museum, en Waterville, Maine.

Paisaje con castaño se caracteriza por una nerviosa intensidad en la utilización de la materia, cosa que supone una novedad en la pintura de Kirchner. Esta tendencia alcanza su punto culminante en las composiciones inmediatamente anteriores a la guerra, que incluyen las abundantes series de escenas de calles de Berlín y representaciones de prostitutas que, en cierto modo, constituyen el contrapeso urbano de los cuadros de Fehmarn. Aunque los temas son absolutamente diferentes, ambos grupos de composiciones tienen en común una complejidad compositiva combinada con un calidad visionaria, de éxtasis, que no tiene paralelo en ninguna otra obra del artista y que probablemente jamás las podría haber alcanzado sin la experiencia de Fehmarn. El propio Kirchner consideraba que dicha experiencia tenía considerable importancia en su evolución personal. Lo que significaba exactamente para él se pone de manifiesto en el siguiente párrafo de una carta, que revela también que plasmó su visión mental de Fehmarn en términos inconfundiblemente gauguinescos. Después del verano que pasó en la isla en 1912, le escribía al jurista Gustav Schiefler, uno de los principales mecenas de los artistas de Brücke: «Toda la intensa vivencia de mi primera estancia allí se ha hecho todavía más profunda. He estado pintando cuadros que, a mi juicio, tienen una absoluta madurez. Ocres, azules y verdes son los colores de Fehmarn, maravillosa formación litoral, a menudo con una opulencia propia de los mares del Sur, absurdas flores de gruesos tallos, a lo que se suma una población autóctona bastante degenerada por culpa de la endogamia». Sus admiradores también reconocieron la importancia de estas obras; en otra carta de diciembre de 1914, Botho Graef, coleccionista y amigo de Kirchner, las describía como «paisajes que seguramente deleitarán incluso a los académicos de más edad, composiciones con figuras de intensísimos efectos. Le pedí que me permitiera escribirle a usted para contarle lo maravillosa que me parece su obra».

Parece ser que el cuadro Paisaje con castaño no fue jamás expuesto ni reproducido antes de que se adquiriera en subasta en el otoño de 1996. La pequeña ilustración que aparece en el catálogo razonado de Gordon de la obra del artista, de 1968, es evidentemente una reproducción de la que figura en la primera serie de álbumes de fotografías que se conservan en el archivo de Kirchner.

Peter Vergo