Museo Thyssen Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Autor:

Paul Lacroix

Título:
Abundancia del verano
Fecha:
Tipo:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
64 x 76,5 cm
Úbicacion:
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza
Numero de inventario
Nº INV. (CTB.1991.9)
ficha de la obra

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza

Más información sobre esta obra

Sobre una gruesa encimera de piedra se coloca, en el centro del lienzo, una voluminosa cesta repleta de frutas. En su interior, entre los racimos de uvas negras, blancas y rosadas, se distinguen varias manzanas, ciruelas, peras, melocotones junto a una mazorca de maíz. El pintor ha aprovechado la rústica y pulida piedra de la mesa para completar su composición. Así encontramos, al lado del canasto: arándanos rojos, zarzamoras, una rodaja de sandía y las fresas de un cestillo. El bodegón se cierra, a la izquierda, con una elegante copa de cuello alto, llena de burbujeante champagne. Lacroix utiliza un fondo neutro y plano con una suave graduación tonal. El foco de luz, procedente de la derecha, además de proporcionarnos el tono pardo de este fondo, nos descubre la superficie cerosa y opaca de las frutas y una gama cromática viva con predominio de rojos, púrpuras y amarillos. La pintura se encuentra en un excelente estado de conservación.

Paul Lacroix fue un pintor de bodegones. En su producción ocupan un lugar destacado sus composiciones con frutas, aunque también encontramos, en menor medida, telas con flores y verduras como la obra fechada en 1865 titulada Espárragos, tomates y calabaza (colección privada).

Este bodegón, que forma parte de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza desde 1991, fue adquirido con el título que figura en este comentario, aludiendo con él a la estación de recolección de los frutos, a la cantidad y variedad.

La crítica que ha estudiado la obra de Paul Lacroix ha destacado la influencia en su producción de Severin Roesen. De Roesen, Lacroix toma la estructura de sus bodegones en varios niveles y la presentación de algunas frutas. En este bodegón encontramos notas de este pintor, de origen alemán, que Lacroix adapta a su estilo más acabado. Es el caso del frutero de mimbre, del cestillo tumbado con su contenido esparcido sobre la mesa, de los racimos de uvas de varios colores, de las frutas sobrepasando el borde de la mesa y cayendo en primer plano, de las hojas de parra salpicadas con pequeñas gotas de rocío, o de la copa de champagne. Objetos como el frutero de mimbre o la copa, presentes en esta composición, los hallamos en el cuadro de Roesen, Bodegón: frutas y vino (colección privada). También tienen su inspiración en Roesen los zarcillos que sobresalen por los laterales y los sarmientos cortados que escalonan el conjunto.

Algunos pormenores de este óleo aparecen en otro lienzo de Lacroix de titulo similar, La abundancia de la naturaleza (New Britain Museum of American Arts, New Britain, Connecticut), donde el influjo de Roesen se detecta de forma más notable. En esta composición volvemos a encontrar el mismo frutero de mimbre, la pequeña cesta de fresas con su contenido sobre la superficie, la copa de champagne y la mazorca de maíz.

La mazorca de maíz, el único cereal de la composición, es un motivo que no procede de Roesen. Lacroix la introduce, además de en el cuadro mencionado anteriormente y en éste que nos ocupa, en otro titulado Flores y frutas (colección privada). La mazorca de maíz fue también utilizada, de manera más explícita, por Charles Backofen en su lienzo, fechado en 1853, Bodegón con fruta. Tal vez la elección de un cereal como el maíz, procedente de la América tropical, sea una clara alusión al continente americano ya que es un producto autóctono.

Dentro del catálogo de Lacroix esta cesta con frutas es uno de sus óleos más contenidos y elaborados, pues como indica Gerdts, sus telas fueron ganando con el tiempo en grandiosidad y aparato.

En esta pintura Paul Lacroix dibuja cuidadosamente todos sus componentes: la superficie de las hojas de parra con sus nervios y textura rugosa, las burbujas del champagne o los juegos translúcidos y opacos de la piel de las uvas.

El hecho de que Lacroix, a diferencia de sus contemporáneos, utilice un bloque de piedra en lugar de mármol o madera para instalar sus bodegones, se ha puesto en conexión con las cocinas de Chardin. Esta tela de Paul Lacroix es un ejemplo representativo de los bodegones americanos pintados a mitad del siglo XIX.

Mar Borobia