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El trauma que le causó la guerra y su declaración como inútil para el servicio activo produjeron a Kirchner una profunda crisis física y mental que en 1917 le llevó a un retiro voluntario en Suiza. El artista se refugió en la montaña, junto al pueblo de Frauenkirch , cerca de Davos , donde su pintura se transformó y se llenó de nuevos temas.
Durante el verano de 1918 Kirchner alquiló una cabaña alpina en Staffelalp , junto a Frauenkirch , en cuyo interior pintó esta Cocina alpina. Con una perspectiva muy distorsionada, la pintura representa una estancia decorada con estilo rústico tal y como se la describía en una carta al arquitecto Henry van de Velde: «Las habitaciones aquí son completamente inusuales, los huecos de las paredes se rellenan con musgo, y hay una maravillosa estufa panzuda». Aunque según el administrador de los bienes de Kirchner, Roman Norbert Ketterer , la figura que aparece representada junto a la mesa sería el propio artista preparando una piedra litográfica en la cocina de su chalet suizo con vistas al monte Tinsehorn , Peter Vergo considera que se trata de Erna , la entonces compañera del artista .
Paloma Alarcó