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Alma-Tadema y la pintura victoriana
en la Colección de Pérez Simón

Del 25 de junio al 12 de octubre de 2014 (prorrogada)



Autor:
Sir Lawrence Alma-Tadema
Título:
Las rosas de Heliogábalo (detalle)
Fecha:
1888
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
132,7 x 214,4 cm

Ubicacion:
Colección Pérez Simón, México

Carmen en las colecciones españolas

Del 7 de octubre al 9 de noviembre de 2014

Exposición en colaboración. Acceso gratuito



Autor:
Pablo Picasso
Título:
Femme de profil à l’éventail, 1964, ilustración del libro Le Carmen des Carmen de Prosper Mérimée y Louis Aragon
Fecha:
1964
Ubicacion:
Colección Fundación Bancaja
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2014

Historia del Palacio de Villahermosa

El Palacio de Villaescusa pintura de Kessel - 1686

El Palacio de Villahermosa es uno de los edificios más importantes de la arquitectura palaciega madrileña. Construido a principios del siglo XIX, sus orígenes se remontan a principios del siglo XVII, cuando se hacen las primeras construcciones en la confluencia del Prado Viejo y la Carrera de San Jerónimo, zona que a lo largo del siglo XVIII se constituirá como la nueva área cortesana de Madrid, frente al Palacio del Buen Retiro. Muy pronto, buscando la cercanía con los Reyes, la alta aristocracia ligada a la Corona edificará sus villas de recreo en esta zona, un área abierta y despejada que les permitía unas casas-jardín con grandes extensiones de terrenos y parques. Así, vecinos al Palacio de Villahermosa estarán, a un lado, el Palacio del duque de Lerma, luego de Medinaceli (lo que hoy es el Palace) y, al otro, el Palacio de los duques de Béjar (hoy Banco de España), ya en la unión con la Calle de Alcalá.

Situado casi enfrente del Museo del Prado y muy cerca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, este nuevo Museo, de cuya remodelación se encargó el arquitecto Rafael Moneo, era la piedra angular que faltaba para que el triángulo del arte se convirtiera por fin en realidad. Con la presencia en Madrid de la Colección Thyssen-Bornemisza, la colección privada más importante del mundo hasta que en junio de 1993 la adquiriera el Estado español por 350 millones de dólares, pocas ciudades podrán ofrecer un mayor atractivo a cualquier amante del Arte. Una de las características más destacadas del Museo es su carácter complementario con respecto a las colecciones del Museo del Prado en lo que a pintura antigua concierne, y del Museo Nacional Reina Sofía en pintura moderna, aportando movimientos y estilos como los primitivos italianos y neerlandeses, Renacimiento alemán, pintura holandesa del siglo XVII, Impresionismo, Expresionismo alemán, Constructivismo ruso, la Abstracción geométrica y el Pop. Y en lo que resulta singular es en la muestra de pintura norteamericana del siglo XIX, prácticamente desconocida en Europa y que en el Museo ocupa dos salas.

De huertas a las primera Casas-jardín: la del Conde de Galve y la de la Duquesa de Atri

En el siglo XVI la zona era la periferia de Madrid dedicada a huertas y manufacturas, pero ya desde finales de ese siglo y a lo largo de todo el siglo XVII se desarrolla urbanísticamente y se convierte en la nueva área cortesana de la ciudad, a partir del establecimiento de la Corte en Madrid -de manera definitiva en 1606-, el uso por parte de la monarquía del Monasterio de San Jerónimo el Real y la construcción en 1635 del Palacio del Buen Retiro, palacio de verano de la monarquía y su residencia permanente desde 1734 hasta 1764, periodo en que, tras el incendio del Alcázar, se lleva a cabo la construcción del Nuevo Palacio Real. El área se desarrolla urbanísticamente acorde con su importancia, un proceso que hace de la confluencia del Prado Viejo con la Carrera de San Jerónimo el eje de esta área, paso obligado de los cortejos oficiales y escenario de los actos oficiales de la realeza.

1640 Anónimo, Paseo del Prado en la Confluencia con Carrera de san jerónimo, ca. 1640 Colección Marqués de Santa Cruz (Álvaro Fernández Villaverde, duque de San Carlos)

Anónimo, Paseo del Prado en la Confluencia con Carrera de San Jerónimo

A principios del siglo XVII la parcela que hoy ocupa el Museo Thyssen estaba dividida en múltiples propietarios, produciéndose a lo largo de este siglo un complejo proceso de compraventas, herencias y litigios que poco a poco van unificando los terrenos en un solo propietario. A mediados del siglo XVII se construye una primera casa, la reproducida en el cuadro de Kessel colgado en el Hall central del Museo. Esta casa, que sigue la tipología instaurada por el arquitecto madrileño Gómez de Mora, perteneció al Conde de Galve y posteriormente al Conde de Frigiliana (cuñado suyo, que lo hereda de su hermana, viuda de Galve). Éste, a comienzos del siglo XVIII, reunió bajo su propiedad todos los terrenos que son actualmente el Museo (incluidos los que corresponden a la ampliación – Marqués de Cubas 19 y 21), más los terrenos que se extienden -entre Marqués de Cubas y el Paseo del Prado- hasta lo que actualmente ocupa el Banco de España, y que por entonces eran jardines y huertas. La propiedad se mantendrá en esta extensión hasta mediados del siglo XIX.

1686 KESSEL III, Jan van (atribuido) Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas, 1686, Óleo sobre lienzo. 164 x 445 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza. (CTB.1998.81)

1686 KESSEL III, Jan van (atribuido) Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas

En 1746 la casa, junto con todos los terrenos antes mencionados, son adquiridos por la Duquesa Viuda de Atri, que dos años más tarde se casa en secreto con Alejandro Pico de la Mirandola. Ambos construirán una casa de mayor envergadura, más palaciega y con decoración barroca, encargada al arquitecto Francisco Sánchez, que proyecta un edificio de dos plantas con buhardillas.

1750
Francisco SÁNCHEZ Proyecto para la Duquesa de Atri y Alessandro Pico de la Mirandola Alzados al jardín y a la Carrera de San Jerónimo, Archivo Villahermosa

1750 Francisco SÁNCHEZ Proyecto para la Duquesa de Atri y Alessandro Pico de la Mirandola

El Palacio de Villahermosa

En 1777 la Casa de Atri es adquirida por Juan Pablo Aragón-Azlor, XI Duque de Villahermosa. Oriundos de Aragón y descendientes de Juan II de Aragón, los Villahermosa era una de las más importantes y antiguas familias de la aristocracia española y con mayores territorios, principalmente en Aragón y Navarra. Relacionado con la Corte, con cargos diplomáticos, ilustrado y enciclopedista (vivió en Paris en su juventud, donde participaba en los salones ilustrados y trabó amistado con d’Alambert y Voltaire), el duque Villahermosa se interesó por esta casa por ser la mejor situada en la Corte, frente al Palacio del Buen Retiro por un lado, frente al Palacio de los Duques de Medinaceli (su mujer era hermana de la duquesa de Medinaceli), por otro, y lugar de paso de los cortejos oficiales de la monarquía. Sin duda, no fue casual que adquiriera esta propiedad en 1777, aunque hasta 1783 no la ocupan.

El Duque y su esposa, doña María Manuela de Pignatelli, quieren desde el principio reformar la casa para ampliarla. En un proceso aún por esclarcer totalmente, están documentados encargos de reforma y ampliación a Juan de Villanueva (que se descarta por demasiado costoso) y a Manuel Martín Rodríguez (ayudado por el entonces aprendiz Silvestre Pérez), bajo cuyo proyecto probablemente se realiza una primera reforma de fachadas e interior del Palacio, adecuándolo al nuevo gusto neoclásico.

1640 Anónimo, Paseo del Prado en la Confluencia con Carrera de san jerónimo, ca. 1640 Colección Marqués de Santa Cruz (Álvaro Fernández Villaverde, duque de San Carlos)

1805 Antonio López Aguado, proyecto del Palacio de Villahermosa

Pero no es hasta 1805 en que se hace la gran reforma y ampliación del Palacio, cuyo exterior perdura hasta hoy en día, bajo proyecto y dirección de Antonio López Aguado, discípulo de Villanueva, Arquitecto Mayor del Ayuntamiento de Madrid y autor, entre otras obras, de la Puerta de Toledo, el proyecto inicial del Teatro Real de Madrid y la terminación del Museo del Prado tras la guerra de la Independencia. El edifico, construido ya muerto el XI Duque de Villahermosa por la duquesa viuda y su hijo José Antonio de Aragón-Azlor, XIII Duque de Villahermosa (1785-1852), amplía su planta a casi el doble a lo largo del paseo del Prado y sube un tercer piso. Las fachadas siguen el estilo que caracteriza a la tipología palaciega del Madrid neoclásico.

Los Duques de Villahermosa, además de su relación con la Corte, tenían gran interés por las letras y las artes, y en su palacio había una extensa biblioteca además de que se estableciera una tertulia literaria dirigida por Tomàs de Iriarte. José Antonio Aragón-Azlor tuvo también un papel relevante en la Corte, especialmente como embajador, e igualmente, siguiendo la tradición de la familia, se relacionó y protegió a escritores, pintores y arquitectos, como Aguado, Vicente López o Madrazo, de quienes fue compañero en la Academia de Nobles Artes de San Fernando. En 1823, estando el duque en Francia, se alojó en el Palacio el Duque de Angulema, general al mando del ejército francés (“Los Cien Mil Hijos de San Luis”) que invadieron España para apoyar la restauración del absolutismo con Fernando VII, siendo recibido en el palacio por la Duquesa de Villahermosa.

1814, José Ribelles (dibujante), Blas Ametller y Rollán (Grabador) Procesión fúnebre en conmemoración de Daoiz y Velarde, 1814 Cobre, alla dulce, 571 x 761 mm. Museo de Historia de Madrid, IN 3072

1814, José Ribelles (dibujante), Blas Ametller y Rollán (Grabador) Procesión fúnebre en conmemoración de Daoiz y Velarde,

El Liceo Artístico y Literario de Madrid (1846 – 1856)

En 1846 los duques alquilan la planta principal del Palacio como sede del Liceo Artístico y Literario de Madrid, institución creada unos años antes y que permaneció en él durante diez años, hasta su extinción en 1856. Dada la relación de los duques con artistas e intelectuales, no es de extrañar que aceptaran con buenos ojos este alquiler. El Liceo fue una de las más relevantes instituciones culturales del Madrid romántico, del que fueron socios los más importantes artistas, escritores y músicos, junto con periodistas, políticos y aristócratas. Personajes como Esquivel, Zorrilla, Pérez Villaamil, Gutiérrez de la Vega, Ramón Mesoneros Romanos, el Marqués de Molins, por citar algunos pocos, eran miembros del Liceo. Allí se reunían artistas y aficionados para desarrollar tertulias, talleres y demás iniciativas culturales. Las actividades del Liceo quedaron recogidas en la revista de la institución, pero también en todos los diarios y semanarios de la época. Fue muy importante en el ambiente cultural y social de la época, y aunque se declaraban apolíticos, apoyaron abiertamente a las Reinas María Cristina e Isabel II, quienes acudían asiduamente a participar y presidir los actos. Entre otras actividades culturales, realizaron exposiciones anuales de Bellas Artes, origen de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, cuya primera edición se celebró precisamente en 1856, año en que se cierra el Liceo. También fueron famosos sus bailes de máscaras, que luego heredará el Círculo de Bellas Artes.

1844 PIQUER, José de (dibujante) y ORTEGA, Calixto (grabador)
Conmemoración en los salones del Liceo de la mayoría de edad de Isabel I, con la entrega el 23 de diciembre de 1843 de los Premios Florales “El laberinto”, Tomo 6, nº 1, 16 de enero de 1844. Biblioteca Nacional

1844 Conmemoración en los salones del Liceo de la mayoría de edad de Isabel I, con la entrega de los Premios Florales

1848 El Palacio de Villahermosa, fachada al jardín, Madoz e Ibañez, Pascual, Audiencia, provincia, intendencia, vicaría, partido y villa, Madrid, 1848, p. 259 (Biblioteca Nacional)

1848 El Palacio de Villahermosa, fachada al jardín, Madoz e Ibañez

El Palacio en la segunda mitad del siglo XIX: la presencia de Zorrilla, el Salón de la marquesa de Squilache y la construcción del edificio de Marqués de Cubas 19

Entre los miembros del Liceo se contaba Marcelino Aragón y Azlor, hijo del duque de Villahermosa y heredero del título a la muerte de su padre en 1752. También en vida de éste, y de su hija Carmen, futura duquesa de Villahermosa, casada con el Conde de Guaqui, se continuó la tradición de mecenazgo cultural, incluso después de extinto el Liceo. Además de la edición de libros que sacaban a la luz la historia ilustrada de sus antepasados, cabe destacar su amistad con Zorrilla, amistad que se remontaba a la época de estudiantes, y que perduró toda la vida, siendo sus protectores. Zorrilla acostumbraba a alojarse en el palacio cuando venía a Madrid y don Marcelino estableció una pensión para el poeta, que continuó su hija Carmen, manteniéndola a la muerte de Zorrilla para su viuda.

s.f., Zorrilla, sentado, con Marcelino Aragón Azlor, duque de Villahermosa, y Fernando de la Vera (condiscípulos en el Seminario de Nobles), delante de la puerta al jardín del Palacio de Villahermosa. ca 1880 (¿?, en Luis Fernández Martín, Zorrilla y el Real Seminario de Nobles, 1827-1833 : Con un apéndice de 65 cartas íntimas e inéditas del poeta Texto impreso, Casa Martín, 1945. (No está especificada la procedencia, pero probablemente sea el Archivo Villahermosa). Ejemplar de la Biblioteca Nacional.

s.f., Zorrilla, sentado, con Marcelino Aragón Azlor, duque de Villahermosa, y Fernando de la Vera (condiscípulos en el Seminario de Nobles)

En la segunda mitad del siglo XIX, se producen una serie de segregaciones de los terrenos. Por un lado, se vende la parte del jardín más alejada de la casa (la que lindaba con lo que hoy es el banco de España, entonces palacio de los duques de Béjar), y en el nuevo linde de la propiedad se abre la calle Zorrilla, entonces denominada “del Sordo”. A la muerte de la duquesa Carmen Aragón Azlor y de su esposo José Manuel Goyeneche, conde de Guaqui (a principios del siglo XX sin descendencia), los terrenos en los que posteriormente se edificarán Marqués de Cubas 19 y 21 pasan a ser propiedad del hermano de José Manuel, Juan Mariano, quien también hereda el título de Guaqui. En 1918 construye el edificio de Marqués de Cubas 19, proyectado por el arquitecto Cesáreo Iradier Uriarte, autor del teatro de la Zarzuela y el Real Conservatorio Superior de Música, ambos en Madrid, así como el Teatro Principal de Vitoria.

José Moreno Carbonero Baile en casa de la Marquesa de Squilache con motivo de la recepción al Embajador de Marruecos,1895 Boceto, óleo sobre lienzo, 43 x 65 cm. Museo de Bellas Artes de Málaga

José Moreno Carbonero Baile en casa de la Marquesa de Squilache

A finales del XIX una de las plantas es alquilada por la marquesa de Squilache, quien inaugurará uno de los más importantes “salones” madrileños de fin de siglo, heredero de las tertulias decimonónicas. La marquesa de Squilache reunía en su salón a personajes de la política, la alta sociedad y la diplomacia internacional. Sin ser un salón propiamente literario, fue muy famoso y comentado por los más importantes cronistas, entre ellos destaca la escritora Emilia Pardo Bazán.

1917 Cesáreo Iradier arte, alzado Marqués de Cubas 19, en S.A. “La edificación en Madrid. Casa en construcción sobre el solar nº 13 de la calle Marqués de Cubas (con vuelta a la calle Zorrilla), propiedad del excmo. Sr. Conde de Guaqui”, La Construcción Moderna, nº 21, 15 – XI – 1917, p. 251. (Biblioteca Nacional)

1917 Cesáreo Iradier arte, alzado Marqués de Cubas 19

El Palacio en el siglo XX: Banca López Quesada, anexo al Museo del Prado y sede del Museo Thyssen-Bornemisza

Durante la primera mitad del siglo XX el Palacio sigue habitado por la familia Villahermosa. Considerado como uno de los palacios más importantes madrileños, fue motivo de un amplio reportaje publicado en la revista Blanco y Negro en 1966, un documento gráfico excepcional de las estancias interiores, que conservaban entonces la distribución original, destacando el amplio salón de baile, la capilla y la escalera principal.

1966 Fotografías de capilla, escalera principal, salón de baile en: Luis Santa María, “El Palacio de Villahermosa”, Blanco y Negro, 8 de enero de 1966, páginas 99 a 107. Original disponible en BN y Archivo Museo Municipal.

1966 Capilla

En 1973 es adquirido por la Banca López Quesada como sede principal, y se acomete una remodelación interior por parte de Moreno Barberá para adecuarlo al uso del banco, demoliendo la práctica totalidad del interior salvo la crujía que da al jardín.

En 1983, tras la quiebra y desaparición del banco, el edificio pasa a formar parte del Patrimonio del Estado. Durante unos años es asignado al Museo del Prado que lo utilizará para la organización de exposiciones (con entrada desde la Carrera de San Jerónimo) y para diversas actividades de oficinas (con entrada por el jardín), como la Fundación de Amigos.

1966 Fotografías de salón de baile en: Luis Santa María, “El Palacio de Villahermosa”, Blanco y Negro, 8 de enero de 1966, páginas 99 a 107. Original disponible en BN y Archivo Museo Municipal.

1966 Escalera

Por último, con las negociaciones para la llegada de la Colección Thyssen-Bornemisza a nuestro país, en 1989 el edifico se asigna como sede del futuro Museo Thyssen-Bornemisza. El edificio es totalmente remodelado en su interior según proyecto de Rafael Moneo.

1966 Fotografías de salón de baile en: Luis Santa María, “El Palacio de Villahermosa”, Blanco y Negro, 8 de enero de 1966, páginas 99 a 107. Original disponible en BN y Archivo Museo Municipal.

1996 Salón de Baile

Teresa Pérez-Jofre, abril 2009

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