Nacido en la región holandesa de Overijssel, Johann Barthold Jongkind vivió la mayor parte de su vida en París, donde mantuvo estrechos contactos con seguidores de las nuevas corrientes pictóricas francesas. Estudió en la Academie voor Beeldende Kunsten de La Haya desde 1836 hasta que, en torno a 1845, recibió una beca del rey Guillermo para ir a París y estudiar junto al paisajista romántico Eugène Isabey. Pronto conectó con pintores de la Escuela de Barbizon que, como él, buscaban la inspiración en la observación directa de la naturaleza y se mostraban interesados por la captación de los efectos lumínicos y atmosféricos. A partir de 1848 expuso en el Salon, y en 1855 participó en la Exposition Universelle pero, a pesar de que sus obras fueron bien recibidas por la crítica y el público, las deudas le obligaron a regresar a su país natal.

En 1860, tras cinco años de relativo aislamiento, un grupo de amigos, entre los que se encontraba Camille Corot, organizó una venta de pinturas para financiar el regreso de Jongkind a París. Fue entonces cuando se consolidó su relación con el marchante Firmin Martin y, a través de él, conoció a Madame Josephine Fesser, con la que estaría estrechamente relacionado hasta su muerte. Pese a que continuó viajando a los Países Bajos durante el resto de su vida, su conexión con el mundo artístico francés fue cada vez más intensa: expuso en el Salon des Refusés y conoció, entre otros, a Eugène Boudin y Claude Monet, sobre el que ejerció una apreciable influencia.

En 1862 comenzó a producir series de aguafuertes inspirados en escenas y paisajes holandeses, motivos que siempre habían representado un importante papel en su obra. Desde 1881 vivió en La Côte-Saint-André junto a Madame Fesser.