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Del 10 de junio al 14 de septiembre de 2014

Entradas a la venta



Autor:
Roy Lichtenstein
Título:
Look Mickey (detalle)
Fecha:
1961
Óleo sobre lienzo
Medidas:
121,9 x 175,3 cm

Ubicacion:
National Gallery of Art, Washington.
Donación de Roy y Dorothy Lichtenstein

Alma-Tadema y la pintura victoriana
en la Colección de Pérez Simón

Del 25 de junio al 5 de octubre de 2014

Nueva exposición



Autor:
Sir Lawrence Alma-Tadema
Título:
Las rosas de Heliogábalo (detalle)
Fecha:
1888
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
132,7 x 214,4 cm

Ubicacion:
Colección Pérez Simón, México

Colección Thyssen-Bornemisza

Autor:
Paul Klee
Título:
Casa giratoria
Fecha:
1921
Técnica:
Óleo y lápiz sobre estopilla de algodón adherida a papel
Medidas:
37,7 x 52,2 cm
Úbicacion:
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Numero de inventario
Nº INV. 624 (1982.22)

En las construcciones geométricas de Casa giratoria, el personal e inclasificable estilo de Paul Klee parece haberse contagiado del ambiente constructivista de la Bauhaus, donde desde 1921 ejerció como profesor. Klee presenta en esta obra su visión de la ciudad a través de una serie de edificios dispuestos alrededor de un eje central imaginario, en torno al cual parecen girar. Los dominantes colores terrosos, que imitan las calidades de los materiales constructivos, han sido aplicados en finas capas sobre una tela de gasa adherida a papel. La técnica poco convencional y el gusto por la experimentación de Klee se pone al servicio de un arte que no pretende imitar a la naturaleza sino su forma de operar.

Más información sobre esta obra




La Casa giratoria del Museo Thyssen-Bornemisza fue pintada durante los primeros meses de estancia de Klee en la Bauhaus , donde ejerció como profesor entre 1921 y 1931. En esos años, contagiado por el ambiente constructivo de esta escuela, su obra tiende a una mayor geometrización , si bien su temperamento y su espontaneidad creadora le prevenían de cualquier forma de constructivismo puro. En esta pintura aborda el tema de la ciudad, que es para Klee el lugar donde la naturaleza es modificada por el hombre y donde se imponen la ley y el orden. En una primera mirada, vemos una imagen conscientemente ingenua, cercana al arte infantil, en la que las formas arquitectónicas han sido reducidas a sus elementos esenciales. Por otra parte, Klee , en su persistente rechazo de la perspectiva tradicional, suprime el punto de vista único y, como suele ser frecuente en su obra, utiliza una multiplicidad de ángulos de visión, que hacen que la imagen encierre numerosas ambigüedades visuales. Como normalmente tendemos a considerar la arquitectura como algo estático, estable y constructivo, nos sorprende la manera en que Klee introduce un elemento dinámico en la concepción geométrica de las casas y hace que giren alrededor de un centro, como si imitaran la rotación de una rueda. Este dinamismo hace que sus arquitecturas no sean estáticas sino vivas; que no sean estables sino inestables; que en lugar de ser constructivas sean intuitivas.

Al mismo tiempo, ese constante afán de experimentación lleva a Klee a valerse de técnicas artísticas poco convencionales. En este caso sobre el soporte de papel ha adherido una fina tela de estopilla (similar a la que se utiliza para envolver queso), colocada de una forma un tanto suelta para poder crear un efecto de tridimensionalidad, que se refuerza aún más con la irregularidad de los bordes de la tela. Sobre ella ha aplicado los colores en finas capas de forma libre e irregular, sin cubrir toda la superficie. De ese modo, la trama de la tela queda a la vista en algunas partes del cuadro y en otras, al absorber la pintura, crea un efecto intencionado de textura que, unido a la utilización de una gama de colores terrosos, adquiere calidades de arena y cemento. Llevado por el deseo de relacionar el tema pintado con la técnica empleada y explorar así la naturaleza de las apariencias, el artista consigue reproducir pictóricamente los materiales con los que estarían construidas esas casas en la realidad.

La ambigüedad irracional de Klee fue aclamada tanto por los dadaístas como por los surrealistas, pero su mundo mágico no tenía nada de onírico. Al mismo tiempo, su acercamiento a la abstracción geométrica le ha convertido en uno de los pioneros de la abstracción, a pesar de que su obra no es en absoluto abstracta y siempre estuvo en constante «diálogo con la naturaleza». No hay que olvidar que para Klee «el arte es una metáfora de la creación» y sustituye la tradicional aspiración artística de imitar la naturaleza por el intento de explicar la forma de operar de la naturaleza. Su ensayo Confesión creadora, elaborado en 1918 y publicado en 1920, se abría precisamente con la famosa frase «El arte no reproduce lo visible, sino que hace que algo sea visible» .

Paloma Alarcó

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Paseo del Prado 8, 28014 Madrid, España

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