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Del 10 de junio al 14 de septiembre de 2014

Entradas a la venta



Autor:
Roy Lichtenstein
Título:
Look Mickey (detalle)
Fecha:
1961
Óleo sobre lienzo
Medidas:
121,9 x 175,3 cm

Ubicacion:
National Gallery of Art, Washington.
Donación de Roy y Dorothy Lichtenstein

Alma-Tadema y la pintura victoriana
en la Colección de Pérez Simón

Del 25 de junio al 12 de octubre de 2014 (prorrogada)



Autor:
Sir Lawrence Alma-Tadema
Título:
Las rosas de Heliogábalo (detalle)
Fecha:
1888
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
132,7 x 214,4 cm

Ubicacion:
Colección Pérez Simón, México
Los Barones Thyssen-Bornemisza

Duccio, Van Eyck, Carpaccio, Lucas Cranach, Durero, Caravaggio, Rubens, Frans Hals, Van Gogh, Gauguin, Kirchner, Mondrian, Klee, Hopper, Rauschenberg... son algunos de los grandes maestros de la Historia del Arte cuyas obras pueden contemplarse en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, que en la actualidad alberga dos colecciones procedentes de la estirpe coleccionista Thyssen-Bornemisza. La Colección Thyssen-Bornemisza, adquirida por el Estado español al Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza en 1993, y expuesta en el museo de forma permanente desde su apertura en 1992; y la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, propiedad de la Baronesa viuda, y en depósito en el Museo desde 2004. Estos dos conjuntos reúnen cerca de mil obras de arte, principalmente de pintura, a través de las cuales el Museo ofrece un recorrido por la historia de la pintura europea desde sus inicios, en el siglo XIII, hasta las postrimerías del siglo XX.

Introducción

Situado casi enfrente del Museo del Prado y muy cerca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, este nuevo Museo, de cuya remodelación se encargó el arquitecto Rafael Moneo, era la piedra angular que faltaba para que el triángulo del arte se convirtiera por fin en realidad. Con la presencia en Madrid de la Colección Thyssen-Bornemisza, la colección privada más importante del mundo hasta que en junio de 1993 la adquiriera el Estado español por 350 millones de dólares, pocas ciudades podrán ofrecer un mayor atractivo a cualquier amante del Arte. Una de las características más destacadas del Museo es su carácter complementario con respecto a las colecciones del Museo del Prado en lo que a pintura antigua concierne, y del Museo Nacional Reina Sofía en pintura moderna, aportando movimientos y estilos como los primitivos italianos y neerlandeses, Renacimiento alemán, pintura holandesa del siglo XVII, Impresionismo, Expresionismo alemán, Constructivismo ruso, la Abstracción geométrica y el Pop. Y en lo que resulta singular es en la muestra de pintura norteamericana del siglo XIX, prácticamente desconocida en Europa y que en el Museo ocupa dos salas.

Barón Hans Heinrich Thyssen–Bornemisza de Kaszon

Barón Hans Heinrich Thyssen–Bornemisza de Kaszon

Baronessa Carmen Thyssen-Bornemisza

Baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza

Los orígenes y desarrollo de la Colección Thyssen-Bornemisza ofrecen una de las más fascinantes historias del coleccionismo privado. Aunque la Colección era ya conocida en todo el mundo, cuando en octubre de 1992 se abrió al público el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y pudo verse por primera vez en su conjunto el núcleo principal, una de las mayores causas de admiración fue el hecho de que tal cantidad de obras y de tal calidad hubiesen sido el resultado de tan sólo dos generaciones de coleccionismo. Se trataba, sin duda, de la colección privada de arte más importante de este siglo. Efectivamente, aunque con un breve pero interesante precedente relativo a August Thyssen, abuelo del barón, la historia de la Colección Thyssen-Bornemisza es fruto del afán coleccionista del Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y de su padre Heinrich, primer Barón Thyssen-Bornemisza. Éste, que inició la Colección en los años 20 de este siglo, se dedicó sobre todo al arte antiguo, reuniendo, hasta 1947, año de su muerte, alrededor de 525 cuadros. En 1930, en la Alte Pinakothek de Munich, el público tuvo la oportunidad de contemplar la primera exposición de las obras reunidas por él. Dos años después, para albergar una colección que crecía sin cesar, el barón compró al príncipe Leopoldo de Prusia Villa Favorita, en la localidad suiza de Lugano. A su muerte, la Colección se dispersó en parte entre sus herederos, y el menor de sus cuatro hijos y heredero del título, el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, se dedicó a reunirla de nuevo, comprando las obras a sus parientes. En una etapa inicial siguió adquiriendo pintura antigua y, a partir de los años 60, inició la Colección de Maestros Modernos. Su interés se concentró al principio en las obras del Expresionismo alemán, un arte considerado "degenerado" por los nazis, que destruyeron gran parte de estas obras. Poco a poco, la fascinación que sentía por los expresionistas alemanes le condujo a la adquisición de obras de artistas de vanguardia rusos y otros pioneros del arte abstracto. Y así, llegó a hacerse con importantes obras impresionistas, postimpresionistas, pintura europea de principios de siglo, pintura inglesa de la postguerra - Francis Bacon, Lucian Freud, etc. - y pintura norteamericana de los siglos XIX y XX.

Villa Favorita - Lugano, Suiza

Villa Favorita

Villa Favorita se quedó pequeña - allí no se podían exponer más que 300 cuadros - y el barón decidió buscar un nuevo hogar para sus obras. La proximidad del Museo del Prado y la calidad del edificio de Madrid que le ofreció el Estado español, le decidió a traer la Colección a España. Y es en esta ciudad, en el decimonónico Palacio de Villahermosa, donde se puede contemplar por primera vez la Colección casi completa. La instalación definitiva de la Colección en España parecía la culminación de esa relativamente corta pero intensa trayectoria coleccionista, pero no ha sido así. Carmen Thyssen-Bornemisza ha recogido el testigo y, continuando con la tradición familiar, tiene desde hace unos años su propia colección, que recoge por un lado la herencia de su esposo y, por otro, continúa ampliándose con nuevas adquisiciones.

Interior del Palacio de Villahermosa

Interior de Villa Favorita

Los origenes de una gran colección

August Thyssen (1842-1926) fue el verdadero creador del imperio económico de la familia Thyssen, basada originalmente en la industria siderúrgica. Aunque dotado de gran sensibilidad artística, August Thyssen no tuvo tiempo de ocuparse de coleccionar arte hasta su madurez. Pensando en crear una colección de escultura, se dirigió al que era el escultor más famoso e importante de su tiempo, Auguste Rodin. Fruto de esta relación entre el industrial alemán y el escultor francés, es una magnífica serie de siete esculturas en mármol. El estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió este primer proyecto de coleccionismo artístico en la familia; August Thyssen falleció en los años de la postguerra, años por otro lado muy difíciles para la economía alemana. El conjunto de esculturas quedó en propiedad de una rama de la familia Thyssen afincada en Alemania hasta que, en 1956, se pusieron a la venta y fueron adquiridas por el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza. Cuatro de ellas forman parte hoy en día de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

August Thyssen - (1842-1926)

August Thyssen - (1842-1926)

Es precisamente a través de la correspondencia que se conserva entre Rodin y August Thyssen, concretamente en una carta de 1911, como tenemos por primera vez noticia de que el hijo del industrial alemán, Heinrich - tercero de siete hermanos -, estaba iniciando su colección de arte. Sin embargo, disponemos de pocos datos sobre esos primeros años de la colección. Doctorado en Filosofía por la Universidad de Londres, Heinrich Thyssen había contraído matrimonio en 1905 con la Baronesa Margit Bornemisza de Kaszon, hija de un noble húngaro. Heinrich Thyssen-Bornemisza separó completamente sus nuevas empresas de la industria siderúrgica y estableció su residencia en Hungría, en el castillo de Schloss Rohoncz, perteneciente a la familia de su esposa y donde sabemos que estuvo instalada la Colección. En 1919, la revolución de Belà Kun le obligó a abandonar Hungría, trasladando el centro de sus negocios a Amsterdam, ciudad en la que nacería su hijo Hans Heinrich en 1921.

Heinrich Thyssen-Bornemisza: pasión por el arte

Heinrich Thyssen (1875-1947)

Heinrich Thyssen (1875-1947)

A pesar de las dificultades económicas de la postguerra, Heinrich Thyssen (1875-1947) siguió coleccionando pintura durante la década de los 20, y lo hizo de modo muy discreto, de tal forma que, cuando en 1930 se expuso por primera vez su colección - conocida todavía como la Colección Schloss Rohoncz -, en la Neue Pinakothek de Munich, el hecho se convirtió en un auténtico acontecimiento para los historiadores de arte de la época. El éxito obtenido animó al Barón a seguir coleccionando y a comprar también esculturas, muebles, tapices, joyas y otras obras de arte.

Durante el periodo de entreguerras fueron numerosas las colecciones privadas que se disolvieron. Con acierto e intuición y asesorado por destacados especialistas, Heinrich Thyssen se volcó en una intensa política de adquisiciones. Su interés inicial se centró en los primitivos alemanes. Muy pronto, su colección contó con destacados ejemplos de dicha escuela, con obras de autores como Hans Baldung Grien, Altdorfer, Durero, Cranach o Holbein. Siguiendo una tradición coleccionista alemana, el Barón sentía también especial predilección por la pintura neerlandesa y su colección se amplió con nombres de la categoría de Robert Campin, Petrus Christus, Roger van der Weyden, Jan van Eyck, Memling o Juan de Flandes. Pero su interés no se limitó al Renacimiento del Norte, también adquirió pinturas italianas como el Retrato de Giovanna Tornabuoni de Domenico Ghirlandaio, Joven Caballero en un Paisaje de Carpaccio, Retrato de Ferry Carondolet con sus secretarios de Sebastiano del Piombo y Santa Catalina de Alejandría de Caravaggio. Con el tiempo a estos ilustres artistas se unirían otros nombres esenciales de la historia de la pintura: ingleses como Gainsborough y Reynolds; franceses como Watteau, Fragonard o Chardin; italianos como Tiziano, Veronés, Tintoretto, Tiépolo, Canaletto o Guardi...

Pensando en el futuro de la colección, decidió instalarse en Suiza, único país europeo que, en las circunstancias históricas de los años 30, parecía garantizar un entorno pacífico. Con ese fin, adquirió en 1932 una villa situada a orillas del Lago de Lugano, conocida desde antiguo como Villa Favorita; un palacio construido en 1687 y que pertenecía al príncipe Leopoldo de Prusia. Mientras continuaba adquiriendo obras de arte para su colección, Heinrich Thyssen-Bornemisza inició la construcción de una galería en el jardín de Villa Favorita con el fin de instalar los cuadros en las mejores condiciones museísticas y con la intención de exhibirlos públicamente.

En 1936 terminaron las obras de la Galería de Villa Favorita y se abrieron sus puertas al público. Desgraciadamente, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial interrumpió el proyecto y tuvo que cerrarse de nuevo en 1939. No volvería a abrirse hasta el año 1949, ya de forma definitiva y gracias al empeño de su hijo Hans Heinrich, quien tomó el testigo dejado por su padre, fallecido en 1947. A raíz de la muerte del primer Barón Thyssen-Bornemisza, que por entonces había logrado reunir unas 525 obras de arte, la Colección quedó dividida entre sus cuatro hijos. Con tan sólo 26 años, Hans Heinrich fue el único de ellos que decidió seguir con la tradición iniciada por su padre y quedó también al frente de los negocios familiares. Su hermano, dedicado a la investigación biológica, no estaba interesado en ellos ni en la colección; por otro lado, sus otras dos hermanas forzaron la partición hereditaria de la Colección de arte reunida por su padre. En las difíciles circunstancias causadas por la guerra, Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza (1921-2002) logró, mediante compensaciones económicas y muchos sacrificios, mantener unida una gran parte de la Colección, aunque no toda. De hecho este proceso ha continuado y, en 1988, compró a una de sus hermanas El Paraíso de Brueghel. Esta experiencia de juventud había de ser importante cuando, treinta años más tarde, hubo de plantearse de nuevo el futuro de la Colección.

Algo más que una herencia y tradición familiar: Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza

El reto de recuperar las obras que habían pertenecido a su padre y se habían dispersado fue su mayor acicate en esos primeros años, tanto en la actividad empresarial, en la que obtuvo cada vez mayores éxitos, como en la actividad coleccionista. No fue hasta 1956 cuando compró el primer cuadro a una persona ajena a la familia, el Retrato de un hombre de Francesco del Cossa, procedente de la Colección Jan von Pannwitz.

Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza (1921-2002)

Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza (1921-2002)

Aunque su mayor deseo era seguir la tradición familiar, Han Heinrich Thyssen-Bornemisza fue realmente mucho más allá, centrando su atención en periodos artísticos que no habían despertado el interés de su padre, principalmente la pintura de los siglos XIX y XX. En los primeros años añadió a la Colección importantes obras de maestros antiguos tales como Cristo y la Samaritana de Duccio, Naturaleza muerta con la copa de Nautilus de Willem Kalf, La fachada occidental de Santa María de Utrecht de Jansz Saenredam, La toilette de François Boucher o Asensio Julià de Goya. El cambio de enfoque se produjo al comienzo de la década de los años 60, cuando empezó a coleccionar arte moderno. Desde entonces y con un ya legendario sentido para reconocer la calidad excepcional de las obras, ha extendido el ámbito de la Colección, abarcando todos los movimientos importantes del arte moderno. La primera pintura del siglo XX que adquirió fue en 1961 una acuarela del pintor alemán Emil Nolde. Ese mismo año se hizo con un grupo importante de cuadros expresionistas. Este movimiento artístico, perseguido por el nazismo, fue el primero que atrajo su atención hacia el arte moderno. La atracción del Barón por el expresionismo alemán no se reduce sólo a su valor artístico, sino también al contexto histórico en el que se desarrolló este estilo. Declarado “arte degenerado” por los nazis, fue tenazmente perseguido, prohibido y secuestrado. Interesado por los valores humanos y testimoniales de estas obras, - precisamente “el color y la libertad de expresión” que transmiten las pinturas expresionistas fue lo que más le atrajo de ellas -, el Barón se hizo con una muestra muy representativa de las mismas, logrando reunir una notable colección que se sitúa entre las mejores de su género.

Esta especial fascinación por los expresionistas alemanes le llevó gradualmente a adquirir obras que cubrían todo el arco de la pintura moderna, con especial énfasis en el impresionismo y postimpresionismo, la pintura europea de principios de siglo, una importante representación de las vanguardias rusas y centroeuropeas, con obras de Picasso, Braque, Léger, etc.-, pintura inglesa de la postguerra - con obras de Francis Bacon y Lucian Freud -, alcanzando hasta el Pop Art y el Hiperrealismo.

Otro aspecto importante de la Colección se centra en la pintura norteamericana de los siglos XIX y XX. El Barón empezó a adquirir estos cuadros, principalmente los de la escuela norteamericana del siglo XIX, cuando aún interesaba muy poco, incluso en los Estados Unidos; sin embargo, hoy es una pintura muy apreciada también en Europa. Este apartado llena además un hueco importante en los museos europeos y hace de la Colección un referente ineludible para todos aquellos interesados en este arte.

Con todas estas nuevas adquisiciones, la Galería de Lugano no podía albergar ya más que una parte de la Colección, la de Maestros Antiguos y, de vez en cuando, algunas obras de Maestros Modernos. Surgió así la idea de organizar exposiciones temporales en otros países, potenciando además de este modo su difusión internacional. La Colección Thyssen-Bornemisza ha tenido siempre una vocación viajera. Si el padre del Barón amplió Villa Favorita para poder mostrarla al público, organizando también la primera muestra itinerante en Munich en 1930, Hans Heirinch Thyssen-Bornemisza impulsó una política de apertura, acceso e intercambio, con la idea siempre de favorecer el acercamiento cultural entre distintas comunidades.

Una colección viajera

Acorde con dicha política, desde 1960, diferentes selecciones de la Colección comenzaron a viajar por todo el mundo. Paralelamente se inició también un importante programa de préstamos a otras muestras, siendo pocas las grandes ocasiones de exposiciones colectivas que no hayan contado de un modo u otro con la Colección Thyssen-Bornemisza.

La segunda exposición temporal tuvo lugar en 1960 en Essen, ya bajo el nombre de Colección Thyssen-Bornemisza. Un año después, la National Gallery de Londres acogió la muestra “De Van Eyck a Tiépolo. Una exposición de Pinturas de la Colección Thyssen-Bornemisza”. En la década de los 70 se organizaron varias exposiciones de obras modernas de la Colección en Alemania, Japón, Bélgica, Francia, Australia y Nueva Zelanda. Entre 1979 y 1981 la exposición “Pintura de los Maestros Antiguos de la Colección Thyssen-Bornemisza” visitó nueve ciudades de los Estados Unidos. En los años 80 una exposición de maestros modernos y norteamericanos estuvo de gira por Europa, Estados Unidos y Japón. La serie de exposiciones de maestros norteamericanos en Estados Unidos supuso un espaldarazo definitivo a la colección de pintura norteamericana. También se llevaron a distintos lugares exposiciones de arte abstracto, pintura norteamericana del siglo XIX, pintura expresionista y moderna alemana, y de objetos de oro y plata.

De especial relevancia fueron las exposiciones organizadas en Rusia en tres ocasiones: en 1983 en San Petersburgo y en Kiev, en 1987 en Moscú y en San Petersburgo, y en 1988 en Novosibirsk, en Siberia. Estas exposiciones propiciaron el intercambio con obras impresionistas y postimpresionistas del Hermitage y del Museo Pushkin, que se expusieron en Villa Favorita en 1983. Este intercambio marcó un hito importante en el incremento de las relaciones culturales entre la URSS y los países occidentales, y significó también el comienzo de un nuevo programa de exposiciones temporales en la sede de la Colección en Suiza. Villa Favorita acogió, entre otras, una exposición de pinturas de Goya de varias colecciones privadas de España, otra de obras maestras de los museos húngaros y una exposición de pinturas impresionistas norteamericanas de colecciones estadounidenses.

También cabe destacar, por el futuro que depararía a la Colección, las dos presentaciones que se hicieron en Madrid: “los Maestros Modernos” en 1986, en la Biblioteca Nacional, y los “Maestros Antiguos” en 1987, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; en ambas ocasiones, con una gran respuesta por parte del público español.

Por aquellos años, el Barón Thyssen-Bornemisza empezaba a plantearse ya el futuro de su Colección. Tras la experiencia vivida a raíz del fallecimiento de su padre, su principal deseo era que la unidad de la Colección quedara asegurada en el futuro. Por otro lado, era también necesario un nuevo edificio que permitiera la instalación de las nuevas adquisiciones de forma permanente. El primer planteamiento fue la ampliación de la Galería de Villa Favorita, llegando incluso a convocarse un concurso arquitectónico que reinició el anteproyecto del arquitecto británico Robert Stirling. Sin embargo, ese proyecto no pudo llevarse a cabo y empezaron a surgir entonces diversas ofertas para instalar la Colección fuera de Suiza. Las más destacadas vinieron de Estados Unidos (de la Fundación Getty), y de los gobiernos de Inglaterra, Alemania y España. Poco a poco, la oferta española fue ganando terreno a las demás; las condiciones que ofrecía para la estabilidad del futuro de la Colección y su difusión pública eran inmejorables. Sin duda tuvo un papel decisivo la excepcional ubicación del edificio que se ofrecía como futura sede del Museo, el céntrico Palacio de Villahermosa, situado casi frente al Prado y muy cerca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. No se puede olvidar tampoco en todo este proceso la labor realizada por la Baronesa Thyssen-Bornemisza, de nacionalidad española. Casada con el Barón en 1985, Carmen Cervera ha compartido siempre con él su deseo de que la Colección permaneciera unida, que estuviera al alcance de todo el mundo, y expuesta en las mejores condiciones.

Fachada del Palacio de Villahermosa

Fachada del Palacio de Villahermosa

La instalación definitiva de la Colección en España fue fruto de un proceso gradual y de unos acuerdos muy meditados por parte de los Barones Thyssen-Bornemisza y el Gobierno Español. Corrían los últimos años de la década de los 80 cuando la prensa española empezó a hablar de posibles contactos entre ambas partes. A principios de 1988, el Duque de Badajoz, Luis Gómez-Acebo, que tuvo un papel destacado en el establecimiento de los contactos iniciales, declaró que era inminente la decisión sobre el destino de la Colección. Efectivamente, en el mes de marzo de ese mismo año, el Ministro de Cultura, Javier Solana, confirmó que la Colección Thyssen-Bornemisza se instalaría en España por un período mínimo de nueve años y medio, con posibilidades de negociar su instalación definitiva. Unos días más tarde, el propio Barón, en la presentación de la exposición de Maestro Antiguos en Londres, anunció la venida de parte de la Colección a nuestro país, mediante la fórmula de préstamo temporal. El 7 de abril de 1988, el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y el Ministro de Cultura, Javier Solana, firmaron el Protocolo de Intenciones por el cual 775 cuadros de la Colección Thyssen-Bornemisza podrían exponerse en España. El protocolo preveía una cesión por nueve años y medio, aunque quedaba abierta la posibilidad de nuevas negociaciones para una cesión definitiva.

Interior del museo remodelado

El Palacio de Villahermosa fue remodelado por Rafael Moneo

El contrato de préstamo y la constitución de la Fundación.

La posibilidad de que España acogiera la Colección Thyssen-Bornemisza cristalizó el 20 de diciembre de 1988, con la firma de un contrato de préstamo que firmaron el Reino de España y Favorita Trustees Limited, entidad dueña de la Colección. Según el contrato, las obras más importantes de la Colección Thyssen-Bornemisza se entregaban al Reino de España para su exposición en el Palacio de Villahermosa de Madrid y en el Monasterio de Pedralbes de Barcelona por un periodo de nueve años y medio. A cambio el Gobierno aportaba un edificio, el Palacio de Villahermosa, que debía ser rehabilitado, y se creaba una Fundación a la que el Gobierno se comprometía a dotar de medios suficientes para la gestión del futuro Museo. Como contraprestación se establecía una aportación económica anual de 5 millones de dólares a los propietarios de la colección durante el periodo de préstamo.

En esa misma fecha, se constituyó una fundación creada por el Gobierno español, por una parte, representado por Jorge Semprún, entonces Ministro de Cultura, y por otra, el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza. La Fundación Colección Thyssen-Bornemisza nacía como una fundación cultural privada de servicio y promoción, sin ánimo de lucro. Su fin fundacional quedó definido como el mantenimiento, conservación, pública exposición y promoción de las obras de arte integrantes de la Colección Thyssen-Bornemisza que estuviesen en posesión de la Fundación y del Museo que las albergara, así como su sostenimiento económico.

La Fundación comienza su andadura de inmediato. Se constituye un Patronato, formado por cinco miembros representantes del Gobierno Español y otros cinco por parte de los propietarios de la Colección; se nombra también un Director Gerente y un Conservador Jefe y, en la primera reunión del Patronato, se encomienda al arquitecto Rafael Moneo la rehabilitación del Palacio de Villahermosa.

Remodelación del Palacio de Villahermosa, traslado e instalación de las obras.

En los tres años siguientes, el equipo de la Fundación se dedica prioritariamente a la transformación del madrileño Palacio de Villahermosa para adaptarlo a sus nuevos usos, y a la elaboración del proyecto de distribución de los cuadros en las 48 salas que poseerá el museo. El 2 de marzo de 1990 se coloca la primera piedra y se da a conocer a los medios de comunicación el proyecto de Rafael Moneo. Las obras de remodelación se desarrollan a buen ritmo, a pesar de que suponen el diseño y la construcción de un espacio museístico prácticamente nuevo. A lo largo de 1991, se trabaja ya en los acabados, en las instalaciones de climatización, seguridad, iluminación y electricidad. El 13 de mayo de 1992, en una rueda de prensa que cuenta con la presencia de Su Alteza Real la Infanta doña Pilar de Borbón, el Ministro de Cultura, Jordi Solé Tura, los Barones Thyssen-Bornemisza y Rafael Moneo, se presenta a los medios de comunicación el palacio dispuesto ya para acoger las casi 800 obras que componen la parte de la Colección Thyssen-Bornemisza que vendrá a España. Durante el verano de 1992, y siguiendo un minucioso plan elaborado por los responsables de la Fundación en Madrid en colaboración con Villa Favorita, se lleva a cabo el traslado de las obras a España desde la antigua sede de la Colección en Lugano.

En tan solo dos meses - junio y julio de 1992 -, se trasladaron más de novecientas piezas sin que se produjera ninguna modificación en el plan de transporte establecido. El traslado se realizó en avión y en camiones, utilizando el transporte terrestre exclusivamente para las obras de gran formato y para las piezas especialmente delicadas. Se confeccionaron cajas especiales para cada una de ellas siguiendo las últimas y más modernas técnicas internacionales sobre manipulación de obras de arte. El embalaje se realizó en Villa Favorita bajo la supervisión de restauradores y conservadores que redactaron los correspondientes informes con objeto de dejar constancia del estado de las obras antes del transporte. El plan de seguridad para proteger el traslado se diseñó asimismo hasta el último detalle. Los mismos especialistas que supervisaron el embalaje en Suiza recibieron y abrieron las cajas en el Palacio de Villahermosa, redactando nuevos informes para comprobar si las obras habían sufrido algún daño durante el transporte. No se apreciaron daños en ninguna de las obras trasladadas y, poco a poco, cada una de ellas fue ocupando el lugar que se le había destinado en las nuevas salas según el plan de instalación previamente diseñado.

Inauguración del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid

El 8 de octubre tiene lugar la inauguración oficial del Museo bajo la presidencia de Sus Majestades los Reyes de España. Dos días después se abre al público; las largas colas que rodean el edificio demuestran el interés y las expectativas que ha despertado la instalación de la Colección en España. El Museo Thyssen-Bornemisza se sumaba así a la amplia oferta cultural de Madrid, que se convierte en una de las principales capitales del arte.

A la inauguración asistieron Los Reyes de España

Inauguración oficial con la presencia de los Reyes de España

Con la apertura del Museo se puso de manifiesto la extraordinaria complementariedad de la Colección con respecto a las obras del Museo del Prado y del resto de las colecciones públicas españolas. En el nuevo museo, quedaban perfectamente representados movimientos artísticos y momentos de la historia de la pintura muy escasamente presentes en los museos españoles, principalmente en lo relativo a pintura moderna - siglos XIX y XX, con especial acento en el impresionismo, postimpresionismo, expresionismo alemán, las primeras vanguardias, etc. y, como ya se ha comentado anteriormente, la escuela norteamericana del XIX, prácticamente inexistente en los museos europeos; pero también venía a reforzar algunos capítulos del arte antiguo, como la escuela alemana o la pintura holandesa del siglo XVII.

Su presencia en España no sólo ha enriquecido el panorama museístico español sino también la ya notable oferta pictórica madrileña, completando de forma brillante el denominado Triángulo o Paseo del Arte, junto al Museo del Prado y al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La compra de la colección

Los Barones Thyssen-Bornemisza estaban plenamente satisfechos por el emplazamiento del Museo, la alta calidad de las instalaciones y la buena marcha de la Fundación. Por ello, desde la inauguración del Museo no cesaron los contactos entre los propietarios y el Estado español con el fin de configurar la transacción definitiva de la Colección a la Fundación española. Así aunque entonces se mantuvo en secreto, antes de que finalizaran las obras de remodelación del Palacio de Villahermosa, en marzo de 1992, se firmó una nueva Carta de Intenciones entre el Ministro de Cultura y los representantes de los propietarios relativa ya a la compra de la Colección. En ella se fijaba la cifra que habría que pagar por la Colección en el supuesto de que se llegase al acuerdo de cesión de la propiedad: trescientos cincuenta millones de dólares. En aquel momento la Colección podía tener un valor de entre mil y mil quinientos millones de dólares, cifra orientativa calculada teniendo en cuenta los valores de adquisición y aplicando a éstos índices complejos, comparándolos con los valores de seguro, analizando las transacciones en régimen de mercado abierto que se habrían producido para obras de similar categoría, etc. Sin embargo el Estado español no era un comprador normal, sino que adquiría una serie de obligaciones de cara la futuro de la Colección, entre ellas, y en primer lugar, la de no volver a vender las obras adquiridas.

De esta forma, tan sólo nueve meses después de la inauguración del Museo, la tan esperada posibilidad de que la Colección se instalara definitivamente en España se hizo realidad. El 18 de junio de 1993, el Consejo de Ministros aprueba un Real Decreto por el que se autoriza al Gobierno a otorgar el contrato en virtud del cual la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza adquiere la propiedad de 775 cuadros integrantes de la Colección del mismo nombre. Por fin, el 3 de agosto de 1993, una vez convalidado el Real Decreto-Ley por las Cortes Españolas y ultimadas las operaciones previstas en el contrato, la colección adquirida pasó a integrarse de manera definitiva en el Patrimonio Histórico Español.

Las contraprestaciones ofrecida por la Fundación comprendía el pago del precio, que en su totalidad ascendía a trescientos treinta y ocho millones de dólares USA, así como la asunción por parte del Estado español y la propia Fundación de ciertas obligaciones, dirigidas a preservar permanentemente la identidad, unidad, internacionalidad y prestigio de la Colección. En virtud de este mismo contrato, el Palacio de Villahermosa fue cedido a la Fundación, cuyos estatutos fueron también modificados de acuerdo con la nueva situación: el Patronato quedaba ahora integrado por doce miembros, de los cuales ocho son nombrados por el Gobierno Español y los otros cuatro son designados por la familia Thyssen-Bornemisza. El Ministro de Cultura es el Presidente del Patronato, el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza ostenta, personalmente y con carácter vitalicio, la Presidencia Honoraria de la Fundación. La vicepresidencia vitalicia es ocupada por la Baronesa Thyssen-Bornemisza. Quedaban así definidas las condiciones que garantizaban lo que, tanto el Barón como su padre, habían deseado siempre: el mantenimiento de la unidad de la Colección y su disfrute por el público. Con la primera exposición temporal, “Del Impresionismo a las Vanguardias. Obra sobre papel de la Colección Thyssen-Bornemisza”, que abrió sus puertas al público el 15 de octubre de 1993, se celebra el primer aniversario del Museo, que culminaba con un balance muy positivo: alrededor de 600.000 visitantes durante los dos primeros años.

La fundación Thyssen-Bornemisza en Barcelona

Como ya se ha mencionado antes, en el Contrato de Préstamo suscrito el 20 de diciembre de 1988, se establecía que un número determinado de obras de arte de la Colección en préstamo se destinarían al Monasterio de Pedralbes, en Barcelona. Esta cláusula recogía el espíritu del convenio suscrito, en mayo de 1986, entre el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y Pasqual Maragall, Alcalde de Barcelona. El 7 de septiembre de 1989 se inician las obras de remodelación de un ala del Monasterio de Pedralbes, con un presupuesto inicial de 500 millones de pesetas. En abril de 1992, el Reino de España, Favorita Trustees Limited y la Fundación suscriben una adenda al Contrato de Préstamo por la cual se define la lista de obras de arte pertenecientes a la Colección que serán expuestas en el Monasterio de Pedralbes, 72 pinturas y 8 esculturas.

Monasterio de Pedralbes Barcelona

Monasterio de Pedralbes

Un año más tarde, el 30 de abril de 1993, el Reino de España, Favorita Trustees y la Fundación suscriben una nueva modificación del Contrato de Préstamo, en virtud de la cual esta última se hace cargo de la organización y gestión directa de la exposición de las obras instaladas en el Monasterio de Pedralbes, puesto a disposición por el Ayuntamiento de Barcelona. A este acuerdo, le sigue la firma de un convenio, el 24 de mayo, entre el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación en el que se establecen los términos de la organización y gestión de las salas de la Colección Thyssen-Bornemisza en el Monasterio de Pedralbes. Asimismo, en otro convenio de igual fecha y realizado entre el Ministerio de Cultura y la Fundación, aquél se compromete a asumir el posible déficit que pueda generar la exposición de la parte de la Colección Thyssen-Bornemisza exhibida en Barcelona.

Los mismos pasos que se siguieron en Madrid, se ponen en marcha en Barcelona casi un años después: presentación a los medios de comunicación de las salas de Pedralbes, rehabilitadas por los arquitectos Josep María Julià y Pere López Iñigo, y el traslado de obras desde Lugano e instalación en las salas.

Coincidiendo con las fiestas de la Merced, patrona de Barcelona, el 23 de septiembre de 1993 se inauguran las salas de la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza en el Monasterio de Pedralbes. Al acto asistieron sus Majestades los Reyes de España, don Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de Catalunya, doña Carmen Alborch, Ministra de Cultura, don Pasqual Maragall, Alcalde de Barcelona, y los Barones Thyssen-Bornemisza.

Desde diciembre de 2004, esta parte de la colección se exhibe de forma permanente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, tras un acuerdo de colaboración suscrito entre la Fundación y el citado Museo. De esta manera la Colección Thyssen-Bornemisza en Barcelona se presenta en un contexto artístico de primera categoría, refuerza los contenidos del museo catalán, y a la vez obtiene una mayor difusión, uno de los principales objetivos de la Fundación para las colecciones que le han sido encomendadas

La Historia reciente

La eficacia de la nueva fórmula de gestión puesta en marcha por la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza ha quedado de manifiesto desde el momento de su creación en 1988. Desde la apertura de los dos museos, en Madrid y Barcelona, y la puesta en marcha de un completo y variado programa de actividades, la Fundación se ha consolidado como una institución viva, que ocupa ya un lugar destacado en el panorama de la vida cultural española.

La Fundación Thyssen-Bornemisza es consciente del papel que debe desempeñar, proporcionando una oferta cultural innovadora y de calidad, al servicio de la difusión de la Colección, mediante una gestión ágil y dinámica, enfocada a cubrir las necesidades de la sociedad actual. Este ha sido el objetivo básico que ha marcado la actividad a lo largo de su todavía corta existencia. Exposiciones temporales, actividades didácticas, ciclos de conferencias, publicaciones, programas de voluntariado, de desarrollo institucional y de promoción, son sólo algunos ejemplos de la serie de iniciativas desarrolladas en estos años, encaminadas a ampliar progresivamente la oferta de servicios culturales para la difusión de la Colección, así como a involucrar cada vez más a diversos sectores sociales en la vida del Museo.

La historia continúa: Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Como señalábamos al principio, desde hace unos años la Baronesa Thyssen-Bornemisza ha venido reuniendo una excelente colección de pintura con obras procedentes de donaciones de su esposo, entre ellas, por ejemplo, las esculturas de Rodin origen de la Colección, y otras muchas adquiridas en los mercados internacionales y españoles. Tras su presentación en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en 1996, y continuando con la ya descrita vocación viajera de la Colección histórica de la familia Thyssen-Bornemisza, esta nueva Colección ha recorrido, en sólo cuatro años, numerosas ciudades españolas y diversos países de Europa, Asia y América.

Ala nueva del museo, anexa al Palacio de Villahermosa

Ampliación del Museo

La Colección cuenta ya con más de 600 piezas. Entre ellas se incluyen importantes obras de artistas tan relevantes como Simone Martini, Zurbarán, Jan Brueghel el Viejo, Salomon Ruysdael, Jan Van Goyen, Canaletto y Guardi, entre los maestros antiguos. Sin embargo es en la pintura del siglo XIX y comienzos del XX donde se sitúa su núcleo principal. Junto a destacados conjuntos de pintura española y norteamericana de ese periodo, destaca una magnífica representación de artistas con una proyección internacional tan significativa como Courbet, Corot, Monet, Pissarro, Sisley, Renoir, Degas, Gauguin, Bonnard, Vuillard, Picasso, Braque, Matisse, Gris, Léger, Nolde, Kirchner, Kandinsky y Delaunay.

En junio de 1999 se anunciaba la adquisición de dos edificios adyacentes al Palacio de Villahermosa destinados a la ampliación de la sede madrileña de la Fundación Thyssen-Bornemisza y la cesión gratuita, para su presentación en este nuevo espacio, de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza durante un periodo de once años. La firma del Protocolo de Intenciones entre el Ministro de Cultura, Mariano Rajoy, y la Baronesa Thyssen-Bornemisza tuvo lugar en el Palacio de Villahermosa el 30 de septiembre de ese mismo año. En el acto, ambas partes manifestaron su voluntad de llegar a un acuerdo que permita la instalación definitiva de esta colección en el Museo de Madrid. Inmediatamente se iniciaron las obras de remodelación del nuevo edificio, dirigidas por los arquitectos Manuel Baquero y Francesc Pla (equipo BOPBAA), para albergar la colección. En febrero de 2002 se firmó el acuerdo definitivo que confirmaba los anteriores términos, y en junio de 2004 tuvo lugar la flamante apertura de los nuevos espacios y la nueva colección del Museo Thyssen-Bornemisza.

Interior de una de las salas del museo

Una de las salas del museo

Una vez más, un miembro de la familia Thyssen-Bornemisza, en este caso la Baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza, contribuía decisivamente al enriquecimiento de las colecciones públicas españolas, con el préstamo de su colección. Y podemos decir que esta vocación de servicio público es, sin duda, uno de los elementos diferenciadores de los grandes coleccionistas, que desean, por encima de otras consideraciones, compartir con todos su amor por el arte.

Los Reyes de España y Carmen Cervera visitando el museo

Inauguración oficial con la presencia de las Reyes de España

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© 2009 Museo Thyssen-Bornemisza

Paseo del Prado 8, 28014 Madrid, España

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