Pissarro
Del 4 de junio al 15 de septiembre de 2013
<miradas cruzadas> 6: Reflejos. De Van Eyck a Magritte
Nueva instalación de la colección permanente
Del 10 de junio al 15 de septiembre de 2013
Ruisdael pintó en muchas ocasiones, desde distintos puntos de vista, los alrededores de su ciudad natal, en los que varió y seleccionó los motivos, jugando, para cada representación, con la perspectiva y el enfoque. Estas vistas extensivas no se pueden considerar con rigor paisajes topográficos, ya que el artista modificó en ellas distintos elementos con el fin de conseguir imágenes expresivas. Un inventario de una testamentaría, fechado en Amsterdam en 1669, recogía en uno de sus asientos una de estas vistas que describía como «een Haerlempje van Ruysdael». El hecho de que para describir este tipo de paisajes se usara el término Haerlempje ha llevado a suponer que el modelo estaba totalmente definido en cuanto a sus componentes.
En muchas de estas vistas, como en este óleo, Ruisdael representó los campos de blanqueo de lino, como se aprecia en el centro de la tela, situados en una gran pradera delante de un grupo de edificios. Esta próspera industria se desarrolló en los alrededores de Haarlem con una materia prima importada. Entre los materiales que se utilizaban en el proceso, uno de los componentes más importantes era el agua, que en esta zona resultó muy adecuada para esa actividad. La presencia de estos campos en las pinturas, cubiertos con inmensos lienzos blancos, ha propiciado en algunas ocasiones las interpretaciones simbólicas. Sin embargo, la falta de referencias concretas para construir esta teoría ha hecho que esta lectura no fuera bien aceptada por la crítica, que ha profundizado en la pintura del maestro holandés.
En esta panorámica la ciudad de Bloemendaal, situada a los pies de las dunas y al norte de Haarlem, ha podido identificarse por su iglesia, en el centro de la tela. El fondo, donde distinguimos una masa de agua que se funde con el cielo, es el Wijcker Meer con el río Spaarn.
La pintura se ha considerado, desde su presentación en la exposición de Múnich de 1930 y en todas las publicaciones de la Colección, una obra autógrafa. Sin embargo, fue atribuida por Simon a Jan van Kessel, propuesta que Stechow rechazó. Gaskell, al analizar el óleo, cuya superficie acusa la huella de antiguas restauraciones, con repintes que afectaban a partes básicas de la composición, prefirió considerarlo como una obra atribuida. Pero esta adscripción no fue compartida por Slive, para quien la distribución de la luz y de la sombra en la superficie recuerda a Ruisdael, así como una serie de pocos pero preciosos toques, que la pintura aún conserva intactos. El óleo se ha comparado con el lienzo Campos de blanqueo cerca de Haarlem (Wadsworth Atheneum de Hartford).
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