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Del 10 de junio al 14 de septiembre de 2014

Entradas a la venta



Autor:
Roy Lichtenstein
Título:
Look Mickey (detalle)
Fecha:
1961
Óleo sobre lienzo
Medidas:
121,9 x 175,3 cm

Ubicacion:
National Gallery of Art, Washington.
Donación de Roy y Dorothy Lichtenstein

Alma-Tadema y la pintura victoriana
en la Colección de Pérez Simón

Del 25 de junio al 12 de octubre de 2014 (prorrogada)



Autor:
Sir Lawrence Alma-Tadema
Título:
Las rosas de Heliogábalo (detalle)
Fecha:
1888
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
132,7 x 214,4 cm

Ubicacion:
Colección Pérez Simón, México

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Autor:
Max Pechstein
Título:
Feria de caballos
Fecha:
1910
Técnica:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
70 x 81 cm
Úbicacion:
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza
Numero de inventario
Nº INV. (CTB.1961.16)

Más información sobre esta obra




Pechstein pasó un mes en Eisenberg-Moritzburg, cerca de Dresde, desde mediados de julio hasta mediados de agosto de 1910. Allí pintó, probablemente al principio de su estancia, el cuadro Feria de caballos. Pechstein, junto con sus compañeros del grupo Brücke, Ernst Ludwig Kirchner y Erich Heckel, había emprendido una excursión a la zona que se conocía como «lagos de Moritzburg», extensiones de agua poco profundas rodeadas de juncos y matorrales que se encuentran en los alrededores de un pabellón de caza construido en el siglo XVI para el elector Mauricio de Sajonia. Aquella expedición tenía un doble propósito: huir de los asfixiantes confines de la ciudad y hallar un entorno en el que, como diría el propio Kirchner, pudieran acometer el problema de «adaptar recursos nuevos a la representación de figuras desnudas al aire libre». Moritzburg y sus alrededores le ofrecían un entorno retirado en el que los pintores de Brücke, junto con sus novias y modelos, podían exhibirse desnudos por entre los matorrales y los bajíos, ejecutando numerosos estudios del tema cézannesco de los bañistas en un paisaje. Lo que Pechstein cuenta en su autobiografía sobre este viaje de 1910 evoca vívidamente el ambiente de libertad sexual, el aire licencioso y de camaradería que aquel verano vivieron durante su estancia en los lagos. Llega incluso a relatar que, en una ocasión, a él y a sus compañeros los sorprendió «con los pantalones bajados» un policía local, nada comprensivo y muy suspicaz.

Pechstein menciona también específicamente la feria caballar que se celebraba cinco veces al año en Moritzburg, pues esta localidad estaba muy cerca de una famosa caballeriza cuya fama superaba los confines de Sajonia. La feria tenía lugar en la «vordere Platz», la plaza del pueblo, a escasa distancia de donde se alojaban temporalmente los pintores de Brücke, en un edificio que anteriormente había sido una fábrica de cerveza. En su autobiografía relata que, en el cuadro, intentó plasmar los «relucientes cuerpos de los animales» que atestaban la plaza y la muchedumbre que se apiñaba a su alrededor. En cualquier caso, el año de 1910 fue una especie de annus mirabilis en el desarrollo artístico de Pechstein. Sin embargo, entre sus composiciones de aquel año, esta Feria de caballos, comparada con las composiciones de su compañeros de Brücke, llama la atención por la seguridad de la que Pechstein hace gala en el tratamiento de la forma y por la extraordinaria economía y concentración de medios pictóricos utilizados.

En 1928, la Nationalgalerie de Berlín, que había empezado a reunir una importantísima y representativa colección de obras de casi todos los principales artistas expresionistas, adquirió este cuadro, junto con dos marinas de Pechstein, Tempestad en el mar y Dos barcos en Königsberg. Hasta 1936 Feria de caballos estuvo expuesta en el antiguo Kronprinzenpalais, el «ala moderna» de la Nationalgalerie, sita en el paseo Unter den Linden de Berlín. Por aquella época, a Pechstein, al igual que a los demás miembros de Brücke, lo habían declarado artista «degenerado», de modo que al año siguiente los nazis confiscaron este cuadro. Parece ser que entonces lo adquirió por encargo Karl Buchholz, uno de los escasos marchantes a los que se encomendó la tarea de deshacerse del «arte degenerado». Es probable que, gracias a la intervención de Buchholz, la Feria de caballos sobreviviera a los años de violencia y persecución y se convirtiera, tras la Segunda Guerra Mundial, en una de las imágenes más famosas del arte expresionista.

Peter Vergo

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