Antiguamente, se creía que los sonidos que emitían los cencerros de Cerdeña, forjados por maestros herreros, ahuyentaban los malos espíritus. Esta acción sonora invita a reflexionar sobre los ritos tradicionalmente reservados a los hombres y que, aún hoy, en algunas culturas, continúan excluyendo a las mujeres. Su propuesta fue seleccionada en el programa de El Palacio. Residencias Artísticas y Acción Cultural del Ayuntamiento de Gijón y contó con el apoyo de Acción Cultural Española junto a la Fundación Silos.