El pintor alemán Wolfgang Schulze, conocido como Wols, ha pasado a la historia del arte como uno de los predecesores del informalismo y uno de los máximos representantes del tachismo.

Hijo del canciller de Sajonia en Dresde, de niño Wols demostró una gran capacidad para interpretar la música y tocar el violín. En 1930 se interesó por la fotografía, actividad que compaginó tras mudarse a Berlín en 1932 con el dibujo y la pintura. Allí tuvo la intención de acceder a la Bauhaus, pero László Moholy-Nagy le recomendó que encaminase sus pasos a París, donde conoció a Amédée Ozenfant, Fernand Léger, Hans Arp y César Domela. También entró en contacto con Max Ernst, Joan Miró y otros miembros del movimiento surrealista, algo que se dejó sentir en sus dibujos y fotografías de esa época. En 1937, año en que adoptó el seudónimo de Wols, fue nombrado el fotógrafo oficial del Pavillon de l’Elégance de la exposición internacional celebrada en París.

Como otros súbditos alemanes, fue internado en un campo de concentración tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente debió huir del avance de las tropas alemanas. Finalmente encontró refugio en Montélimar, donde hasta el fin del conflicto dibujó y pintó acuarelas que fueron expuestas por primera vez en 1945 en la Galerie Drouin de París. Frente a la poca repercursión de su primera exposición, la celebrada en 1947 en la misma galería supuso el comienzo de su reconocimiento como pintor. Por esas mismas fechas, Wols conoció a Jean-Paul Sartre y el existencialismo dejó huella en sus obras.

En torno a 1946Wols comenzó a trabajar con óleo animado por su marchante René Drouin. Su estilo gestual tuvo una gran influencia sobre artistas como Georges Mathieu, y críticos como Michel Tapié acuñaron el término «Arte otro» para describir esta forma de arte de posguerra.