La exposición ofrece al público un recorrido irrepetible por el arte florentino del Quattrocento que tiene, como punto de partida, uno de los iconos de la colección del Museo: el retrato de Giovanna Tornabuoni. En este contexto, se analiza el tema del retrato en la Florencia del siglo XV, con obras de Botticelli o Pollaiuolo además de Ghirlandaio, y se contemplan piezas maestras relacionadas con el enlace matrimonial entre Giovanna degli Albizzi y Lorenzo Tornabuoni. La muestra, por último, dedica un importante apartado al arte religioso desplegado en el ámbito privado donde se reune no sólo pintura sobre tabla sino también esculturas, manuscritos y otros objetos artísticos de altísima calidad.