La exposición propondrá un recorrido por la obra de Miró en el periodo que transcurre desde 1918, año de su primera exposición individual, hasta su muerte en 1983. El hilo conductor gira en torno a un tema recurrente en su obra: la tierra. A diferencia de otras interpretaciones historiográficas que subrayan su vinculación con el surrealismo, en esta ocasión la atención se centrará en su fidelidad al mundo rural y pagano, y su fascinación por el exceso, la fecundidad -incluyendo el sexo- y la muerte. Desde esta perspectiva, la obra realizada por Miró en la segunda mitad de su vida cobra un peso mayor al que se le suele dar habitualmente.

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