Express, 1963, de la Colección Permanente del Museo Thyssen-Bornemisza, es una de las primeras pinturas en las que Rauschenberg empleó la serigrafía, una técnica que le permitía utilizar en sus lienzos fotografías, formando con ellas un collage de grandes dimensiones. La exposición se centra en este conjunto de obras realizadas en la década de los años 60, en las que se repite su personal iconografía.