Estudio técnico
Los estudios de investigación mediante análisis químicos, radiografía e imagen infrarroja nos permiten profundizar en la evolución material y conceptual del artista.
En la obra de Cristo abrazando la cruz, El Greco utiliza preparaciones de tonos rojizos que seguramente asimila en su primer periodo italiano. Perfila el límite de la anatomía de la figura y trabaja el cabello realzando las luces con tonos dorados de forma convencional, aún académica.
Sobre la capa de preparación rojiza, crea el rostro, a base de pinceladas blancas, casi transparentes, que permiten crear contrastes cromáticos, entre luz y sombra. La simplificación y la libertad de la pincelada en esta zona, donde el dibujo se ha perdido, permite que vaya adquiriendo cierto carácter expresionista.
La imagen radiográfica
En esta obra se observan con la radiografía, antiguas intervenciones en el soporte de tela. Primero se redujo el tamaño original del lienzo a lo alto, por eso se ve una línea oscura, que corresponde al doblez de la tela original pintada y que además conserva los agujeros de los clavos iniciales de sujeción a un bastidor más pequeño (hoy en día perdido).
En un segundo momento se intervino de nuevo la obra y se ampliaron las medidas originales desdoblando los bordes superior e inferior y añadiendo además dos injertos de tela de otro lienzo pintado, dándole el tamaño que conocemos actualmente. Por último, para reforzar este soporte se reenteló todo con un nuevo lienzo de una sola pieza.
El estado de conservación general es bueno, aunque hay una pérdida considerable de pintura bajo el rostro y una rotura del lienzo en la zona central, con forma de cruz. En esta obra se observan con la radiografía antiguas intervenciones en el soporte de tela.
Es un privilegio contemplar el ejercicio de libertad que desarrolla El Greco en esta obra y cómo con una pincelada suelta, rápida pero segura, ejecuta un rostro casi impresionista. Sin apenas variaciones da vida al oscuro fondo con unos movidos trazos de luz creando con pocos movimientos del pincel, la perspectiva de un rostro tan alargado en que en otro pintor sería una dimensión imposible y en cambio en el Greco resulta brillante.
El soporte de la obra del Greco “Cristo abrazando la Cruz” (c. 1596-1600) está formado por dos lienzos.
El original es un tejido con ligamento de tipo tafetán y debido a un proceso de restauración se le añadió por el reverso otro lienzo de refuerzo, de una pieza, también tejido tafetán. Existen además dos añadidos de tela pintada en la parte superior e inferior del cuadro.
Se ha podido conocer el tejido original gracias a la radiografía pues queda oculto por el anverso bajo las capas de pintura y por el reverso por la tela del reentelado.
El bastidor es móvil, de madera de pino y sin travesaño central pues no ha sido necesario añadirlo en este pequeño tamaño, 66 x 52,5 cm., para mantener la tensión del lienzo. Las cuñas son sencillas, una en cada esquina.
Análisis de materiales
El estudio de materiales de la obra tiene como objetivo conocer la composición de los materiales originales presentes en la pintura, así como su distribución en los diferentes estratos. La información obtenida sirve de base para comprender la técnica pictórica empleada por el artista, y ha sido un apoyo significativo para explicar las diversas transformaciones realizadas durante la ejecución.
Sección transversal del amarillo del nimbo de Cristo
En esta micromuestra sólo se ha alcanzado la capa de pintura superior (1).
La mezcla de pigmentos identificados en esta capa concuerda con el tratamiento que se ha observado en las otras pinturas estudiadas de El Greco, en las que logra los tonos amarillos y anaranjados con mezclas de amarillo de plomo y estaño (tipo I en este caso) con minio, y con laca roja cuando requiere matices algo más rojizos.
La matriz de esta capa de pintura es de albayalde y también se detecta una pequeña proporción de carbonato cálcico.
La imagen infrarroja
La utilización de preparaciones pardo‐rojizas dificulta la localización de trazos definidos. Aparecen algunos indicios en la zona del rostro, cabellos, cuello y mano como podemos ver en los detalles seleccionados.
Trazos muy sutiles de dibujo son los referentes para la posición de la cabeza, movimiento del cabello, mano o borde de la túnica del Cristo abrazando la cruz. El dibujo escondido bajo la pintura muestra el cambio de diseño en la zona del cuello. En la zona del cabello rectifica el peinado, alargando la longitud de los bucles.