Esta sesión analiza cómo una estética decorativa y caprichosa fue también expresión de subjetividad y afianzamiento del individuo, el destello de un espíritu de libertad que impulsó los cambios revolucionarios del siglo. Aborda, además, las “fiestas galantes” melancólicas y escenas que reivindicaron la intimidad burguesa, los salones y salinières y la sensibilidad ilustrada que promovió la fascinación por la naturaleza y por las ruinas, con artistas como Watteau, Chardin, Boucher, Fragonard y Vernet.


Profesora: María Cunillera