Pintor, artista gráfico y dibujante, Jacob van Ruisdael se formó en el entorno familiar con su padre, Isaack, que ejerció como pintor y fabricante de marcos, y con su tío, el paisajista Salomon van Ruysdael. Sus primeras obras están fechadas en 1646, cuando el artista no contaba todavía con veinte años. Dos años más tarde, en 1648, su nombre está registrado en el gremio de San Lucas de Haarlem. Hacia 1650 viajó en compañía del también pintor Claes Berchem a Westfalia. Durante esa visita se acercó al castillo de Bentheim, motivo este que le inspiró una serie de pinturas donde esta construcción se presenta desde distintos puntos de vista; también durante ese viaje visitó el castillo de Steinfurt que pintó en algunos de sus lienzos. Hacia 1656 está documentado en Amsterdam donde obtuvo la ciudadanía tres años más tarde; durante esa etapa su obra se tiñó de una mayor complejidad. Los paisajes de invierno, las escenas con torrentes, los molinos o las marinas fueron temas que Ruisdael llevó a sus telas. En algunos de estos paisajes se ha llamado la atención sobre un posible simbolismo que tendría sus claves en el significado de las cascadas y de los molinos de agua entre otros elementos. El cementerio judío del Detroit Institute of Arts, El castillo de Bentheim procedente de la colección Beit, hoy en la National Gallery of Ireland (Dublín), o las numerosas vistas de ciudades, como Haarlem, se encuentran entre las mejores obras de su carrera. Ruisdael, a diferencia de su padre y de su tío, cambió la "y" de su apellido por una "i", fórmula que empleó a lo largo de su vida para firmar sus óleos.

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