Hans Heinrich (1921-2002): pasión por el arte

Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, hacia 1938
Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, hacia 1938

A la muerte de Heinrich en 1947, su hijo menor recibió la mayor parte de la colección de arte y de la fortuna paterna.

Además de reflotar las empresas familiares afectadas por la reciente guerra, Hans Heinrich abrió la galería de Villa Favorita al público y se propuso reconstruir en su integridad la colección de su progenitor adquiriendo las pinturas puestas a la venta por sus hermanos.

Con la ayuda de Heinemann, empezó también a adquirir obras de maestros antiguos, siempre conforme a los gustos del padre.

Galería de pintura de Villa Favorita. Interior
Galería de pintura de Villa Favorita. Interior 

Ahora bien, las nuevas tendencias del coleccionismo a finales de los años cincuenta, el ejemplo de amigos suyos como Stavros Niarchos y David Rockefeller, y el deseo de conferir un sello personal a la colección familiar le impulsaron en 1961 a hacer sus primeras incursiones en el arte moderno. Aquel año adquirió, entre otras, obras de Heckel, Kirchner, Pechstein, Nolde y Schmidt-Rottluff, en su mayoría a través del marchante Roman Norbert Ketterer. Y pronto su atracción por el expresionismo alemán hallaría continuidad en las vanguardias del siglo XX y en otros movimientos artísticos hasta los años ochenta.

Subasta del Stuttgarter Kunskabinet de Ketterer, 1959

Subasta del Stuttgarter Kunskabinet de Ketterer, 1959

Mientras tanto, la galería de Villa Favorita seguía dedicada a una colección de maestros antiguos que, a su vez, iba aumentando con el paso de los años. El barón organizó exposiciones internacionales de su colección de arte moderno, que ya abarcaba desde el impresionismo al arte pop, para compensar el hecho de que no se mostrasen al público en Villa Favorita. A ellas se sumaron a partir de 1979 muestras de pintura clásica que dieron a conocer la colección en las principales ciudades de Europa, los Estados Unidos, Rusia, Australia y Japón.

Discurso del barón Thyssen-Bornemisza con motivo de la inauguración de la exposición "Moderne Malerei aus der Sammlung Thyssen-Bornemisza" en Germanisches Nationalmuseum de Núremberg, en enero de 1985
Inauguración exposición de maestros modernos de la colección en el Germanisches Nationalmuseum de Núremberg, 1985

La colección también llegó a España con dos exposiciones temporales a mediados de los años ochenta. La primera, de maestros modernos, se celebró en 1986 en Madrid, en la Biblioteca Nacional, y en Barcelona, en el Palau de la Virreina. A ella le siguió una muestra dedicada a los maestros antiguos que tuvo lugar la madrileña Real Academia de Bellas Artes de San Fernando un año más tarde.

En la década de 1980, ante el temor de que la colección volviese a sufrir otra disgregación pareja a la ocurrida a la muerte de su padre, Hans Heinrich trató de asegurar un futuro para sus cuadros. Propuso a las autoridades suizas una ampliación de la galería Villa Favorita y, tras no encontrar apoyo financiero para llevarla a cabo, exploró la posibilidad de un emplazamiento en el extranjero. A las ofertas del Reino Unido, de la Fundación Getty y de varias ciudades alemanas se sumó también la del gobierno español. La influencia de su esposa, la española Carmen Cervera, fue en última instancia decisiva para que el barón decidiese alojar su colección en España.

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El Barón durante la instalación de la colección en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza, 1992

En 1988 el Barón y el Estado español firmaron el contrato de préstamo de 775 obras de la colección con vistas a su venta ulterior. Se creó una fundación para gestionar la colección y se encargó a Rafael Moneo la remodelación completa del antiguo palacio de Villahermosa para alojarla. Las obras del nuevo museo terminaron en 1992.

Se organizó entonces el complejo traslado de las pinturas desde Lugano y se instalaron en las nuevas salas bajo las directrices del propio barón y de Tomàs Llorens, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza. En octubre de 1992 el museo abrió al público sus puertas por primera vez y apenas ocho meses más tarde, en junio de 1993, se firmó la venta definitiva de las obras al Estado español por un total de 350 millones de dólares.

Inauguración del Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 8 de octubre de 1992
Inauguración del Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 8 de octubre de 1992

Con su amplia representación de movimientos artísticos de finales del XIX y comienzos del siglo XX, así como de otras escuelas pictóricas prácticamente ausentes de las colecciones nacionales, el Museo Thyssen-Bornemisza completaba el rico patrimonio del Museo Nacional del Prado y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Su apertura en 1992 supuso la consolidación en el centro mismo de la ciudad de un eje museístico de reconocido prestigio internacional.

Historia de la Colección III

El museo en marcha

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