En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930

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AUDIOGUIA, para que escuches la explicación de las obras más importantes de la exposición. El PODCAST que hemos grabado con Katia Denysova y Marta Ruiz del Árbol, comisaria y comisaria técnica de la muestra. Y por último, la  GUÍA VIRTUAL con la que te moverás por el museo aprovechando tu visita hasta el último minuto.

Introducción

En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930 recrea la polifonía de estilos artísticos e identidades culturales que existían en Ucrania a principios del siglo XX. La exposición se centra en las ciudades de Kyiv y Járkiv, y narra la historia de los artistas de vanguardia ucranianos y sus intentos de crear un estilo nacional reconocible en una apuesta por la soberanía y la autonomía cultural de Ucrania.

Desde el punto de vista geopolítico, Ucrania fue durante siglos un país fronterizo, con un territorio dividido entre varios imperios, y su pueblo no fue percibido como una sola nación hasta finales del siglo XIX. Sin embargo, hubo breves periodos de independencia que resultaron cruciales para la formación de una identidad ucraniana. Los complejos antecedentes históricos dieron lugar a una vibrante amalgama de encuentros, una mezcla de elementos ucranianos, polacos, rusos y judíos que creó un perfil cultural claramente diferenciado.

El desarrollo de la vanguardia en Ucrania tuvo lugar en un complejo contexto sociopolítico en el que colapsaron imperios, estalló la Primera Guerra Mundial y las revoluciones de 1917, a las que siguió la efímera independencia de la República Popular de Ucrania (1917-1920) y la posterior creación de la Ucrania soviética. A pesar de la agitación política, este fue un periodo de verdadero renacimiento del arte, la literatura, el teatro y el cine ucranianos.

Campesina ucraniana. Volodymyr Burliuk
Oleksandr Bohomazov, Paisaje, locomotora, 1914-1915

Cubofuturismo

En Europa Occidental, la modernidad había evolucionado de forma orgánica: las tendencias artísticas radicales solo se desarrollaron una vez que el impresionismo y el postimpresionismo habían abonado el terreno. En Ucrania, modernidad y vanguardia aparecieron casi simultáneamente. Los estilos artísticos no solo se sucedieron rápidamente, sino que coexistieron, mutando y cambiando constantemente. Los jóvenes artistas ucranianos combinaron elementos del cubismo francés y del futurismo italiano para crear una versión autóctona del cubofuturismo. El arte ucraniano se caracterizó por su dinamismo compositivo y por la simplificación de las formas, con un movimiento gradual hacia la abstracción, así como por la abundancia de color, heredada de las tradiciones folclóricas y del arte decorativo ucraniano.

Kultur Lige

La Kultur Lige y su sección de arte fueron las organizaciones más significativas de la vida cultural judía en la Ucrania de principios de la década de 1920, y ocuparon un lugar destacado en el amplio espectro de su cultura multiétnica. Originada en el contexto político excepcional de la República Popular de Ucrania (1917-1920), la Kultur Lige se fundó en Kyiv en 1918 para promover el desarrollo de todas las facetas de la cultura yidis contemporánea. Su sección de arte reunía a jóvenes artistas judíos de Kyiv y de otras muchas ciudades que propugnaban una síntesis de la tradición artística judía y los logros de la vanguardia europea. La Kultur Lige dejó de existir a mediados de la década de 1920 bajo la creciente presión del régimen soviético.

El Lissitzky, Composición
Anatol Petrytskyi Figurines del Ministro Ping para la ópera “Turandot” en el Teatro Estatal de Ópera, Járkiv, 1928

Diseño teatral

En las décadas de 1910 y 1920, en las ciudades ucranianas convivían dramaturgos experimentales, directores y escenógrafos que revolucionaron el teatro. Dos nombres destacan como catalizadores de esta transformación: Alexandra Exter y Les Kurbas. En 1916, Exter fue pionera en la traslación de los principios cubistas a la escenografía. En 1918, abrió un taller en Kyiv en el que ofrecía un curso específico de escenografía, del que surgieron algunos de los diseñadores teatrales más aclamados de la siguiente generación. Como director de teatro, Kurbas introdujo un repertorio europeo moderno en sus producciones, primero en Kyiv y después en Járkiv. Incorporó a los artistas más progresistas como escenógrafos para explorar las intersecciones creativas entre los logros de Occidente, especialmente el expresionismo y el constructivismo, y el renacimiento de las tradiciones populares nativas.

Járkiv

Tras casi cinco años de una sangrienta guerra de independencia (1917-1921), los bolcheviques derrotaron a las fuerzas nacionalistas ucranianas y fundaron la República Socialista Soviética de Ucrania, con Járkiv como capital. La ciudad, hasta entones un centro provinciano, se transformó rápidamente en un refinado núcleo cultural. En 1923, se introdujo la política de ukrainisatsiia (ucranización) que facilitaba el desarrollo de una lengua y una cultura nacionales. Járkiv se convirtió así en un trampolín para el ambicioso proyecto de crear una nueva identidad cultural que fuera a la vez ucraniana y soviética y reuniera a los mejores artistas, escritores y académicos.

Anatol Petrytskyi. Retrato de Mykhailo Semenko, 1929
Vasyl Yermilov. Nove Mystetstvo (Arte Nuevo. Diseño para portada de revista), hacia 1927

Vasyl Yermilov

Nacido en Járkiv, Vasyl Yermilov pasó toda su vida en su ciudad natal, aparte de dos breves viajes a Moscú y el servicio militar en Persia durante la Primera Guerra Mundial. En un principio fue adepto al cubismo, pero en 1920 las obras de Yermilov empezaron gradualmente a incorporar estilos artísticos aparentemente incompatibles: una estilizada ornamentación popular ucraniana y el suprematismo de Kazymyr Malevych. A lo largo de la década de 1920, el artista giró hacia el constructivismo y realizó múltiples relieves tanto figurativos como abstractos. En esta época también creó tipografías para diversas publicaciones ucranianas, como Nove mystetsvo y Vanguardia. Tras la Segunda Guerra Mundial, Yermilov cayó en un relativo olvido, y no sería hasta finales de la década de 1960 cuando su arte volvió a atraer la atención tanto en su país como a nivel internacional.

Artistas ucranianos en la Bienal de Venecia

Los artistas ucranianos habían participado en la Bienal de Venecia desde 1897, al principio exponiendo en el pabellón imperial ruso y, a partir de 1924, en el soviético. En 1928 y 1930, Ucrania tuvo una sección propia dentro del pabellón soviético, con 17 y 15 obras, respectivamente. Ninguna otra república nacional de la URSS disfrutó de tal representación. Las obras neobizantinas de la escuela de Mykhailo Boichuk dominaron la sección ucraniana en 1928, mientras que dos años más tarde las piezas más destacadas fueron Los inválidos (1924) de Anatol Petrytskyi y Aserradores trabajando (1929) de Oleksandr Bohomazov.

Anatol Petrytskyi, Los inválidos, 1924
Mykhailo Boichuk, Lechera

Boichukistas

Originario de Halychyna, al oeste de Ucrania, Mykhailo Boichuk completó su formación en academias de arte de Viena, Cracovia, Múnich y París. A finales de 1917, abrió un taller de pintura al fresco, al temple y mosaicos en la recién fundada Academia de Arte de Ucrania en Kyiv. Boichuk abogaba por un arte concebido como patrimonio artístico nacional y no como mera mercancía, y logró una síntesis de estilos a partir del arte bizantino, los frescos italianos prerrenacentistas y el arte popular ucraniano. A principios de la etapa soviética, su taller se erigió en una escuela de arte monumental cuyos alumnos, en adelante conocidos como boichukistas, realizaron numerosos encargos estatales para espacios y edificios públicos. Sin embargo, la colaboración duró poco: tachados de “nacionalistas burgueses”, Boichuk y un estrecho círculo de colaboradores fueron ejecutados durante las purgas estalinistas de la década de 1930, y la mayor parte de su arte público fue destruido posteriormente.

El Instituto de Arte de Kyiv

El desarrollo de las artes visuales en Ucrania en las décadas de 1920 y 1930 estuvo íntimamente ligado al Instituto de Arte de Kyiv, sucesor de la Academia de Arte de Ucrania. La que fuera la primera institución de enseñanza artística superior de Ucrania, fue fundada cuando se proclamó la independencia del país en 1917. En 1924 cambió su nombre a Instituto para adecuarse al nuevo programa ideológico del régimen soviético y alinear sus métodos educativos a las tendencias artísticas del momento, como el diseño industrial. Para crear un plan de estudios más dinámico, el Instituto contrató a nuevo profesorado procedente de toda la Unión Soviética, y un buen número de destacados artistas de vanguardia, como Kazymyr Malevych y Vladimir Tatlin, se incorporaron al cuerpo docente.

Oleksandr Bohomazov. Afilando las sierras
Kostiantyn Yeleva, Retrato. Finales de la década de 1920

La última generación

La última generación de la vanguardia ucraniana maduró a finales de los años veinte y principios de los treinta. Estos artistas, graduados en su mayor parte del Instituto de Arte de Kyiv, estaban fascinados con los movimientos internacionales de la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad) y el Novecento italiano, pero su actividad artística se vio truncada por un cambio radical en el clima político. El arte se veía cada vez más a través del prisma de la “conciencia de clase” y la temática soviética pasó a dominar todos los ámbitos de la producción artística. En 1932 se introdujo el realismo socialista como único estilo artístico oficial soviético, y a partir de ese momento se valoraron más las cualidades propagandísticas del arte que los méritos de la experimentación vanguardista.

Epílogo

La política de ucranización se interrumpió bruscamente en 1931 y a ella siguieron despiadadas purgas de la élite intelectual ucraniana. Muchos escritores, directores de teatro y artistas, como Mykhailo Boichuk, Les Kurbas, Ivan Padalka y Vasyl Sedliar, fueron tildados de «nacionalistas burgueses» y posteriormente ejecutados. Muchos más fueron encarcelados en el Gulag. Se quemaron manuscritos, libros y obras de arte. Los murales fueron sobrepintados o raspados de las paredes. Las obras de arte que no se destruyeron fueron enviadas a depósitos secretos construidos a tal efecto.

Durante el periodo de desestalinización de Kruschev, desde mediados de la década de 1950 hasta mediados de la de 1960, empezó a resurgir el interés por la vanguardia ucraniana. Algunas obras “formalistas” incluso se reincorporaron a los museos nacionales, pero el proceso fue desigual y doloroso. Simultáneamente, Occidente redescubrió el arte revolucionario de vanguardia de los primeros años de la etapa soviética, lo que condujo a la apropiación de los artistas ucranianos, ya que por conveniencia se les incluyó bajo la denominación genérica de “vanguardia rusa”. Artistas que habían pasado toda su vida en Ucrania, y cuya experimentación artística formaba parte de la evolución del arte ucraniano, se convirtieron inesperadamente en “rusos”. En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930 pretende corregir estas injusticias históricas presentando al público internacional la complicada historia de la vanguardia ucraniana, una parte esencial pero poco conocida de la cultura europea.

Ivan Padalka, Fotógrafo, 1927

Agradecimientos

Esta exposición ha sido posible gracias al apoyo del presidente Zelensky y la Oficina del presidente de Ucrania. Clave ha sido también Oleksandr Tkachenko, ministro de Cultura ucraniano, cuya colaboración ha permitido el excepcional préstamo de estas obras procedentes de un país devastado por la guerra.

Extendemos nuestra gratitud al National Art Museum of Ukraine y al Museum of Theatre, Music and Cinema of Ukraine por sus generosos préstamos, así como a los coleccionistas privados que han colaborado.

Especial reconocimiento merece la baronesa Francesca Thyssen-Bornemisza, miembro del Patronato del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, que con pasión y coraje ha impulsado el proyecto desde sus inicios y ha facilitado las complejas negociaciones para traer estas obras a España.

Remarcable ha sido también la ayuda del PinchukArtCentre.

Igualmente queremos mencionar el trabajo y dedicación de los comisarios Konstantin Akinsha, Katia Denysova y Olena Kashuba-Volvach y sus reveladores ensayos que, junto a los de otros investigadores, aparecen magníficamente editados en la publicación de la editorial Thames & Hudson.

La presente muestra se ha realizado gracias al apoyo de Francesca Thyssen-Bornemisza, Museums for Ukraine, la Subdirección General de Museos Estatales de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, el Ministerio de Cultura y Deporte, Mastercard, Omega Capital, SITspain y Hammam Al-Andalus, entre otros.

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Podcast (próximamente)
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Con Katia Denysova y Marta Ruiz del Árbol, comisaria y comisaria técnica de la exposición
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